Este pequeño robot con aspecto de osito se llama TecO, y fue diseñado por investigadores mexicanos para ayudar a los niños que sufren autismo. De medio metro de altura, TecO mueve los brazos, se desplaza, y emite sonidos, pero su mayor habilidad es reconocer y exhibir expresiones faciales.

Los científicos del Instituto Tecnológico de Monterrey, en México, desarrollaron este tierno robot, que “trabajando” como asistente en la terapia ayuda a los pequeños a desenvolverse en situaciones sociales, un área que suele ser problemática para quienes presentan trastornos de espectro autista. Con este nuevo aliado, el terapeuta consigue llamar la atención del pequeño paciente más fácilmente y enfocar su atención en aquello que quiere que aprenda: reconocer expresiones faciales, un elemento básico en la interacción social.

Usar un robot para trabajar como asistente en la terapia de niños con autismo presenta una ventaja: a los niños con autismo les estresa la conducta humana –por ser impredecible–, pero la predictibilidad de robots y aparatos tecnológicos les transmite tranquilidad y hace que estén más cómodos. “Nos dimos cuenta que había tecnologías que podían ayudar al terapeuta a hacer la terapia más fácil”, dice Pedro Ponce, investigador en el departamento de Ciencias de la Ingeniería del TEC de Monterrey y líder del proyecto.

Si se le pide al niño que toque la nariz de TecO, los sensores de presión y la cámara del robot analizan si el niño se ha acercado de manera suave o brusca. TecO calcula como ha sido la interacción y responde en consecuencia: si ha sentido dolor emite un bocinazo y muestra la expresión facial correspondiente, o si la interacción ha sido dulce sonríe y emite otro tipo de ruido. Así, la tecnología puede ayudar a niños a reconocer expresiones en otras personas y ellos mismos.

Gracias a la inteligencia artificial, el robot puede funcionar en modo autónomo, pero la idea es que esté siempre supervisado por el terapeuta. Los investigadores desean que sea un auxiliar en la terapia, ya que –por ahora– no puede cubrir todo el abanico de interacciones posibles.

En estos momentos el robot cuesta unos $1.150, (unos 20.000 pesos mexicanos), aunque los científicos quieren que el costo sea inferior a una tableta electrónica, para hacerlo asequible incluso para familias. Según Ponce, el uso de TecO sería muy útil en clínicas para el desarrollo de habilidades sociales, “donde se atiende de 15 a 20 niños al día, podría ayudar mucho a poblaciones humildes”, afirma el ingeniero a Scientific American.

-Berta Carreño