Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta, nació el 5 de julio de 1996. Mas ella había sido creada cinco meses antes, en una pequeña habitación del Instituto Roslin, en las afueras de Edimburgo, Reino Unido.

Karen Walker, embrióloga, PPL Therapeutics: El día que hicimos a Dolly tuvimos un mal día.

Bill Ritchie, embriólogo, Instituto Roslin: Era 8 de febrero de 1996. Lo busqué. Sabíamos que era un mal día: tuvimos varios problemas con infecciones y esas cosas.

Walker: Es una pena que el edificio haya sido demolido, de lo contrario podríamos ver el espacio en el que se creó Dolly. Uso la palabra “espacio” en un sentido amplio, porque realmente era solo un gran armario, en el que, cuando estábamos Bill y yo, solo entraban dos sillas y la incubadora.

Ritchie: Literalmente era el armario. Era el espacio de almacenamiento al final del laboratorio. Cuando luego llegaron hasta allí los camarógrafos, no lo podían creer; no tenían si quiera espacio para filmar.

 

Walker y Ritchie eran parte de un proyecto en el Instituto Roslin y la empresa PPL Therapeutics, que buscaba hacer cambios genéticos precisos en animales de granja. El equipo científico, dirigido por el embriólogo Ian Wilmut del Instituto Roslin, pensó que la mejor manera de hacer estos cambios sería modificar el genoma de una célula de cultivo y luego transferirlo al núcleo de una célula nueva.

 

Ritchie: La forma más sencilla de describir la transferencia nuclear es que se toma un ovocito, un óvulo no fertilizado, y se le quitan los cromosomas. A continuación, se toma una célula completa que contiene tanto los cromosomas masculinos como los femeninos, algo que tienen todas nuestras células, aparte de las gónadas. Se toma esa célula y se fusiona con el óvulo enucleado, se activa —empieza su crecimiento— y se transfiere a una madre de alquiler. Con suerte, con los dedos cruzados, se tendrá una descendencia clonada, una copia del animal del cual se haya tomado la célula.

Walker: Tedioso es la palabra. Estás sentado, mirando a través de un microscopio y tienes ambas manos en los micromanipuladores. Son como los joysticks que hoy usan los niños para jugar. Si tu codo se resbala, puedes borrar todo del plato.

 

Un año antes, el equipo había creado ovejas gemelas, Megan y Morag, mediante la clonación de células embrionarias cultivadas en un esfuerzo encabezado por el biólogo del desarrollo Keith Campbell, del Instituto Roslin. Pero ese día de febrero de 1996, la aparición de problemas en las líneas de células fetales que habían previsto utilizar significaron que necesitarían otro donante nuclear.

 

Walker: Recuerdo estar corriendo para todos lados, pensando '¿qué vamos a poner?', porque las células que íbamos a usar no estaban allí. La última cosa que quieres hacer es perder los ovocitos que tienes. Por lo menos queríamos probar algo.

Angela Scott, técnica en cultivo celular, PPL: Recibí la noticia de Karen de que las células que esperaban se habían contaminado. Me preguntaron si tenía alguna célula que podrían usar. Las que yo tenía eran células epiteliales mamarias ovinas: estábamos buscando aumentar la expresión de las proteínas en la leche. Eran células adultas.

Alan Colman, director de investigación, PPL: Tenía experiencia en transferencia nuclear con John Gurdon [un biólogo evolutivo de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido]. Él nunca había podido obtener una rana adulta mediante el uso de la transferencia nuclear a partir de la célula adulta de un donante. Había sido capaz de obtener renacuajos utilizando células adultas, pero nunca había logrado obtener una rana adulta. Pensé que no funcionaría en absoluto con células adultas. Pero no teníamos otra línea celular, por lo que todos estuvimos de acuerdo en que usaríamos las células de las glándulas mamarias y simplemente veríamos lo que pasaba, y ganábamos un poco de experiencia. Esas células eran de una oveja de seis años de edad, lo que supone una oveja de mediana edad.

