Si a simple vista se pudiera observar nuestra galaxia, la Vía Láctea, desde el hemisferio Sur del mundo, esto es exactamente lo que veríamos: nubes de denso gas frío, en combinación con miles de estrellas. Incluso, en la parte inferior de la imagen se pueden apreciar varias regiones de formación de estrellas.

La imagen es parte del proyecto Gran Medición de Área de la Galaxia (ATLASGAL, por sus siglas en inglés), y obtenida gracias a la combinación de datos obtenidos por el telescopio Experimento Pionero de Atacama (APEX), ubicado a 5.100 metros sobre el nivel del mar en el desierto de Atacama, en Chile, y el Instituto Max Planck de Radioastronomía, en Alemania.

La resolución que provee el telescopio APEX —operado por el Observatorio Europeo Austral (ESO)— es uno de los puntos clave: el instrumento utilizó tecnología de longitud de ondas submilimétricas, generando un mapa con una resolución cuatro veces mayor a la que hasta ahora se había logrado alcanzar.

“El proyecto ATLASGAL revela la distribución de polvo frío en las zonas interiores de la galaxia. Los astrónomos utilizamos esta información como un mapa que nos permite ubicar los lugares en los que se forman la siguiente generación de estrellas. Es fascinante”, dijo a Scientific American Timea Csengeri, investigadora del Instituto Max Planck de Radioastronomía.

En este vídeo de ESO se muestra la fotografía con delicado detalle:

Crédito:  ESO/APEX/ATLASGAL consortium/NASA/GLIMPSE consortium/ESA/Planck. Música de Johan B. Monell.

 

 

—Andrea Small Carmona