El alto Australopitecus macho cruzaba a través de la sabana africana oriental. Sus pasos hacían más un "chap" que un golpe seco. Una erupción volcánica había dejado una pátina de ceniza gris bajo sus pies, mientras que las tormentas de lluvia que le siguieron transformaron la tierra en cemento húmedo. Chap, chap. Cuatro individuos más pequeños caminaban no muy lejos. Chap, chap, chap. Más tarde, la ceniza volvió a llover desde el cielo, cubriendo sus huellas por 3,66 millones de años.

Las primeras huellas de este viaje –los rastros de tres individuos que son las pisadas más antiguas conocidas de cualquier pariente humano antiguo– fueron descubiertas en la década de 1970 en el norte de Tanzania por la antropóloga Mary Leakey y su equipo1. Ahora, 40 años después, los investigadores han encontrado más huellas de homínidos en el sitio de fama mundial, llamado Laetoli. Comprenden rastros de dos individuos más, incluyendo los de un hombre que habría pesado 48 kilos y tendría 1,65 metros de altura, más grande que cualquier otro Australopitecus en el registro fósil. Los investigadores lo han nombrado Chewie,  por el personaje de Chewbacca de Star Wars, que mide dos metros de altura. (La palabra swahili para leopardo, chui, también se pronuncia de manera similar, señalan).

Las nuevas huellas de Laetoli, descritas en un estudio de 14 de diciembre en la revista eLife2, sugieren que los homínidos primitivos pudieron haber tenido una estructura social similar a la de los gorilas, en la que un macho grande domina a un grupo de hembras más pequeñas. Las impresiones también plantean preguntas difíciles sobre cómo evitar que las pisadas se erosionen, dicen los científicos.

HUELLAS FRÁGILES

Los nuevos rastros fueron descubiertos durante esfuerzos para preservar el camino de huellas original, de 23 metros de largo. El trayecto está amenazado por las raíces de los árboles, el agua y la erosión  y ha permanecido cubierto con tierra para su protegerlo la década de 1990. El gobierno de Tanzania había aprobado un plan para construir un museo en el sitio, incluyendo una cubierta protectora para las huellas. En preparación, el arqueólogo Fidelis Masao, de la Universidad de Dar es Salaam en Tanzania, cavó zanjas para examinar la zona y en octubre de 2014 descubrió una gran pisada de homínido. Otras excavaciones –en un sitio a 150 metros de los rastros originales– encontraron 12 huellas más grandes que dejaron un rastro de 32 metros de largo; y una huella adicional de un individuo más pequeño.

Las pisadas originales de Laetoli han sido atribuidas al Australopithecus afarensis, la misma especie a la que pertenece Lucy, cuyos restos de 3,2 millones de años fueron hallados en Etiopía. El equipo de Masao y Cherin piensa que las nuevas huellas fueron dejadas probablemente por individuos del mismo grupo social. Ambos conjuntos de pisadas fueron realizados por individuos que caminaban en la misma dirección noroeste, y posiblemente durante un solo viaje, sugieren Masao y sus colegas. Se encontraron en la misma capa de ceniza volcánica y, por lo tanto,  lo más probable es que fuesen dejadas en condiciones idénticas.

“Es realmente increíble pensar en este grupo caminando en la misma dirección y a la misma velocidad”, dice Marco Cherin, un paleontólogo de vertebrados de la Universidad de Perugia, Italia, que co-dirigió el estudio. “Caminando hacia dónde no sabemos, probablemente lo hacían como todos los animales que dejaron sus huellas en Laetoli”.

Las huellas de Chewie resultaron ser mucho más grandes que las otras: tienen 27 centímetros de largo, casi tanto como los pies de Cherin, talla 10 (UK). Cherin dice que las nuevas huellas apuntan a una variación mucho mayor en el tamaño corporal entre los primeros homínidos de lo que se sospechaba anteriormente, desafiando la idea de que solo desarrollaron grandes cuerpos cuando sus cerebros crecieron, en los últimos 2,5 millones de años. Su equipo calcula que los otros individuos en Laetoli habrían estado entre los 1,11 y 1,49 metros de altura.

CUERPOS GRANDES Y PEQUEÑOS

La gama de tamaños de los cuerpos en Laetoli puede también relacionarse con la estructura social de los homínidos allí. El equipo sugiere que las huellas más grandes fueron dejadas por un adulto macho, mientras que las otras impresiones pertenecen a dos hembras adultas y dos jóvenes o hembras más pequeñas. Los grupos de gorilas, en los que un macho de espalda plateada se asocia con un harén de hembras mucho más pequeñas y su descendencia, muestran una gama similar de tamaños de cuerpo, señala Cherin, quien cree que los Australopitecus podrían haber adoptado una configuración similar.

Pero Neil Roach, un paleoantropólogo de la Universidad de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, dice que la relación entre la estructura social y las diferencias de los tamaños del cuerpo entre los sexos no es tan clara. Sin embargo, piensa que las nuevas huellas apoyan el pensamiento actual de que A. afarensis era una especie que vivía en grupos compuestos por múltiples machos y hembras y que había grandes diferencias en el tamaño corporal entre los sexos.

Bruce Latimer, paleoantropólogo de la Universidad Case Western Reserve en Cleveland, Ohio, está de acuerdo en que las conclusiones sobre los grupos sociales de Australopitecus deben tomarse con ciertas reservas. Pero Latimer, que ha trabajado en las huellas originales, califica al nuevo grupo como “un descubrimiento dramático y emocionante” que añade pruebas de que los individuos en Laetoli tenían pies y que no eran tan diferentes de los de los seres humanos actuales. “Las huellas de Laetoli no llamarían la atención en una playa moderna”, añade.

Los planes para el museo están en espera mientras los investigadores buscan más huellas y examinan el estado de las originales, dice Charles Musiba, un antropólogo de la Universidad de Colorado, en Denver, que participa en los esfuerzos de conservación. El plan actual, dice, es construir instalaciones de investigación y educación en una zona de protección a 1,5 kilómetros del sitio, mientras investiga el mejor lugar para un museo para proteger y mostrar las huellas, que han sido enterradas de nuevo. “Vamos a dejarlos como están por ahora”, dice Musiba.

Después de que Masao descubriera las últimas huellas, dijo que a la primera persona que llamó fue a Richard Leakey, uno de los hijos de Mary Leakey (que murió en 1996). “Él dijo: 'Bueno, Fidelis, así como te felicito, también te compadezco. La naturaleza los ha conservado durante 4 millones de años. ¿Cómo se asegurarán de que permanezcan intactos durante millones de años más?’”, dice Masao .  “No tuve una respuesta”, agrega.  

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó por primera vez el 14 de diciembre de 2016.