Astrónomos usando el telescopio espacial Kepler de la NASA anunciaron que la nave espacial de búsqueda de planetas había aumentado su catálogo con 1.284 mundos adicionales. Este es el mayor número de planetas jamás anunciado al mismo tiempo, hinchando el recuento planetario de Kepler a más de 2.000 y el indiscutible número de planetas conocidos fuera de nuestro sistema solar a más de 3.000. Un artículo que resume los hallazgos ha aparecido en la revista The Astrophysical Journal.

Al igual que casi todos los mundos de Kepler, los últimos descubrimientos proceden de una sola porción del cielo llena de estrellas en las constelaciones de Lyra y Cygnus. Ahí es donde la nave espacial comenzó a mirar tras su lanzamiento en 2009, en busca de disminuciones en la luz de 150.000 estrellas que indicasen que había planetas revoloteando frente a ellas. Kepler dejó de monitorear esa región en particular del cielo en 2013, después de que un mal funcionamiento del hardware obligara a sus operadores a cambiar la estrategia de observación. Ahora busca planetas alrededor de un menor número de estrellas en una estrecha banda de cielo alrededor del Sol en una nueva fase de la misión, conocida como "K2".

Científicos de la misión han sabido durante mucho tiempo que parte de las disminuciones en la luz de las estrellas que Kepler vio durante su misión principal eran debidas a impostores –dobles estrellas, estrellas variables y otros fenómenos astrofísicos que pueden hacerse pasar por los oscuros pasos de planetas–. Para reducir los resultados a planetas reales, el equipo de Kepler se basó en observaciones meticulosas que requieren mucho tiempo de otros telescopios en tierra y en el espacio. Sin embargo, a medida que los planetas candidatos se amontonaban, este proceso de autenticación se convirtió en un cuello de botella, demasiado lento e ineficiente como para mantenerse al día con el flujo de datos de Kepler. El reciente anuncio vino de un enfoque nuevo, más automatizado y estadístico para la validación de los candidatos de Kepler liderado por Tim Morton, astrónomo de la Universidad de Princeton. "Los planetas candidatos pueden ser considerados como migas de pan", explicó Morton en una conferencia de prensa. "Si deja caer algunas migajas grandes al suelo, puede recogerlas de una en una. Pero, si se derrama una bolsa entera de pequeñas migajas, va a necesitar una escoba. Este análisis estadístico es nuestra escoba".

La técnica analiza las formas es que cada posible planeta hace disminuir la luz de las estrellas y, basado en parte en la frecuencia estimada de diversos impostores astrofísicos, calcula la probabilidad de que un planeta real produzca esa disminución. Con base en este análisis, cada uno de los 1.284 mundos anunciados ayer tiene más de un 99 por ciento de probabilidades de ser un planeta real, y 1.327 candidatos adicionales de Kepler son planetas probables que no pudieron superar el nivel de confianza del 99 por ciento. El análisis también desestimó 707 candidatos como posibles falsos positivos.

Unos 550 de los 1.284 mundos anunciados recientemente podrían ser rocosos, en función de su tamaño estimado. Y de estos, nueve orbitan dentro de la zona habitable, de sus estrellas –la región no muy fría ni muy caliente, donde el agua es líquida y la vida, tal y como la conocemos, podría existir–. Esto lleva el recuento total de mundos potencialmente habitables de Kepler a unas dos docenas. Según Natalie Batalha, científica de la misión de Kepler, extrapolar esto a la totalidad de la galaxia sugiere que podría haber 10.000 millones de planetas de aproximadamente el tamaño de la Tierra en las zonas habitables de las estrellas a lo largo de la Vía Láctea. El más cercano, dijo Batalha, podría estar a tan solo 11 años luz de distancia, –prácticamente a la vuelta de la esquina, en términos interestelares–.

Reveladoramente, estas estimaciones son apenas diferentes de las producidas anteriormente en la misión Kepler a partir de tamaños de muestra más pequeños y análisis parciales de los datos. Los astrónomos, al parecer, están al fin cada vez más cerca de conocer la verdadera frecuencia de ocurrencia de planetas potencialmente habitables en todo el cosmos. Sin embargo, las preguntas más interesantes y posiblemente más significativas se mantienen fuera del alcance: ¿cuántos de nuestros planetas vecinos potencialmente habitables son realmente habitables, y cuántos de ellos están en realidad habitados? No se sabe todavía.

Encontrar respuesta a estas preguntas será una tarea clave para el futuro de la astronomía. Tanto el telescopio espacial James Webb de la NASA, que será lanzado en 2018, como el telescopio de Sondeo Infrarrojo de Campo Amplio (WFIRST, por sus siglas en inglés) con un lanzamiento previsto para la década de 2020, tienen escasas pero significativas posibilidades de sondear en busca de signos de habitabilidad y de vida las atmósferas de un par de pequeños planetas cercanos. Además, una nueva clase de telescopios de 30 metros basados en tierra programados para debutar en la década de 2020 podrían llevar a cabo observaciones similares. Más allá de eso, los astrónomos sueñan con construir y lanzar uno o más telescopios espaciales gigantes de próxima generación hechos a medida para tomar instantáneas de Tierras exóticas, aunque tales observatorios no parece que vayan a volar hasta la década de 2030 como muy pronto.

Mientras tanto, lo más notable de la oleada de descubrimientos planetarios en curso de Kepler y otras misiones es que no muestra signos de desaceleración. Hace una década el anuncio de incluso una docena de planetas a la vez se consideraba sensacional; ahora la barra se ha elevado, y el anuncio de cientos o miles a la vez, no garantiza que sea noticia de primera página. Ni siquiera los expertos pueden mantenerse al día con todos los planetas que ahora llenan los catálogos.

Pronto el campo en expansión que es la caza de planetas será aún más abrumador. El catálogo definitivo de Kepler está programado para aparecer a finales de 2017, que potencialmente podría añadir cientos o miles de mundos confirmados más a la cuenta. Mientras tanto mediciones de todo el cielo automatizadas y basadas en tierra están aumentando y podrían ofrecer números de planetas similares a los de Kepler. Pero la inundación real de descubrimientos probablemente vendrá de los telescopios espaciales. Se proyecta que WFIRST encuentre unos pocos miles de planetas en un mapeo del bulbo galáctico de la Vía Láctea rico en estrellas, y el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito de la NASA, que será lanzado en 2017, llevará a cabo un estudio de las estrellas cercanas en todo el cielo que se proyecta detectará por lo menos 1.500 planetas. Incluso números aún más grandes podrían provenir de otros proyectos: tanto la nave espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea, así como la misión PLATO (Tránsitos planetarios y Oscilaciones de estrellas), una especie de Kepler de gran tamaño preparado para despegar en el año 2024, tienen probabilidades de encontrar decenas de miles más cada uno.

Tal vez dentro de 10 años –y desde luego en 20– emocionarse por mil nuevos planetas probablemente parecerá algo pintoresco.