Cuando este virus misterioso fue detectado por primera vez en Arabia Saudita hace tres años, los investigadores no sabían qué pensar. El virus causante del síndrome respiratorio del Oriente Medio, o MERS, resultó ser primo del microorganismo detrás del síndrome respiratorio agudo severo (SARS), y hasta la fecha ha sido responsable de la muerte de más de 500 personas mayormente en la Península Arábiga. No obstante, un grupo internacional de investigadores informó el pasado 19 de agosto que una vacuna comienza a mostrar promesa contra la enfermedad, por lo menos en monos, ratones y camellos. La vacuna, en dosis tanto altas como bajas, logró proteger a los monos de enfermarse con el MERS.

El equipo de científicos internacionales planean hacer pruebas para estudiar la efectividad de la vacuna en humanos; pero incluso sin tener esa seguridad, esperan que desplegarla durante un brote podría atenuar la enfermedad entre los camellos, y posiblemente romper la cadena de transmisión a los humanos. “Este resultado es emocionante. Admiro que hayan experimentado en animales diferentes”, dice Trish Perl, experta en control de infecciones en la Universidad de Johns Hopkins. Perl, quien ha trabajado en contención del MERS en Arabia Saudita, no estuvo involucrada en este nuevo estudio, publicado en Science Translational Medicine.

La nueva vacuna, inyectada múltiples veces durante cinco semanas antes de la exposición al virus, evitó que ocho macacos rhesus desarrollaran la enfermedad. En cambio, cuatro monos no vacunados sí resultaron infectados. La vacuna experimental también hizo que ratones y tres camellos inoculados desarrollaran anticuerpos  contra el virus. (Los investigadores no expusieron a los camellos vacunados al virus vivo, como sí hicieron con los monos, ya que los camellos son animales grandes y no había un lugar especializado dónde albergar con seguridad a las criaturas infectadas). “La información sobre los anticuerpos de los camellos es muy emocionante para nosotros”, señala David Weiner, autor principal del estudio y profesor de patología y medicina de laboratorio en la facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pennsylvania. La mayoría de los investigadores piensa que los humanos contraen el virus al entrar en contacto directo con los camellos. “El camello es un reservorio de esta enfermedad y creemos que especialmente lo son los camellos jóvenes porque ellos no tienen una inmunidad muy fuerte al MERS”, dice Weiner. “La vacuna entonces podría usarse en esa población”. (Los camellos utilizados en el estudio no eran jóvenes).

Sin una vacuna que lo contenga o lo cure, el virus se ha esparcido a más de 1.400 personas durante los últimos años. La mayoría de los casos entre humanos se han producido en el Oriente Medio, aunque este año se dio un brote en Corea del Sur cuando un hombre regresó a Seúl procedente del Oriente Medio. Por razones que se desconocen, el número de infecciones entre humanos aumenta durante la primavera.

El MERS es causado por un coronavirus, bautizado por el típico halo que presenta la envoltura externa de proteínas que recubre a cada partícula viral de esta familia. La mayoría de los expertos sospecha que el virus es transportado por murciélagos y camellos, y aunque rara vez pasa a los humanos, se transmite de persona a persona cuando la gente entra en contacto cercano con pacientes enfermos, y respiran grandes cantidades del virus. Aún no es claro cómo el patógeno salta de los animales a los humanos, pero los expertos sugieren que las causas pueden incluir tomar leche de camello o exponerse a las secreciones del animal.

Cuando es fatal, los humanos que contraen MERS mueren de altas fiebres y neumonía, aunque los pacientes sucumben cuando su salud ya está comprometida por otros problemas anteriores. “Hasta que el dilema del MERS se trabaje en su origen, es decir la población de camellos del Oriente Medio, continuaremos viendo casos humanos adquiridos en la comunidad”, dice Peter Ben Embarek, el portavoz de la Organización Mundial de la Salud para el MERS. “El suceso de Corea y el brote que continúa dentro del hospital de la Guardia Nacional en Riyadh son ejemplos de lo mal que puede ponerse la situación si los casos no son detectados y manejados tempranamente”, escribió en un correo electrónico.  Desde comienzos de agosto, Arabia Saudita ha reportado casi 50 casos nuevos de MERS.

Únicamente los estudios en humanos permitirán determinar cuánto tiempo duraría la vacuna o cuántas inoculaciones serían necesarias para prevenir la enfermedad. La nueva vacuna diseñada por el equipo de investigadores no está basada en el virus vivo, por lo que no es capaz de causar la enfermedad o replicarse dentro del cuerpo. Más bien, fue sintetizada uniendo una corta cadena de aminoácidos que imitan una región de la proteína en la superficie del MERS. La penetración de esos aminoácidos en el torrente sanguíneo engañará al organismo con las señales químicas de un ataque, instándolo a producir los anticuerpos necesarios.

Pero la entrega de la vacuna requiere más que un simple pinchazo. Cuando la sustancia entra en el cuerpo, lo hace acompañada de una pequeña descarga eléctrica, cuyo objetivo es despertar una respuesta más eficaz a la vacuna. La descarga abre los poros de las células durante milisegundos, permitiendo que las moléculas grandes como el ADN viajen con más eficiencia. Queda por explorar si los pacientes estarían dispuestos a tolerar un choque eléctrico potencialmente doloroso a cambio de una vacuna preventiva.