HONOLULU—El ánimo es distinto este año en la Asamblea General de la Unión Internacional Astronómica (IAU, por sus siglas en inglés), la reunión más grande de astrónomos que se realiza cada tres años. Entre los pósteres científicos de costumbre y las pláticas sobre la historia del sistema solar y la formación de galaxias, aquí en el Centro de Convenciones de Hawái hay guardas en cada entrada, verificando que no ingresen manifestantes. El usualmente inocuo campo de la astronomía se encuentra sumergido en medio de una controversia en torno a los planes de construcción de uno de los telescopios más potentes del mundo en la cúspide de Mauna Kea, un volcán durmiente cuyas condiciones lo hacen ideal para observaciones y que también es un sitio sagrado para los nativos de Hawái.

Las estructura planeada, llamada el Telescopio de Treinta Metros (TMT por sus siglas en inglés) por el tamaño colosal de su espejo primario, sería el décimo tercer observatorio en Mauna Kea, y, por mucho, el más grande. Los manifestantes consideran que la construcción en la montaña es una profanación de un sitio sagrado que desde hace mucho tiempo tiene gran significado para los hawaianos. Se oponen a la presencia de cualquier telescopio en la zona, y especialmente se oponen a la construcción de un nuevo observatorio con mayor impacto que el resto. Los manifestantes han tenido éxito en prevenir que se inicien las obras de construcción en el pico de 4.200 metros de altura, acampando y bloqueando el acceso a la carretera que conduce a la cima. Ellos planean hacer manifestaciones pacíficas durante la reunión de la IAU, también sostuvieron una conferencia de prensa afuera del centro de convenciones y planean realizar una marcha por Waikiki el domingo.

“No estamos aquí para protestar en contra de la astronomía”, dijo el líder del movimiento, Lanakila Mangauil, durante la conferencia de prensa. “La montaña es simplemente una mala selección para su ubicación... antes de que miremos hacia el espacio, debemos cuidar de este lugar, de esta tierra”. Algunos hawaianos se encuentran en una disyuntiva entre la lealtad a su cultura y el interés en el desarrollo científico. “Gracias al TMT he tenido la oportunidad subir aquí [a Mauna Kea]”, dice Alexis Acohido, un pasante que trabaja en el telescopio Gemini North, también en Mauna Kea, quien también tiene ascendencia nativa hawaiana y ha escrito a favor del TMT. “Me han dicho que soy un mal hawaiano”. El gobernador de Hawái, David Ige, habló durante la inauguración de la conferencia el lunes pidiendo a la gente de ambos bandos que trabajen para encontrar un mutuo acuerdo. “No parece que estemos hablando los unos con los otros, sino más bien los uno a los otros”, dijo. “Creo que puede haber una solución. Tenemos que  comenzar por escucharnos los unos a los otros –escucharnos de verdad– y tratar de comprender perspectivas que son completamente distintas a las nuestras. Estoy comprometido con ese camino y les pido que me acompañen en él”.

La IAU, la organización profesional más grande de la astronomía, oficialmente mantiene una postura neutral ante el debate sobre la construcción del TMT de $1.500 millones, que está siendo planeado por investigadores de la Universidad de California y el Instituto de Tecnología de California con el apoyo de China, Japón, Canadá y la India. “Lo que la unión puede hacer en este caso es tan solo promover y apoyar el diálogo entre la gente y tratar de encontrar juntos una solución razonable al problema”, dijo Piero Benvenuti, secretario general electo de la IAU, durante una conferencia de prensa el lunes. “No queremos ignorar las protestas. Solo esperamos que no interfiera con las [operaciones] normales de la asamblea”.

La conferencia ha reunido a cerca de 3.000 astrónomos de alrededor del mundo para presentaciones científicas y sesiones de pósteres de astronomía, astrofísica, ciencias planetarias y cosmología. Los miembros de la IAU también votarán resoluciones en torno a la estandarización de las mediciones del brillo estelar y otros aspectos técnicos, así como planes para promover la astronomía en el mundo en vías de desarrollo y la protección de la radioastronomía de la interferencia de los radares de los automóviles. Dado que la IAU controla los nombres oficiales de los objetos astronómicos, la convención anunciará los nombres nominados para bautizar a muchos de los exoplanetas que se han descubierto más allá del sistema solar en las últimas dos décadas. La IAU abrirá las votaciones de nombres de candidatos al público la próxima semana.

Los organizadores también han planeado dos veladas de observaciones de estrellas abiertas al público, así como visitas de estudiantes locales al congreso y varias cátedras públicas, como una que habrá el jueves por la noche de un hawaiano que practica la técnica de navegación siguiendo las estrellas. “Estamos tratando de progresar en el conocimiento del universo porque creemos que esto es un valor para la humanidad”, dijo Benvenuti. “Nuestra meta es progresar en el conocimiento, pero el conocimiento debe compartirse con todos”.