Los peces Cichla monoculus, conocidos popularmente como peces sargento originarios del río Amazonas y sus afluentes,  son fáciles de encontrar en el lago Gatún, la principal fuente de agua del Canal de Panamá. Llegaron allí en la década de 1970  y medio siglo más tarde aún dominan el ecosistema del lugar.

Conocidos también como pavón o tucunare, son populares entre quienes practican la pesca deportiva, tanto por la diversión que genera su captura como por su buen sabor, por eso se han exportado a todo el mundo. Sin embargo, al lago Gatún llegaron por accidente.

En 1969, unos 100 ejemplares arribaron a Panamá gracias a un empresario que los importó de Buga, Colombia. El hombre los dejó en un estanque que tenía en su negocio con la idea de que sus empleados los pescaran los fines de semana. Sin embargo, con las inundaciones durante la temporada de lluvias, algunos de estos peces que son depredadores voraces escaparon de su estanque hacia un pequeño río que alimentaba al lago Gatún y de allí, en cuestión de pocos años,  se extendieron por el lago y otros cuerpos de agua cercanos.   

En 1973, Thomas Zaret y Robert Paine, investigadores que trabajaban en la estación de campo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por sus siglas en inglés)  publicaron un estudio en la revista Science que mostraba que el 60 por ciento de los peces de agua dulce nativos del lago Gatún habían desaparecido luego de la llegada del pez sargento. Esta investigación fue una de las primeras en demostrar lo devastadoras que pueden ser las introducciones de depredadores en los ecosistemas y hasta el día de hoy continúa siendo uno de los estudios más citados sobre el tema.

Basada en la la investigación y los datos de Zaret y Paine, Diana Sharpe, becaria de post-doctorado en el laboratorio del científico Mark Torchin en el Smithsonian en Panamá y en la Universidad McGill de Canadá, se dio a la tarea de comparar los datos de hace 45 años con un nuevo censo de especies en el lago.  El nuevo estudio se publicó en la revista Ecology en noviembre de 2016.   

“Debido a la investigación y a los datos históricos de los años 70, pudimos volver atrás y constatar que estas comunidades no se han recuperado en absoluto. Por lo que el efecto parece ser permanente”, dice Sharpe.

En la década de 1970 los investigadores encontraron 12 especies nativas en el brazo de Trinidad del lago Gatún. Sharpe y su equipo; conformado por Luis Fernando De León, profesor asistente en la Universidad de Massachusetts y Rigoberto González, de STRI; solo encontraron tres de esas especies en esa zona.

 “Eso no significa que las otras nueve se hayan extinguido o desaparecido por completo. Es muy difícil probar que una especie ha desaparecido. Sabemos que había varias especies que estaban en el lago en el pasado y que no encontramos hoy”. Sharpe añade que “es muy difícil determinar si esto se debe a que han desaparecido en su totalidad o es solo que hay una cantidad muy baja, como es el caso de otras especies que pudimos encontrar”.

Adicionalmente, para estudiar los efectos de estos depredadores, Sharpe y su equipo también compararon las comunidades de peces en otro lago también invadido por el sargento, el Alajuela (otro de los afluentes del Canal), con las comunidades de peces en el lago Bayano, un reservorio ubicado en la parte oriental de Panamá donde no hay sargentos. Los investigadores encontraron que la proporción de especies nativas era mucho mayor en el lago Bayano: el 91% de las especies encontradas eran autóctonas, mientras que en los lagos Gatún y Alajuela solo el 50% lo eran.  Además, encontraron que el sargento fue la primera y tercera especie más abundante en los lagos Gatún y Alajuela, respectivamente.