Esta fotografía del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko, publicada el 30 de junio, fue tomada con la cámara de navegación de la sonda espacial Rosetta, cuando se encontraba a 177 kilómetros del astro.

En la imagen se puede ver claramente la nube de gas y polvo que se desprende del núcleo del cometa –llamada coma–, la cual se ha ido incrementado conforme el cuerpo celeste se ha ido acercando Sol.      

Algunos de los chorros de polvo han sido rastreados a sus puntos de origen en la superficie del cometa, y con ello los investigadores pueden saber más sobre lo que ocurre en su interior.  

Un estudio publicado esta semana en la revista Nature describe que se han identificado 18 cavidades semicirculares en el hemisferio norte del cometa, variando en tamaño desde algunas decenas a centenas de metros de diámetro, y hasta 210 metros de profundidad.

En general, se cree que las cavidades en los cometas son formadas por su actividad interna y no por impactos –como ocurre con los cráteres en la superficie de planetas y asteroides–, pero el mecanismo exacto de cómo se forman no se conoce con certeza.

Los autores del artículo en Nature proponen que las cavidades de este cometa son sitios activos que fueron creados por la sublimación del hielo en el interior del cometa por una fuente de calor interna. Conforme el gas escapa, va dejando una cavidad, una especie de canal, debajo de la superficie. Con el paso del tiempo, el techo de la cavidad no puede soportar su propio peso y se colapsa hacia el fondo.  

Así, los investigadores argumentan que una superficie fresca de un cometa tendrá una estructura irregular con muchas cavidades, mientras que una superficie evolucionada será mucho más lisa.

Los científicos esperan descubrir aún más secretos de este cometa. Aunque la misión estaba planeada para terminar en diciembre de este año, la Agencia Espacial Europea (ESA) anunció que será extendida hasta finales de septiembre de 2016, para estudiar al cuerpo celeste mientras se aleja del Sol.

La sonda espacial Rosetta llegó a su cometa en agosto de 2014, tras un viaje de diez años. Desde entonces ha estado estudiando de cerca el núcleo y el ambiente a su alrededor, conforme se mueve en su trayectoria en torno al Sol.

Uno de los objetivos de la misión es descifrar cómo evolucionó el sistema solar al estudiar el origen y  la relación de los cometas con el material interestelar.

-Lucina Melesio, con información de ESA y Nature.