Es una realidad.

Se espera que el Acuerdo de París sobre el cambio climático cumpla con todos los criterios para entrar en vigor el miércoles, cuando la Unión Europea presente sus documentos de ratificación a las Naciones Unidas.

La medida pondrá punto final a un esfuerzo de la administración del presidente Estadounidense Barack Obama y el secretario general la ONU Ban Ki-moon, entre otros, para poner el acuerdo climático global en funcionamiento antes que el liderazgo de ciertos países –el más destacado de los cuales es Estados Unidos– cambie de manos. Al empujar al acuerdo sobre la línea de meta –que implica la ratificación de 55 países responsables del 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales– los líderes europeos trataron de reafirmar su liderazgo climático después de meses de disputas internas.

“Decían que Europa es demasiado complicada para llegar a un acuerdo rápido”, dijo el Comisario de la U.E. de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, en un comunicado el viernes después de que los ministros de medio ambiente de los 28 estados miembros acordaran de manera informal que la Unión Europea podría unirse sin esperar a que los miembros ratificasen el acuerdo. La Unión Europea había advertido previamente que sus procesos internos no permitirían una ratificación del acuerdo hasta 2017.

“Dijeron que teníamos que saltar a través de demasiados aros”, dijo Cañete. “Dijeron que éramos unos parlanchines”.

László Sólymos, Ministro de Medio Ambiente de Eslovaquia, el país que actualmente ejerce la presidencia del consejo de la U.E., dijo que la Unión Europea “mostró su responsabilidad, su compromiso e interés por frenar el calentamiento de nuestro planeta”. Calificando a la Unión Europea como “uno de los fundadores del acuerdo de París”, dijo que era importante que lo ratificara rápidamente.

El Parlamento Europeo ratificó formalmente el acuerdo hoy martes en Estrasburgo, Francia, y  se espera que presente los documentos oficiales a las Naciones Unidas el miércoles.

Los grupos ecologistas celebran este avance, pero algunos dicen que la Unión Europea aceleró la ratificación porque no haberlo hecho hubiera sido embarazoso.

“Es evidente que el problema era que la U.E. sentía presión”, dijo Wendel Trio, director de Climate Action Network Europe. Después de que Estados Unidos y China se unieran al acuerdo el mes pasado, parecía probable que entrara en vigor en el 2016, incluso sin la participación de Europa. La Unión Europea –que casi por sí misma mantiene a flote el Protocolo de Kyoto a través de un segundo período de compromiso y que demandó goles ambiciosos a lo largo de 21 años de negociaciones– se enfrentaba a una crisis de imagen personal, dijo Trio.

“Desafortunadamente, en la U.E., muchas personas [están] todavía en la vieja época de pensar que son los pioneros y los únicos que están actuando sobre el cambio climático, y que el resto del mundo se está quedando atrás”, dijo. “Este proceso de ratificación ha demostrado que este no es realmente el caso, que con el Acuerdo de París el resto del mundo ha reconocido que todos necesitamos seguir adelante”.

La rápida entrada de Europa le asegura a la unión un asiento en la mesa cuando los países se reúnan en la próxima ronda de negociaciones de la ONU en Marrakech, Marruecos. Si el acuerdo entre en vigor este año, Marrakech será la primera reunión oficial de los firmantes del Acuerdo de París.

Pero eso no quiere decir que todas las emisiones del bloque pueden incluirse en el umbral del acuerdo 55/55. Solo siete países de la U.E. han completado sus procesos internos hasta ahora: Francia, Alemania, Eslovaquia, Hungría, Austria, Portugal y Malta. El Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), un centro de estudios ambientales con sede en Washington DC, estima que esos países aportarán un 5% adicional de las emisiones del mundo al acuerdo.

Pero eso es suficiente. Sesenta y un países ya se han sumado al Acuerdo de París, y con las adiciones europeas ese número se incrementa a 68. Mientras tanto, la ratificación del acuerdo por parte de la India el lunes, llevó el total de las emisiones globales cubiertas por participantes hasta el 52% del total global.

Por tanto, la Unión Europea empuja el conteo hasta el 57% de las emisiones, para así lograr la entrada en vigor el próximo mes –a menos que Canadá o Japón se apresuren a ratificar el acuerdo a principios de esta semana, en cuyo caso el total se incrementaría–.

