Esta imagen capturada por el Gran Conjunto Milimétrico/Submilimétrico de Atacama (ALMA), en Chile, podría hacer que se reescriban las teorías actuales sobre el nacimiento de los planetas alrededor de las estrellas jóvenes. Según una nota del Observatorio Europeo Austral (ESO), estos resultados representan un paso importante en la comprensión del desarrollo de los discos protoplanetarios y la posterior formación de mundos como el nuestro.

Desde septiembre de este año, las 66 antenas que constituyen el telescopio ALMA han observado la bóveda celeste mediante su línea de base más amplia, gracias a antenas ubicadas a 15 kilómetros de distancia entre ellas, en el marco de una campaña, denominada Long Baseline Campaign, que continuará hasta el 1.º de diciembre del 2014. 

Para aprovechar todo el potencial de esta configuración, sus responsables decidieron observar HL Tauri, una estrella joven rodeada por un disco de polvo y situada a unos 450 años luz de distancia. La imagen que obtuvieron supera todas las expectativas y revela detalles inesperados en el material alrededor de la estrella, que muestra una serie de anillos concéntricos brillantes y separados entre ellos.

"Lo que hemos observado es, casi con toda seguridad, el resultado de la formación de planetas en el disco. Y es sorprendente, ya que no se espera que estrellas jóvenes de este tipo tengan grandes cuerpos planetarios [a su alrededor] capaces de producir dichas estructuras", afirma Stuartt Corder, subdirector de ALMA.

"Cuando obtuvimos los datos, nos quedamos asombrados por el grado de detalle. HL Tauri no tiene más de un millón de años de edad y, sin embargo, su disco parece estar lleno de planetas en formación. Esta imagen sola revolucionará las actuales teorías de formación planetaria", apunta Catherine Vlahakis, subdirectora del programa científico de ALMA e investigadora responsable de la campaña.

Las estrellas jóvenes como HL Tauri nacen en nubes de gas y polvo que, tras colapsar bajo el efecto de la fuerza gravitatoria, crean densos núcleos calientes (protoestrellas) que, finalmente, se encienden y se convierten en estrellas jóvenes. Inicialmente, quedan envueltas en el material restante de esta primera etapa de formación, constituido por partículas de polvo, las cuales, tras numerosas colisiones, se juntan entre ellas en grumos del tamaño de granos de arena y guijarros. Estos, finalmente, darán lugar al llamado disco protoplanetario. Aquí pueden nacer asteroides, cometas e incluso planetas jóvenes, cuya formación quebrantará la configuración inicial de esta estructura y creará anillos y espacios "vacíos" entre ellos, como los que se ven en la imagen de ALMA.

Asimismo, en el caso de HL Tauri, el disco aparece mucho más desarrollado de lo que se esperaría por la edad del sistema, por lo que la imagen sugiere que el proceso de formación planetaria puede ser más rápido de lo que se pensaba. La precisión obtenida puede lograrse solamente gracias a las capacidades de ALMA, las cuales proporcionan un tipo de información que sería imposible conseguir con cualquier otra instalación astronómica (incluso con el telescopio espacial Hubble).

La investigación de los sistemas protoplanetarios es fundamental para comprender cómo se formó la Tierra en el sistema solar. Por esta razón, la observación de las primeras etapas de la creación de cuerpos celestes alrededor de HL Tauri podría revelarnos qué aspecto tenía nuestro propio sistema planetario hace más de 4000 millones de años, en el momento de su nacimiento.

"La mayoría de lo que sabemos hoy en día sobre la formación de los planetas se basa en la teoría. Hasta ahora, imágenes tan detalladas solo eran posibles gracias a simulaciones de ordenador o ilustraciones. Con esta observación inicia una nueva era en la exploración del universo", señala Tim de Zeeuw, director general de ESO.


Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado primero en el portal de la revista Investigación y Ciencia.