Ian Wilmut, embriólogo, Roslin: Esto es algo que se ha entendido mal. Se dice que Dolly es el primer mamífero clonado de una célula adulta. Ella, en realidad, es el primer clon adulto, y punto. A menudo está subestimada.

 

Aunque las vacas clonadas y transgénicas serían más valiosas para la industria, el equipo de Roslin trabajó con ovejas por razones prácticas.

 

Wilmut: El ganado es increíblemente caro y tiene un intervalo generacional largo. Las ovejas son mucho más baratas y es más fácil trabajar con ellas. Y además conocíamos la biología de la reproducción. Era muy probable que si podíamos hacer que algo funcionara en las ovejas, funcionaría en las vacas. Las ovejas son como vacas pequeñas y baratas.

John Bracken, asistente de investigación agrícola, Roslin: Cada semana durante la temporada de reproducción había entre 40 y 60 animales en cirugía [para obtener los ovocitos o implantar los embriones en sustitutos]. Era una gran cantidad de ovejas en el sistema, y eso debía ser supervisado de forma muy precisa para que los animales estuvieran en el lugar correcto en el momento indicado.

Walker: Cuando los traía de regreso desde la granja, Bill solía guardar los embriones y los ovocitos en el bolsillo superior de la camisa. Yo no tenía un bolsillo en la camisa, por lo que solía meterlos en mi sostén. Era una manera de mantener el calor, traerlos de vuelta al laboratorio y lograr un entorno controlado adecuado. No creo que dentro de mi sujetador estuviera terriblemente controlado, pero tampoco lo estaba en el bolsillo superior de la camisa de Bill.

Ritchie: El día que hicimos a Dolly, yo había hecho la enucleación, y ella había hecho la fusión. Esa era nuestra forma habitual de hacer las cosas.
 

Walker: Yo hice la fusión el día que creamos a Dolly. Bill y yo bromeábamos con que él era la madre y yo, el padre porque, en esencia, yo hacía lo equivalente a lo que hubiera hecho el esperma.

 

Ellos transfirieron 277 núcleos de la línea celular mamaria —de una raza de cara blanca conocida como Finn Dorset— a los óvulos de la robusta raza Scottish, de cara negra. Solo 29 de los embriones resultantes fueron implantados en las hembras sustitutas. Las expectativas eran bajas: parecía casi imposible que el núcleo de la célula adulta pudiera ser reprogramado para dar producir animales vivos. La mayoría de los embriones clonados son abortados, muchos incluso antes de que el embarazo pueda determinarse con ultrasonido.

 

Wilmut: La temporada de cría de ovejas comienza en octubre y termina en febrero o marzo. En Navidad, ya habíamos producido embarazos a través de la transferencia de células fetales, por lo que eso iba bien. Si no hubiésemos hecho eso, probablemente no hubiéramos apostado a trabajar con lo que luego se convirtió en Dolly, las células mamarias.

Angelika Schnieke, bióloga molecular, PPL: Recuerdo haber conocido a Ian Wilmut en la cantina, y él era muy escéptico. Dijo: “Me sorprendería que funcionara, pero PPL está pagando por los experimentos, así que los estamos haciendo”.

Bracken: Analizábamos todos los receptores a los que se habían transferido embriones, y sabíamos que eran ovejas importantes. Cada día que los científicos sabían que estábamos analizando, estaban muy interesados en saber si había algún embarazo.

Walker: Yo no iba a ver todos los análisis. Pero a Dolly —porque sabíamos que esas células las habíamos puesto Bill y yo— fui a verla con John ese día en particular.

Bracken: Estaba muy contento de que fuera un embarazo. No me daba cuenta de la importancia verdadera porque realmente no nos dijeron. Solo sabíamos que era un embarazo importante. No tenía el mismo peso. No estábamos pensando “¡wow!, si esto progresa a un cordero vivo, será un suceso mundial, o esto va a revolucionar el conocimiento científico”.

Walker: Me había llevado una cinta de vídeo en blanco, así la podía mostrar a mis colegas. Sin embargo, ese vídeo está esperando en mi apartamento y, para mi vergüenza, nunca lo pasé a DVD. Debería.

