En un vuelo pionero alrededor del mundo, una nave utilizará nada más la energía del sol como combustible. En los albores de un polvoriento día de desierto, el avión Solar Impulse 2  despegó a las 11:12 p. m.  (EST) del 8 de marzo de Abu Dhabi, iniciando la primera etapa de un viaje  alrededor del mundo propulsado exclusivamente por energía eléctrica generada a partir de la luz solar.

A una velocidad máxima de 45 kilometros por hora, el avión de un solo asiento voló, en aproximadamente 10 horas, hasta Muscat, en Omán, aterrizando a las 2:13 p. m. (EST) de hoy, tras volar en círculos por un rato hasta que se dieran  las condiciones climáticas adecuadas para el arribo.

El avión es una versión mejorada del Solar Impulse original, que voló a través de Estados Unidos en 2013; ambos aviones fueron construidos por el grupo Solar Impulse, liderado por los aventureros suizos Bertrand Piccard y André Borschberg.


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Borschberg piloteó este primer tramo de al menos 12 de la vuelta al planeta, y ya sea él o Piccard pilotearán todas las etapas del viaje en los próximos meses. Este vuelo de 10 horas no requirió de las exóticas técnicas de la meditación, el yoga y la auto-hipnosis que se requerirán más adelante, en tramos mucho más largos, incluyendo al menos cinco días y noches cuando el avión atraviese porciones del enorme océano Pacífico.

Durante esos recorridos épicos, siestas de 20 minutos tendrán que ser suficiente para refrescarse, mientras que un sistema informático – unido a anteojos con luces intermitentes– despertarán al piloto si ocurriese algo malo. De hecho, el piloto lleva un brazalete que vibra cada vez que el avión supera más de 5 grados de ángulo de inclinación lateral, porque cualquier cosa más allá de eso podría hacer que el avión pierda sustentación.

El piloto realiza el viaje en una cabina sin calefacción y sin presurización,  el espacio de tan solo 3,8 metros cúbicos alcanza para poco más que un sofá reclinable, que también tiene un fondo desmontable para que el piloto pueda realizar sus necesidades biológicas, una mejora al modelo anterior del avión:  para los vuelos a través de EE.UU. los pilotos tuvieron que confiar en las botellas de agua vacías y su fuerza de voluntad.


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El avión en sí es una maravilla de la ingeniería, con una envergadura de 72 metros, mayor que la de un Boeing 747.


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El componente estructural principal del avión es la fibra de carbono, cuyas láminas pesan solo 25 gramos por metro cuadrado, o aproximadamente tres veces menos que una pieza de papel de tamaño similar. Esa fibra de carbono se utiliza con moderación en los puntos estructurales donde las fuerzas empujan en el avión. Pero el interior de las alas, el fuselaje y otras áreas están vacías para ahorrar aún ese poquito de peso, explicó Bertrand Piccard a la revista Scientific American.


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Sobre esas alas, así como sobre el cuerpo e incluso la cola del avión  hay  17.248 celdas solares tan delgadas como un cabello humano que generan electricidad cuando el avión vuela, parte de esa electricidad se almacena en cuatro baterías de polímeros de litio. Estas baterías se hacen cargo de encender cuatro motores eléctricos del avión en la noche, que giran las dos hélices debajo de cada ala. En total, el avión pesa 2.300 kilogramos y las cuatro baterías son los pasajeros más pesados, con un peso de 633 kilogramos. Fabricar el avión requirió de 12 años de cálculos, simulaciones por computadora, la construcción y las pruebas, de acuerdo con Piccard, y unos $140 millones. 

 
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En un día completo de vuelo, el avión puede alcanzar los  8.500 metros de altura a mediados de la tarde antes de iniciar un descenso lento, deslizándose 15 metros por minuto, hasta llegar a una  altitud de 1.500 metros en la que permanece durante la noche. Ese plan ahorra energía antes de la próxima madrugada al deslizarse en lugar de utilizar el vuelo con motor. Piccard y Borschberg utilizaron una estrategia similar en los vuelos a través de EE. UU. Los dos aventureros esperan crear conciencia de que tal vuelo libre de contaminación es posible y así inspirar la incorporación de materiales solares en aviones más comunes. "Todas las tecnologías que estamos usando en este avión se podrían utilizar en todas partes", dijo Piccard a Scientific American.
 
Tras una breve parada en Muscat, el avión cruzará el mar Arábigo camino hacia Ahmedabad, en la India, en la mañana del 10 de marzo, si el estado del tiempo lo permite. Pese a todas las maravillas de su ingeniería, el avión no está construido para hacer frente a las inclemencias del tiempo.

El itinerario también incluye paradas en Mandalay, Myanmar; Chongqing y Nanjing, en China; así como Hawái, Arizona y Nueva York, entre otros destinos. En total, el avión cubrirá unos 35.000 kilómetros antes de tocar de nuevo el suelo de  Abu Dhabi, en unos cinco meses, de nuevo dependiendo del clima y otros posibles retrasos. Todos esos kilómetros de vuelo serán propulsados por los fotones del sol. "No estamos en un apuro, sabes", dijo Piccard. "Este avión es más sobre demostrar que lo increíble es posible más que llegar rápido a un destino".


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