El Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés) reveló esta imagen del “fantasma de una estrella moribunda”, una foto de la Nebulosa del Búho del Sur (catalogada como ESO 378-1), un objeto celeste poco estudiado ubicado en la constelación de Hidra.

Las nebulosas planetarias se crean por la expansión de los gases que expulsan las estrellas que están muriendo, conforme se les agota el combustible. Las capas que conforman la nube se forman cada vez que la estrella emite sus gases cada par de cientos de años. El brillo se produce debido a que el calor de la estrella calienta el gas, lo que hace que para nosotros parezca una burbuja brillante.

Pero aunque suene poético, “no es exactamente un fantasma”, aclara Lizette Guzmán, astrónoma mexicana experta en nebulosas planetarias y quien trabaja en el observatorio ALMA –también de ESO– en Chile; “la estrella está muriendo, pero no está muerta”. Dice también que es sumamente difícil estudiar estas estrellas pues la nube de gases, que además es sumamente brillante, se interpone entre nosotros y ella.

La experta explica que las nebulosas proporcionan los elementos químicos para que después se formen otras estrellas. “Por ejemplo, el Sol no hubiera podido tener vida si no hubiera estado cerca otras estrellas que se murieron hace mucho tiempo y que le dieron todos los elementos necesarios”, explica Guzmán; “es como un tipo de reciclaje de material que es súper importante en la evolución de las galaxias”. Justamente,  esta podría ser una visión a futuro de nuestro Sol, pues también se convertirá en una estrella moribunda como esta, que es una enana blanca.

La vida de las nebulosas planetarias es sumamente corta en comparación con la vida de las estrellas. Según ESO, si pensamos en la vida de una nebulosa planetaria como una fracción de la vida de una estrella, sería el equivalente a la vida de una pompa de jabón comparada con la vida del niño que la crea.

-Lucina Melesio, con información de ESO y NASA.