Este enigmático artrópodo es el primo evolutivo del animal con más patas del planeta, el Illacme plenipes que tiene 750 extremidades. Esta nueva especie llamada Illacme tobini posee 414 patas y dentro de sus peculiares características se cuentan unas 200 glándulas venenosas, pelos capaces de generar seda y cuatro penes.

Los milpiés son invertebrados que poseen un largo cuerpo formado por varios segmentos o anillos, cuya principal característica es que, aunque no tienen la enorme cantidad de patas que sugiere su nombre, sí poseen más extremidades que cualquier otro ser vivo conocido. A diferencia del ciempiés, que es un cazador que tiene muchas menos patas que su pariente, el milpiés es un miriápodo vegetariano y mucho más pacífico. Además, el ciempiés tiene un par de patas por cada segmento, mientras que el milpiés tiene dos pares.  

La nueva especie de milpiés fue hallada en 2006 en una cueva del Parque Nacional Sequoia en California, Estados Unidos, mas la descripción del animal se publicó hace tan solo unas semanas, en la revista científica Zookeys.  Según la descripción, una de las características más interesantes de este milpiés tiene que ver con su boca pues tiene un extraño aspecto cuya función aún no se ha determinado, pero se presume que podría representar una morfología adaptada para el consumo de hongos, ya que tiene características similares a algunos escarabajos.

Uno de los científicos encargados de su descripción, Paul Marek, profesor asistente del departamento de entomología de Virginia Tech, explicó a Scientific American que este hallazgo es muy particular debido a su naturaleza: hasta ahora solo ha podido ser encontrado un solo ejemplar que además fue catalogado dentro de una familia extremadamente rara.

Este milpiés debe su nombre al biólogo de cuevas Ben Tobin del Servicio de Parques Nacionales de EE.UU. Tobin es especialista en cuevas e hidrólogo del Parque Nacional Gran Cañón. El científico organizó y llevó a cabo numerosos estudios de cuevas en los Estados Unidos, incluyendo la visita de campo donde se descubrió al Illacme tobini. Además, ha colaborado con el descubrimiento de muchas nuevas especies de invertebrados y otra fauna en las cuevas del Parque Nacional Sequoia.

Marek se muestra optimista con la posibilidad de encontrar más ejemplares. Sin embargo, aclara que ha resultado muy difícil porque probablemente se encuentran en microhábitats formados entre las grietas y las rocas de las cuevas.