Algunas galaxias parecen surcar el cielo del mismo modo que las medusas el mar. En los últimos años, se han descubierto varias galaxias espirales cuya forma recuerda a la de estos exóticos cnidarios, pues presentan largos tentáculos azulados compuestos de gas y estrellas jóvenes. Ahora, un estudio reciente ha aportado nuevas pistas sobre su origen.

A fin de localizar nuevas "medusas celestes", Conor McPartland y Harald Ebeling, de la Universidad de Hawái en Manoa, y otros astrónomos escudriñaron un total de 63 cúmulos de galaxias, descomunales agrupaciones cósmicas formadas por numerosas galaxias y gas caliente. Los investigadores ya sabían que las galaxias medusa se forman cuando una galaxia espiral cae en un cúmulo y el gas de este arranca el de aquella. En el proceso, se crean "tentáculos" donde, a su vez, se engendran nuevas estrellas, las más brillantes de las cuales emiten luz azul.

Los investigadores localizaron un total de nueve galaxias medusa nunca antes vistas. Sin embargo, no todo resultó ser como esperaban. "Había algo extraño", apunta Ebeling. "Las galaxias no se movían hacia el centro de los cúmulos". Debido a la atracción gravitatoria ejercida por estos, las galaxias medusa deberían avanzar hacia su parte central, lo que quedaría reflejado en la orientación de los tentáculos. No obstante, las descubiertas por Ebeling y sus colaboradores parecían estar moviéndose de manera errática en todas direcciones. Además, su localización también era insólita, puesto que todas ellas se encontraban en la periferia de los cúmulos.

Tales observaciones sugieren que las galaxias medusa se formarían en colisiones de cúmulos de galaxias. Las galaxias de un cúmulo atravesarían el gas caliente del otro y, en el caos resultante, acabarían moviéndose en todas direcciones. Los resultados del estudio aparecieron publicados el mes pasado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Para confirmar su hipótesis, ahora los investigadores tienen previsto estudiar el gas de aquellos cúmulos que albergan galaxias medusa. En general, el gas de un cúmulo se encuentra tan caliente que emite rayos X. Pero, si Ebeling y sus colaboradores están en lo cierto, el de un cúmulo con galaxias medusa debería estar aún más caliente allí donde se produjo la colisión. Si las futuras observaciones en rayos X apoyan esta idea, las galaxias medusa acabarán siendo víctimas de la violencia cósmica. Nacidas como resultado de un descomunal choque, estarían destinadas a perder todo el gas hasta convertirse en galaxias elípticas, objetos anodinos carentes de gas y, por tanto, de los bellos brazos espirales en los que nacen nuevas estrellas.

 

Este artículo se reproduce con permiso y su versión en español se publicó primero en Investigación y Ciencia.