Schnieke: Recuerdo el día en que tuvimos el primer análisis. Siempre preguntábamos. Y entonces vimos la imagen y los análisis. Luego, solo tienes que esperar que dure y continúe.

Wilmut: Me acuerdo de que estaban buscando alrededor del día 30 o 35, así que quedaban otros 120 días [hasta el nacimiento], en los que sigues suspirando con alivio y esperanza.

 

Solo unos pocos miembros del equipo fueron testigos de su nacimiento.

 

Bracken: Ocurrió alrededor de las cuatro y media de la tarde. Tan pronto como empezó el trabajo de parto, llamamos a Dick [ de la Real Escuela de Estudios Veterinarios en Edimburgo] para conseguir uno de sus veterinarios. A pesar de que [el asistente de investigación de granja] Douglas McGavin y yo probablemente sumábamos 50 años de experiencia, habría sido inaudito si hubiéramos decidido asistir al nacimiento y algo malo ocurriera.

Ritchie: Sabíamos que Dolly estaba a punto de nacer. Ella estaba mostrando señales de estar cerca de la parición, y he aquí que pasé y había partes de Dolly naciendo. Había un veterinario ahí, por lo que él se aseguró de que el animal estuviera bien y sacó al cordero.

Bracken: Fue absolutamente normal. No hubo complicaciones. Era un cordero muy viable. Se puso de pie muy rápido, probablemente en la primera media hora, lo cual es un muy buen indicio de que las cosas eran normales.

Ritchie: Creo que yo estaba saltando cuando vi aquella cara blanca.

Scott: Karen no estaba porque había ido a una boda.

Walker: Le había dado un número de fax del hotel. Ojalá hubiera guardado el mensaje. Decía: “Ella tiene cara blanca y patas peludas”.

Scott: No sé qué deben haber pensado en el hotel: “wow, realmente es un bebé inusual”.

Wilmut: Yo me ocupaba de todas las tareas. Hice una llamada telefónica para decir que habíamos tenido un cordero vivo. Di instrucciones de que nadie debía estar allí si no tenía que estarlo. Muchos eran curiosos. Incluso obedecí mi propia regla, porque yo no tenía nada que aportar.

Bracken: Estaba parado junto a Douglas McGavin viendo al veterinario asistiendo el nacimiento y le hice una observación a Douglas. Le dije: “¿Sabes cómo vamos a tener que llamar a este cordero? Vamos a tener que llamarlo Dolly”, por Dolly Parton, debido a que las células derivaban de tejido mamario.

Wilmut: Siendo un poco puritano, podría haber estado un poco preocupado. En retrospectiva, sin duda fue un gran nombre.

Bracken: Esto es un rumor pues nunca me lo dijeron directamente. Pero he oído que habían contactado a Dolly Parton y le dijeron: “Tenemos una oveja clonada que fue bautizada con tu nombre”.

Wilmut: No sé cómo fue el mensaje, pero nos dijeron que su agente dijo: “No existe la mala publicidad”. No sé si eso es cierto.

 

En los siguientes meses, el equipo de Wilmut confirmó que Dolly era un clon de la línea de células mamarias, y escribió los resultados. Su nacimiento se iba a mantener en secreto, hasta que el artículo de Nature que describió el experimento pudiera ser publicado en febrero de 1997 (I. Wilmut et al. Nature 385, 810–813; 1997).

 

Harry Griffin, director científico, Roslin: Me enteré dos o tres meses antes de la publicación del artículo. En cuanto a la preparación, PPL estuvo involucrada. Lo vieron como la oportunidad de conseguir publicidad por sí mismos. Trabajamos con De Facto, su agencia de relaciones públicas. Hicimos bastante preparación.

Wilmut: Junto a Ron James, que era director ejecutivo de PPL Therapeutics, nos citaron como voceros principales y recibimos un poco de entrenamiento de parte de exempleados de la BBC. Primero llegaron, nos acercaron los micrófonos hasta la nariz y nos hicieron preguntas agresivas, y luego lo hicieron con mucha suavidad. En la realidad, nunca se acercaron de la forma agresiva como ellos lo hicieron en primer lugar, lo que fue bastante impactante. Pero estoy seguro de que valió la pena.

