Hay ocho millones de enfermos por la infección de Chagas en el mundo. Casi un millón estarían en los Estados Unidos, y aún no se cuenta con una vacuna que brinde protección contra esa enfermedad causada por un parásito que se transmite a través de las picaduras de insectos o por transfusiones de sangre contaminada.

Ahora, dos investigadoras de la Universidad de Texas lograron que una vacuna indujera inmunidad contra el parásito a largo plazo al menos en ratones.

En un reporte publicado en la revista PLOS Pathogens, las investigadoras Shivali Gupta y Nisha Garg informaron los resultados del estudio de la vacuna candidata que serviría para actuar en prevención principalmente, pero también podría evitar las complicaciones que pueden producirse tras la infección. Esto pues cuando una persona se infecta con el parásito, desarrolla primero una fase aguda durante dos meses en la que generalmente no se manifiestan síntomas, pero muchos años después hasta el 30% de los infectados sufren trastornos cardiacos y hasta un 10% presentan alteraciones digestivas, neurológicas o mixtas.

En una etapa anterior, las investigadoras ya habían demostrado evidencia de eficacia: los ratones inmunizados habían podido mantener baja la cantidad de parásitos durante la fase aguda de la infección y ninguno sufrió inflamación en el tejido muscular después. 

En el nuevo estudio, las investigadoras se preguntaron cuánto duraba la protección de la vacuna. Para eso, inmunizaron a los ratones con una combinación de dos proteínas del parásito (llamadas TcG2 y TcG4). Primero, les dieron una inyección que contenía ADN codificante para las proteínas TcG2 y TcG4. Tres semanas después, otra inyección con una mezcla de las dos proteínas. Algunos ratones también recibieron un refuerzo de inmunización tres meses después. 

¿Los resultados? Aún sin la inyección de refuerzo, la inmunización en dos pasos produjo cambios de larga duración en el sistema inmune.  La vacuna llevó a la producción de un conjunto de células, los linfocitos T colaboradores –que son necesarios para una respuesta de anticuerpos efectiva–, así como  linfocitos citotóxicos. Ambos tipos de células se expandieron rápidamente cuando los animales fueron infectados con el parásito Trypanosoma cruzi cuatro meses después de la vacunación. En el caso de los ratones vacunados, estos fueron capaces de mantener el número de parásitos entre dos y tres veces más bajo en comparación con los ratones que estaban infectados, pero no vacunados.

Los ratones que habían recibido la dosis de refuerzo a los tres meses y que fueron infectados cuatro meses después expresaron una respuesta inmune más potente: el número de parásitos era cinco veces menor en comparación con los animales no vacunados. La inmunidad inducida por la vacuna disminuyó levemente seis meses después de la inmunización de refuerzo, pero fue aún suficiente para dar control contra los patógenos.

Las investigadoras concluyen que la vacuna que llaman “TcG2/TcG4 D/P” aporta inmunidad a largo plazo contra los parásitos que causan la enfermedad de Chagas, y la dosis de refuerzo sería una estrategia efectiva para mantener o mejorar la protección inducida por la vacuna.  “Es el primer estudio en el que probamos que la vacuna protege de la infección en ratones por seis meses y que los ratones son protegidos por períodos más largos si se les administra una dosis de refuerzo”, afirmaron.

En diálogo con Scientific American, las autoras del trabajo –que fue apoyado por subsidios del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos y del Centro Sealy para el Desarrollo de Vacunas– contaron que “la inversión limitada en el desarrollo de vacunas para Chagas” ha sido el principal obstáculo para contar con una inmunización efectiva y segura. En los próximos meses, se van a concentrar de dar los pasos necesarios para caracterizar la calidad y la cantidad de inmunidad de la vacuna en voluntarios humanos a través de un sistema de cultivo de células.

Con respecto al nuevo trabajo publicado en PLOS Pathogens, Ricardo Gurtler, investigador en eco-epidemiología y control del Chagas del Conicet y la Universidad de Buenos Aires, opinó que la vacuna podría “contribuir a una estrategia de control y prevención integrada, especialmente en áreas donde los insectos que transmiten al parásito no colonizan la vivienda. O también en casos en que la vivienda es tan precaria que prácticamente el uso de insecticidas no reduce el riesgo del contacto”. Gurtler agregó: “Los resultados son prometedores y representan un progreso ya que las investigadoras demuestran un aumento en la respuesta inmune humoral y celular específica contra el parásito durante un periodo considerable de tiempo, e igualmente hacen notar que disminuye la cantidad de parásitos circulantes aunque no la suprime totalmente”. 

En tanto, Roberto Salvatella, asesor regional en enfermedad de Chagas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), expresó que el trabajo publicado se trata de uno de “esfuerzos de distintos grupos de investigación por desarrollar una vacuna contra Trypanosoma cruzi que son notables iniciativas para generar más y mejor conocimiento acerca de la interacción huésped-parásito en la enfermedad de Chagas. A mediano o quizás a largo plazo, nos permitirán contar con vacunas, que se sumen a las estrategias de prevención, control y atención de esta parasitosis endémica”. En la actualidad, el creciente interés por las enfermedades desatendidas como Chagas llevó a que haya 16 vacunas candidatas en etapa de desarrollo pre-clínico en los Estados Unidos, Brasil y Argentina.