El huracán Patricia, el huracán más fuerte jamás registrado en el hemisferio occidental, está arando hacia la costa oeste de México. La tormenta de categoría 5 era tan solo un modesto huracán hace apenas dos días, pero se ha convertido rápidamente en un monstruo, aparentemente de la nada.

Mientras que el gobierno de México se apresura a evacuar a miles de personas en tres de sus estados, los meteorólogos observan nerviosamente para anticipar lo que la tormenta hará a continuación. Patricia, dicen, se perfila en convertirse no solo  en el huracán más potente, sino también en el de más rápido crecimiento en la historia. Hace 24 horas, los vientos corrían a la impresionante velocidad de 130 millas por hora. Ahora, a 200 millas por hora, los vientos son comparables a los de los tornados más fuertes.

"El daño del viento va a ser algo extraordinario", dice Jeff Masters, meteorólogo del Weather Underground. " Si se mantiene en esta fuerza, estamos hablando de como si fuera un tornado EF4 o EF5, de 15 millas de ancho , golpeando la costa". (Un tornado EF5 es extremadamente perjudicial, y los tornados son rara vez más de una milla de ancho.)

¿Cómo un huracán aparentemente moderado se convirtió en una bestia como esta? Hay tres factores que afectan la creación de un huracán. En primer lugar, y lo más importante, es la temperatura del agua superficial del océano. En este momento el agua en el Pacífico Oriental se encuentra a más de 30 grados Celsius, casi un grado completo más arriba de lo que normalmente está en esta época del año, según explica David Adams, un científico de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Ciudad de México. "Tan solo la diferencia de uno o dos grados" realmente puede impulsar la energía de un huracán, dice.

En segundo lugar, la velocidad de los vientos atmosféricos (que no forman parte del huracán) que se mueven por la parte alta de la formación de la tormentas es baja. Si la velocidad del viento allí es alta, puede desviar un huracán o “cortarlo” hasta deshacerlo. Pero en los últimos días, los vientos a lo largo de la costa oeste de México han sido inusualmente tranquilos.

Por último, está la humedad. Un huracán poderoso necesita aire húmedo para alimentarse. "Hay una humedad relativa del 80 por ciento allí", dice Masters. "Estamos acostumbrados a ver humedades relativas inferiores, en el rango de 60 y 70 por ciento".

En las últimas 24 horas, estos factores se han combinado a la perfección para crear un huracán realmente aterrador que el Servicio Meteorológico Nacional de México está llamando "la tormenta más peligrosa de la historia."

Los meteorólogos dicen que no es una sorpresa que esta tormenta llegue en un momento en que El Niño, un conjunto de condiciones atmosféricas y oceánicas en el Pacífico, está especialmente fuerte. En general, un período de fuertes condiciones de El Niño refuerza a los huracanes del Pacífico mientras mina la fuerza de los del Atlántico. Lo que es inusual es que una enorme tormenta como esta llegue tan tarde en la temporada de huracanes, cuando las temperaturas oceánicas y la humedad tienden a bajar.

En septiembre de 2013, el huracán Manuel sacudió un segmento similar de la costa de México, que incluye las ciudades de Manzanillo y Acapulco. Aunque más débil que Patricia, ese huracán causó inundaciones masivas, lo que dio lugar a saqueos prolongados y anarquía en Acapulco. Patricia podría repetir eso, aunque con vientos mucho más fuertes.

"Los pronósticos son que se moverá (en tierra)bastante rápido y se disipará, porque va a golpear de frente contra las muy altas montañas que están alrededor de Jalisco y Michoacán. Eso tiende a destruir la estructura del huracán. Pero por supuesto, eso va a dar lugar a cantidades realmente horribles de lluvia", dice Adams.

En ese caso, la tormenta podría causar daños en lugares tan lejanos como la ciudad de Guadalajara (lejos de la costa) y ser percibido en sitios tan lejanos como el sur de Texas. Adams dice que en realidad ese sería un escenario preferible al alternativo, que sería que la tormenta simplemente se quede cerca de la costa, causando estragos sobre las ciudades por muchas horas.

Todavía no está claro exactamente cómo Patricia creció tan rápidamente. Al igual que el huracán Katrina que ahogó a Nueva Orleans, podría haber golpeado un parche de agua especialmente caliente en el momento equivocado, señala Masters. Pero debido a que Patricia no ha sido monitoreado tan de cerca como lo fue Katrina, puede que los científicos nunca lo lleguen a saber con seguridad, añade.

Tampoco pueden decir el rol que el cambio climático podría haber tenido en un solo evento climático como un huracán. Pero Adams dice que Patricia podría ser un vistazo a los tipos de tormentas que un clima más cálido podría producir. "Esto puede ser un anticipo de lo que podría suceder si se aumenta, sumariamente, las temperaturas superficiales del mar en el orden de un grado más o cerca de eso".

Con reporteo adicional de Sally Ríos Kuri