Esta ilustración representa una serpiente acuática de la familia de los Colubridae que vivió en el periodo Mioceno, hace 10 millones de años. A partir del fósil que a simple vista no muestra la coloración original del animal, hallado en el yacimiento español de Libros en Teruel, los científicos han deducido que se trataba de una serpiente verde, con el vientre de color crema y manchas en el lomo y los costados de color marrón y negro, también presentaba iridiscencia.

La descripción, hecha por el equipo liderado por María McNamara, paleobióloga de la University College de Cork, en Irlanda, y dada a conocer en la última edición de Current Biology, es la primera en la que se reporta evidencia de color a partir de las estructuras celulares en fósiles.

Al observar la piel fosilizada de la serpiente con un microscopio de barrido electrónico, McNamara y su equipo lograron ver células pigmentadas en la piel. “Enseguida me di cuenta de lo que estaba viendo, y me dije que tenía que ir a buscar más muestras y estudiarlas”, comenta McNamara a Scientific American.

Para conseguir esta coloración, la serpiente tenía tres tipos distintos de células con estructuras específicas y pigmentadas en la piel: melanóforos con contenían melanina y proporcionan colores negros y marrones; xantóforos, con pigmentos de caroteno, dando colores amarillentos; e iridóforos, que proporcionaban iridiscencia. Al combinar los tres tipos de células, daban los distintos tonos descritos. No obstante, a excepción de la melanina, los pigmentos de estas células se descomponen fácilmente durante la fosilización, haciendo difícil saber cuál era el color que ostentaba el animal en vida.

El equipo, que incluye tres científicos españoles, ha podido observar estas estructuras gracias a que la serpiente fosilizó en los sedimentos de un lago formados por fosfato cálcico. Este mineral tiene unos cristales de tamaño mucho menor a los de otros minerales –unas 100 veces–, lo que permite conservar las estructuras de las distintas células de pigmentación de los animales mucho tiempo después de que los pigmentos se hayan degradado.

Gracias a la preservación de estas estructuras de las células pigmentadas en fosfato cálcico, “vemos el fósil a todo color, por lo que ahora tenemos una imagen mucho más vívida de el aspecto de estos animales”, afirma McNamara. El descubrimiento, representa un nuevo método de reconstrucción de la coloración original de fósiles de vertebrados bien preservados, lo que ayudará en la investigación de la evolución y función del color.

 

–Berta Carreño