El énfasis de Europa para defender su imagen global como líder climático ocurre contra el telón de fondo de un bloque todavía aturdido por la decisión del Reino Unido de retirarse de la unión a principios de este año. Los líderes se mostraron cautelosos de pisotear a las autoridades nacionales en un momento en el que el escepticismo hacia la Unión Europea está ganando terreno. Así que incluso cuando advirtieron que la credibilidad de la U.E. estaba “en la línea”, como lo expresó Cañete, si la ratificación no era inminente, también prometió que los gobiernos nacionales jugarían un papel apropiado.

Polonia e Italia trataron de usar la urgencia expresada por otros miembros para tener influencia sobre el desarrollo de legislación que determinará qué países serán responsables de las reducciones de emisiones prometidas por la Unión Europea. El bloque se comprometió a reducir sus emisiones de carbono en un 40% en comparación con los niveles de 1990 para el año 2030. Estos recortes serán realizados a través de un sistema de comercio de emisiones y a través de un plan de “esfuerzo compartido” que requerirá que Italia reduzca sus emisiones  un tercio antes de 2030 y que Polonia corte sus emisiones en un 7%.

Ambos países se han quejado sobre el efecto que los recortes tendrían en sus economías, y propusieron que a cambio de apoyar la ratificación rápida, la unión acordara que la legislación de “esfuerzo compartido” solo fuera aprobada con el consentimiento unánime de todos los países en lugar de una mayoría ponderada. Esto habría permitido a los países vetar legislación que les asigna recortes de emisiones que no querían hacer. Pero la propuesta falló después de que otros países de la U.E.  dijeran que estaban dispuestos a retrasar la ratificación del acuerdo de  París hasta que los parlamentos nacionales actuaran, en lugar de poner en peligro el rigor de la oferta europea en París.

Mientras que solo siete países de la U.E. han ratificado el acuerdo hasta el momento, más podrán hacerlo en las próximas semanas, y serían participes del acuerdo a tiempo para participar en la reunión de Marrakech. Si lo hacen tendrán derecho a un asiento en la mesa de negociaciones para decidir normas y decisiones regirán la implementación del acuerdo de París.

 

INDIA ‘COMPROMETIDO’ PERO NO CEDE A LA PRESIÓN

Europa no fue el único país en unirse al acuerdo de París con una decisión de última hora. Hasta hace apenas una semana India se negaba siquiera a considerar unirse este año, y se negó a aparecer en un montaje de vídeo elaborado por el personal de la ONU que presentaba los gobiernos que prometían unirse rápidamente –incluyendo la Unión Europea–.

Fue entonces, que el primer ministro Narendra Modi anunció que el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero se sumaría el 2 de octubre, el día de nacimiento de Mohandas K. Gandhi.

Quienes están familiarizados con las posiciones del clima de la India dicen que este desarrollo no fue motivado por el temor de estar entre los últimos en unirse, sino por la determinación de avanzar a su propio ritmo. Señalaron que casi un año antes de París, Modi declaró que la colaboración entre Estados Unidos y China “no impone ningún tipo de presión” sobre India (ClimateWire, 26 de enero, 2015).

“Pero sí hay presión”, dijo Modi en aquel entonces. “Cuando pensamos en las generaciones futuras y qué clase de mundo les vamos a dejar, entonces sí hay presión”.

Andrew Light, un ex alto negociador de EE.UU. sobre el cambio climático que ahora está en WRI, dijo que vinculando la ratificación a la fecha de nacimiento del héroe de la independencia india, Modi trató de elevar el tema y mostrar el compromiso de India.

“India es un país fuerte, independiente”, dijo. “No opera simplemente reaccionando a la presión de otros países. Pero creo que Modi está comprometido con este tema. Y creo que va a hacer las cosas según su propio calendario, y es genial que lo está haciendo ahora”.

Jake Schmidt, director internacional del clima para el Natural Resources Defense Council, dijo que India probablemente preferiría unirse a la oferta antes de que entre en vigor.

“Es como llegar a las 2:30 a. m. cuando la fiesta termina a las 2 a.m.”, dijo. “Nadie se acuerda de si estabas ahí”.

La India está poniendo presión en las discusiones previas a una reunión de los signatarios del Protocolo de Montreal sobre las sustancias que agotan la capa de ozono este mes en Kigali, Ruanda, quienes tratan de aprobar una enmienda para disminuir gradualmente la producción y el uso de hidrofluorocarbonos (HFCs) utilizados en los aparatos de aire acondicionado y refrigeración (ClimateWire, 23 de septiembre).