Griffin: Teníamos todo organizado. Las llamadas se dirigían a De Facto y ellos intentaban organizar alguna coherencia en nuestra respuesta en términos de quién tenía prioridad y quién no. Esperábamos que todo eso terminara para el jueves en que se publicara el artículo. ¿Qué día era ese, 27 de febrero? Claramente, no fue así.

Wilmut: Lo filtró Robin McKie de The Observer. Él no negará.

Robin McKie, editor de ciencia y tecnología, The Observer, Londres: No vi nada en Nature. No lo culpo por estar enojado, pero puse gran empeño para evitar las cosas que me llevarían a ser acusado. Había ayudado a un par de chicos que estaban haciendo un programa de televisión acerca de la genética, y me dijeron: “Ah, por cierto, han clonado una oveja en Edimburgo”. No les creí, pero llamé a unas cuantas personas del área y uno de ellos en EE. UU. lo confirmó. Pero yo estaba muy, muy preocupado. Estaba informando algo muy sensacional, sin ningún papel que lo probara. Le dije a mi editor adjunto todo lo que sabía, y él me hizo escribirlo. Entonces la mierda se extendió por todos lados.

Griffin: Ian me llamó y contó que lo habían llamado y le dijeron que The Observer iba a publicar la noticia el domingo antes de la publicación en Nature.

Ian y yo llegamos al instituto a las 9 a. m. del domingo, sin saber si la gente nos dejaría pasar o no. El teléfono sonaba continuamente. Tuvimos una extraña circunstancia en la que el teléfono comenzó a sonar en el armario de limpieza. Cuando respondí, era, creo, The Daily Mirror, que de alguna manera había conseguido ese número. Nos fuimos a casa a eso de las 9:30 p. m.

Jim McWhir, científico de células madre, Roslin: Recuerdo haber llegado el día después del embargo y había varias camionetas satelitales en el estacionamiento.

Wilmut: Había camiones de la televisión de todo el mundo. Fui y hablé en Good Morning America.

Griffin: CBS, NBC, ABC, BBC, todas querían entrevistas con Ian, querían ver a la oveja. Fue un caos. No creo que puedas apreciar realmente la intensidad de los medios a menos que lo hayas experimentado en carne propia.

McWhir: Era un pandemónium. Al bajar a la unidad de grandes animales había un bosque de flashes y reporteros. Fue bastante sorprendente. Yo solo me di la vuelta y volví a trabajar.

Griffin: Mi secretaria colgaba el teléfono, y sonaba inmediatamente. Uno de los nombres que oí que se mencionó fue el de Harold Shapiro [luego, presidente de la Comisión Nacional de Bioética de Estados Unidos]. Ella dijo: “Ian Wilmut no puede hablar con usted ahora, ¿puede volver a llamar más tarde?” Bill Clinton le había pedido que en 90 días le informara sobre las implicaciones éticas de la clonación. Entonces oí su nombre, y le dije: “No, definitivamente queremos hablar con él”.

Colman: Cuando estás involucrado en el proyecto, debes tener lo que se consideran buenas razones científicas para hacerlo. Todo lo que hicimos estuvo cubierto por un comité de ética. Habíamos considerado muchas de las preocupaciones sobre la salud del animal. Nuestra preocupación era más sobre el tipo de reacción. No lo hacíamos como un preámbulo para la clonación de humanos.

Griffin: Los medios de comunicación tocaron mucho ese punto. Nos acusaron de mantener en secreto el nacimiento de Dolly, porque estábamos contemplando la clonación humana. Pero teníamos un posición clara respecto a eso: no era ético ni seguro.

Wilmut: Es parte del trabajo. Solo había que explicar que ese no era el caso.

Schnieke: En Europa, de inmediato se vio como algo negativo. “¿Qué han hecho ahora y qué podrían hacer después?” La policía estuvo en el instituto para explicar qué hacer si había una amenaza de bomba. Incluso se analizaban los paquetes en busca de explosivos.

