Un muy común pero controvertido medicamento para el colesterol ha demostrado reducir el riesgo de eventos cardiovasculares, como ataques de corazón y accidentes cerebrovasculares, según anunciaron investigadores el pasado 17 de noviembre en la reunión de la American Heart Association en Chicago. El fármaco, llamado ezetimiba, ya había demostrado disminuir los niveles de colesterol, pero su capacidad para combatir enfermedades coronarias estaba en entredicho.

Ahora un nuevo estudio ha encontrado que la ezetimiba, fabricada por Merck en Whitehouse Station, New Jersey, disminuye el número de eventos cardiovasculares en un 6,4% cuando se administra junto con otro fármaco para el colesterol. El efecto es significativo, pero pequeño. Aún así, algunos científicos dicen que los resultados confirman la hipótesis del “menos es mejor”: reducir los niveles del colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (Colesterol LDL, o comúnmente llamado colesterol "malo") disminuye el riesgo de eventos cardiovasculares.

"La pregunta que todo el mundo se hacía era, '¿Se traduce esta reducción del colesterol LDL en un beneficio clínico real?'", dice el cardiólogo Christopher Cannon, del Hospital Brigham and Women’s Hospital en Boston, Massachusetts. "La respuesta fue que sí."

Ese hallazgo, presentado por Cannon en la reunión de la American Heart Association en Chicago, puede significar un alivio tanto para Merck como para otras compañías farmacéuticas, especialmente las que desarrollan fármacos para el colesterol (ver 'A gene of rare effect' ).

Resulta mucho más rápido y barato conseguir la aprobación de un medicamento argumentando que reduce los niveles de colesterol, que diciendo que reduce los eventos cardiovasculares. Los niveles de colesterol cambian rápidamente en respuesta a los fármacos y son fáciles de medir. En cambio los eventos cardiovasculares son menos frecuentes, y para lograr números estadísticamente significativos los ensayos clínicos requieren miles de personas.

En el ensayo clínico presentado por Christopher Cannon, llamado IMPROVE-IT, participaron más de 18.000 pacientes y tomó 9 años en completarse.

Sin embargo, el cardiólogo Harlan Krumholz de la Universidad de Yale en New Haven, matiza la suposición de que menos es siempre mejor cuando se trata de colesterol LDL. "Yo no creo que a partir de estos resultados se pueda extrapolar que cualquier medicamento que reduzca el colesterol sea mejor", dice. "Tenemos muchos ejemplos en los que esto no ocurre."

Significado incierto
La ezetimiba reduce la absorción intestinal de colesterol mediante la inhibición de la actividad de una proteína llamada NPC1L1, que transporta el colesterol libre en las células. Cuando se combina con las estatinas (otros fármacos para reducir el colesterol) la ezetimiba disminuye los niveles de colesterol un 20% más que cuando se toman únicamente las estatinas.

Cuando la Food and Drug Administration de los Estados Unidos aprobó la ezetimiba en 2002, hubo buenos augurios sobre el impacto que tendría la droga en la salud cardiovascular. Pero en 2008 varios investigadores encontraron que el fármaco no tenía ningún efecto en el espesor de las paredes de las arterias del cuello y del muslo, que son una medida de la acumulación de placas de grasa en las arterias. se cree que esta acumulación de placas contribuye a las enfermedades coronarias mediante la restricción del flujo sanguíneo.

Los resultados generaron serias dudas sobre la utilidad de la ezetimiba, y en general sobre la importancia de la reducción del colesterol. Efectivamente las estatinas habían demostrado disminuir el riesgo de enfermedades del corazón, pero eso no ocurrió con otros medicamentos que también reducen el colesterol LDL, como la niacina y otros fármacos llamados fibratos.

Las esperanzas sobre la ezetimiba se reforzaron la semana pasada cuando un análisis genético sobre 7.364 personas con enfermedad cardíaca y 14.728 controles, encontró que las personas con una mutación que inactiva la proteína NPC1L1, tenían menores niveles de colesterol LDL y un menor riesgo de enfermedad cardiaca coronaria.

Cannon abordó la polémica presentando los datos de su ensayo clínico, en el que comparó a unos 9.000 pacientes que recibieron una estatina llamada simvastatina con otros 9.000 que recibiendo la estatina y la ezetimiba. (Ni los pacientes ni los investigadores sabían qué pacientes habían sido asignados a cada grupo.) La tasa de eventos cardiovasculares fue del 34,7% en los pacientes que recibieron únicamente la estatina, y del 32,7% en pacientes tratados con ambos fármacos.

"El estudio confirma el papel central de la reducción intensiva del colesterol LDL en la prevención de eventos cardiovasculares recurrentes", dice Neil Stone, un cardiólogo de la Universidad de Northwestern en Chicago, que no participó en el estudio.

Pero Stone advierte que el juicio se llevó a cabo en pacientes de alto riesgo; una práctica muy común para lograr números más elevados de eventos cardiovasculares durante el estudio. "Los datos no hablan sobre el uso de ezetimiba en pacientes con bajo riesgo", añade.

La preocupación para Krumholz es que la gente confíe demasiado en otras drogas que reducen el colesterol, pero no ofrecen datos sobre eventos cardiovasculares. "El problema es que las drogas pueden tener múltiples efectos", dice. "No se puede saber a ciencia cierta el efecto neto sobre las personas, sin probarlo formalmente."

Este artículo se reproduce con permiso, se publicó primero el 17 de noviembre de 2014.