La sonda espacial Juno captó, el pasado 27 de agosto, sorprendentes tonos azules y morados en el polo norte de Júpiter y confirmó la existencia de una aurora en su polo sur. Aunque los científicos aún se encuentran analizando las fotos para determinar mayores detalles, ya están seguros de algo: los polos del gigante de nuestro sistema solar son completamente diferentes a lo que esperaban.

“Es la primera vez que obtenemos una imagen de los polos de Júpiter, y no se parece a absolutamente nada que hayamos visto antes, o siquiera imaginado”, dijo a Scientific American Scott Bolton, investigador del proyecto Juno asociado al Instituto de Investigación Southwest, en San Antonio, Texas.

Los investigadores creen que el color azul es un indicativo de grandes tormentas en constante desarrollo. Las inmensas nubes parecieran tener sombra, algo que podría significar que están en una altura mayor que otros elementos, de acuerdo con los expertos.

Juno captó la imagen a una distancia de 4.200 kilómetros durante su vuelta número 37 alrededor del inmenso planeta gaseoso. La gráfica es parte de una serie de dos fotografías publicadas por la NASA la semana pasada. La segunda imagen fue tomada con una cámara infrarroja operada por la Agencia Espacial Italiana, y que lleva por nombre JIRAM. Esta foto adicional ofrece confirma algo importante: la existencia de una aurora en el polo sur de Júpiter.

 

Crédito: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS

 

“Nunca habíamos podido ver tantos detalles, simplemente no es posible observar estas cosas desde la Tierra”, dijo Bolton. Aún así, los astrónomos habían sospechado de la existencia de esta aurora desde la década de 1950, cuando lograron grabar transmisiones de radio que emanan del planeta. “Esta foto nos ayudará a entender más acerca de la morfología y dinámicas químicas de estas peculiares regiones de Júpiter”, añadió.

Juno, que fue lanzado el 5 de agosto de 2011 desde Cabo Cañaveral, Florida,  apenas tiene dos meses como vecino de Júpiter: ingresó en su órbita el pasado 4 de julio luego de una travesía de casi cinco años. Los investigadores esperan que complete otras 36 órbitas alrededor del gigante gaseoso para recopilar información valiosa que les permita entender más acerca de su origen y composición.