Walker: Recuerdo a la asistente personal de Ian Wilmut, Jackie, recibiendo llamadas después de que se publicara en la prensa. Tenía un montón de llamadas, algunas de ellas eran un poco chifladas, de gente que quería clonar a sus perros. Las más tristes eran las de aquellas personas que habían perdido a sus hijos o que estaban enfermas, y eso iba a ser un gran avance que podría curar diferentes enfermedades.

Colman: Dolly parecía provocar a la imaginación. Era un animal peludo. Que tuviera un nombre identificable ayudó enormemente.

Bracken: Si la hubieran visto como un animal aislado, que no hubiera sido visto por mucha gente, eso hubiera perpetuado la mala publicidad. Pero creo que la apertura, el hecho que las personas pudieran ir a visitarla y mostrarse a su alrededor, ayudó en la aceptación del público.

Griffin: Ella se veía bien en cámara, y todo el mundo pudo ver que era un animal perfectamente normal. Debido a que era accesible y fotogénica, se convirtió en la oveja más famosa en el mundo. Cualquier gerente de marketing habría matado por eso. En algunas de las imágenes parece que ella está entrevistando a los medios.

Walker: Llevé a un fotógrafo a ver a Dolly y el tipo hizo una pequeña corona de niño, dorada. Pero le dije: “Creo que no deberíamos hacer eso”. Todos coincidíamos en no permitir que humanizaran a Dolly. Ella era una oveja, y solo eso.

Bracken: Lejos de los medios y las cámaras, intentamos tratarla igual que a las otras ovejas, no como una especie de celebridad, que fue en lo que evidente se transformó.

Walker: Al principio estaba esquilada, y tomaron la lana —de hecho, yo tengo un poco—para tejer una prenda para una organización benéfica sobre fibrosis quística. ¿La has visto en el museo? Ahora está detrás de una vitrina porque la gente le seguía pellizcando mechones de lana. Por lo menos yo obtuve mi lana mientras ella aún estaba viva.

 

Dolly vivió durante seis años y medio y parió varios corderos. Pero en 2003 comenzó a mostrar signos de enfermedad.

 

Bracken: Era el Día de San Valentín. Creo que era viernes. Sabíamos que existía la posibilidad de que desarrollara una enfermedad pulmonar.

Griffin: Sufría de una enfermedad llamada jaagsiekte. Es una enfermedad de los pulmones y previamente una o dos dos ovejas la había padecido.

Wilmut: Pensaban que debían hacerle una radiografía en la escuela de veterinaria. Se sorprendieron por el tamaño del tumor en los pulmones. Nos preocupaba, bajo esas circunstancias, lo difícil que iba a ser que se recuperara. ¿No sería más amable dejarla ir? Así que le hicimos una eutanasia. Usted es responsable por el bienestar de los animales en su proyecto.

 

Una década más tarde, otra derrota golpeó al equipo científico con la muerte de Keith Campbell.

 

Colman: Keith era la fuerza impulsora. Él fue quien hizo el trabajo experimental importante y que sembró las semillas del protocolo que todos usamos. Dolly no hubiera sido posible sin Keith.

Ritchie: Supongo que Keith era ‘inusual’; eso es probablemente lo que diría sobre él. Era bastante hippy, conducía un Volkswagen Escarabajo, fumaba cigarros armados y tenía el pelo largo.

Colman: Él no tenía una gran relación con Ian. Eran muy diferentes y a menudo discutían.

Wilmut: No me acuerdo de peleas. A veces teníamos prioridades ligeramente diferentes.

Siempre es muy difícil dividir el reconocimiento. Lo que obviamente causaba alguna molestia, y también generaba críticas que él no consiguiera ser el primer autor del artículo de Dolly. Pero lo fue en absolutamente todos los demás. Hubo un tiempo en que decía que, en realidad, el artículo de (las ovejas gemelas) Megan y Morag era más importante que Dolly. Definitivamente estaba frustrado de que yo obtuviera un FRS (título de Miembro de la Sociedad Real) y, finalmente, el título de caballero.

