La primera nave espacial diseñada para estudiar qué esconde Júpiter bajo su gruesa capa de nubes tiene prevista su llegada al gigante gaseoso el próximo 4 de julio. Bautizada como Juno, la sonda intentará estudiar los orígenes y la evolución del planeta, obtendrá información detallada de su longeva tormenta (la Gran Mancha Roja) y enviará las imágenes en color de más alta resolución jamás tomadas del astro.

Se cree que Júpiter nació a partir del gas y el polvo residuales de la nebulosa primordial que dio origen al Sol, pero los astrónomos aún ignoran cómo se formó exactamente o incluso si tiene un núcleo sólido. "Saber más acerca de la formación de Júpiter nos permitirá entender mejor cómo se gestaron todos los planetas y cómo fueron los inicios del sistema solar", asegura Scott Bolton, investigador principal del proyecto. A tal fin, los ingenieros de la NASA han programado los múltiples sensores de Juno para medir la composición química de la atmósfera del planeta y cartografiar sus campos magnético y gravitatorio. El radiómetro de microondas de la nave "verá", además, hasta 550 kilómetros por debajo de las nubes que cubren la superficie.

Juno es la segunda nave espacial dedicada al estudio del rey de los planetas, después de que la sonda Galileo llegase en 1995 y pasase ocho años allí. La visita de Juno será, no obstante, mucho más breve: tras 20 meses, la nave descenderá de su órbita y acabará quemándose en la atmósfera del gigante gaseoso.