Mientras que la mayoría de los países parecen estar uniéndose en torno a un acuerdo ambicioso que asociaría una fecha temprana para limitar las emisiones con asistencia para ayudar a los países pobres a que hagan la transición, India ha insistido en que se permita a los países pobres seguir incrementando la emisión de HFCs por 15 años.

Pero Durwood Zaelke del Institute for Governance & Sustainable Development, dice que Modi tendría que comunicar su compromiso sobre la cuestión de los HFCs a su equipo de medio ambiente si India quiere evitar ser visto como un obstructor en este proceso. También señaló que influentes financistas, incluyendo el fundador de Microsoft, Bill Gates, han respaldado una modificación más estricta del acuerdo en línea con las propuestas formuladas por Estados Unidos y otros países, para que los países pobres limiten las emisiones mucho antes lo que India quiere.

Gates y el multimillonario inversor en fondos de cobertura Tom Steyer, entre otros, han ofrecido compromisos de financiación para ayudar a los países pobres a hacer una transición rápida al uso de refrigerantes que tengan un menor impacto climático.

“Si Modi quiere figurar entre los influyentes en el clima, tiene que mejorar su juego”, dice Zaelke.

 

CANADÁ Y JAPÓN TAMBIEN ESTÁN A PUNTO DE SUBIR A BORDO

También se espera que Canadá termine el proceso de ratificación esta semana después un voto en la cámara de representantes el miércoles. Si tarda uno o dos días en presentar sus documentos, Canadá se unirá al acuerdo después de que la Unión Europea lo empuje sobre el umbral de emisiones. Traerá un 2% adicional de emisiones del mundo al acuerdo.

El primer ministro Justin Trudeau ha hecho de la mejora del clima de Canadá el sello distintivo de su primer año en el cargo, pero su gobierno no ratificó el acuerdo antes de la cumbre de la ONU de Ban el mes pasado.

Laurence Blandford, director de análisis de política internacional del Center for Clean Air Policy, señaló que a diferencia de los Estados Unidos, donde la administración se sumó al acuerdo sin la participación del Congreso, el proceso en Canadá requiere una ley del parlamento.

“Yo consideraría que esta ratificación es bastante rápida para un tratado, desde una perspectiva canadiense”, dijo Blandford, un ex negociador canadiense.

El gobierno de Trudeau sorprendió a muchos el mes pasado cuando anunció que no incrementaría el compromiso que el gobierno conservador anterior acordó en Paris. Este exige que Canadá reduzca sus emisiones de dióxido de carbono en un 30% por debajo de los niveles de 2005 antes del 2030, un objetivo que algunos analistas han calificado como inadecuado a pesar de que Canadá ya depende en gran medida en la energía renovable.

“Las reducciones en Canadá son costosas solo por el hecho de que el sector eléctrico ya está básicamente resuelto”, dijo Blandford.

Canadá ha irritado a los ambientalistas al defender su industria de arenas petrolíferas, incluyendo la promoción de proyectos de infraestructura como el oleoducto Keystone XL. Pero está a punto de fijar un precio para el carbono en toda la economía federal, algo que los Estados Unidos no parece que vaya a hacer en un futuro cercano.

Japón también podrá ratificar el acuerdo esta semana. El acuerdo está en la agenda de la asamblea legislativa para la sesión que comienza esta semana, pero no está claro si habrá una votación.

La lista de países que no han ratificado es larga y variada. Schmidt dijo que Rusia es “impredecible”, señalando que si bien no ha mostrado indicación de ratificar el acuerdo de Paris, “podría hacerlo hoy mismo y sorprender a todo el mundo”.

Algunos países que aún no han ratificado están entre los que apoyan el acuerdo con más fuerza, como Costa Rica, que es vulnerable al cambio climático –y el país de origen de la exencargada de cambio climático de la ONU y la arquitecta del acuerdo de París, Christiana Figueres–.

“Se necesita tiempo”, dijo Mónica Araya, exnegociadora de Costa Rica y fundadora del grupo sin fines de lucro Nivela. El Parlamento ya ha debatido el acuerdo y ya fue aprobado una vez, pero requiere de una revisión constitucional que fue finalizada hace dos semanas. Se necesita ahora de un segundo debate para que Costa Rica se sume.

“Así que la ratificación ocurrirá este año”, dijo. “Es importante destacar que no fue una cuestión de oposición o vacilación, sino el peso de los procesos institucionales lentos”.

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