 

Después de una pelea doméstica, Campbell se suicidó el 5 de octubre de 2012.

 

Colman: Keith era un muy buen amigo mío y solíamos ir a andar en bicicleta a las montañas en Escocia después del trabajo. Hablé con él tres días antes de morir. Me impactó mucho.

Walker: Eso me golpeó muy duro, más duro de lo que hubiera imaginado. No lo había visto en muchos, muchos años. Fuimos un grupo muy unido en aquel momento. Tuvimos que serlo.

Colman: Fui a una reunión en París en enero pasado, donde crearon un premio póstumo. Allí hicieron un sondeo de a cuántas personas en la audiencia le había ayudado lo que hizo Keith, y muchos levantaron la mano.

 

Las técnicas desarrolladas en la creación de Dolly se utilizaron para copiar ganado valioso y hacer animales transgénicos. Pero en los laboratorios biomédicos, Dolly permitió ver un futuro en el que las células podrían ser reprogramadas a un estado similar al embrionario y usarse para el tratamiento de enfermedades humanas.

 

Wilmut: El nacimiento de Dolly dio vuelta las reglas del desarrollo, e hizo que muchos biólogos pensaran diferente.

Jeanne Loring, bióloga de células madre, Instituto de Investigación Scripps, La Jolla, California: Ese fue el inicio de la clonación de ganado, que ahora es muy popular. Hay un enorme valor en ser capaz de mejorar el ganado, y eso le dio otra herramienta a la gente.

George Seidel, biólogo en reproducción animal, Universidad Estatal de Colorado, Fort Collins: Hay toros clonados que producen semen que está siendo comercializado. Hay un toro Angus llamado Final Answer, que tiene medio millón de crías o algo por el estilo. Así que su clon se llama Final Answer II, y puedes comprar su semen a mitad de precio. Mi esposa y yo tenemos un rancho de ganado, así que usamos Final Answer II. Al diablo, es la misma genética. Pero desde el punto de vista teórico, el material transgénico en realidad es mucho más importante que simplemente hacer copias. Para hacer nuestra primera vaca transgénica, hemos creado miles de embriones. Fue un esfuerzo enorme. Una décima parte del dinero, una décima parte de los animales, eso es lo que puede hacer por ti la transgénesis unida a la clonación.

Robert Lanza, director científico, Instituto de Medicina Regenerativa Astellas, Marlborough, Massachusetts: Estaba entusiasmado. Ahora podíamos aplicar la misma técnica, no tanto para los animales y la agricultura, pero sí para el tratamiento de una larga lista de enfermedades humanas. Lo que Dolly mostró fue el enorme poder de la tecnología y la magia del óvulo. Hubo factores en el óvulo que pudieron tomar células adultas y llevarlas hacia atrás en el tiempo para restaurarlas a un estado embrionario.

Shinya Yamanaka, científico de células madre, Universidad de Kyoto, Japón: Mi respuesta inicial fue “¡wow!, es como ciencia ficción”. Pero no era algo en lo que tenía intención de trabajar. A juzgar por el artículo, el proceso de clonación es técnicamente muy difícil. El siguiente año se publicó el primer artículo sobre células madre embrionarias humanas. Fue entonces que volví a evaluar a Dolly. Pensé, al menos en teoría, deberíamos ser capaces de reprogramar células somáticas y llevarlas a un estado embrionario para que podamos hacer células madre embrionarias directamente de células epiteliales o sanguíneas.

McWhir: Un resultado como Dolly hace frenar a las personas y decir: “bueno, espera; si hubiera dicho que esto era imposible, ¿qué otra cosa estoy diciendo que es imposible?”

Schnieke: Existen algunos experimentos que te aceleran el corazón. Dolly fue uno de ellos.

Ritchie: Es como tener hijos. No tengo ninguno, pero tal vez Dolly sea un tipo de niño.

Wilmut: Sería un error decir que mi nombre es conocido en todo el mundo, pero Dolly sí lo es.

 

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó primero el 29 de junio de 2016.