El Reino Unido ha dado un primer paso hacia la aprobación de una polémica técnica que permite el nacimiento de un niño que lleva el material genético de tres progenitores. Legisladores británicos en la Cámara Baja del Parlamento han dado luz verde al procedimiento la semana pasada, aún cuando los reguladores estadounidenses han adoptado un enfoque más lento. La pregunta ahora es cómo, o si, la acción de Londres puede influir en los planes estadounidenses sobre la manera de proceder con este complejo método reproductivo.
 
El enfoque, llamado reemplazo mitocondrial, está diseñado para permitir a las madres dar a luz a niños genéticamente relacionados con ella, pero sin transmitir enfermedades que derivan de mutaciones raras en el ADN mitocondrial materno.

Las mitocondrias, los paquetes de baterías de las células, contienen una pequeña cantidad de ADN heredado exclusivamente a partir de las mitocondrias maternas presentes en los óvulos de la madre. Y las mutaciones en el ADNmt, presentes en cerca de uno de cada 5.000 bebés nacidos vivos, pueden conducir a enfermedades raras que causan pérdida de la visión, convulsiones e incluso muerte prematura.

El procedimiento se lleva a cabo en una placa de laboratorio e involucra material genético de una madre, un padre y una donante. La donante ofrece un óvulo que lleva el ADN mitocondrial sin mutaciones.
 
El núcleo de ese óvulo, sin embargo, normalmente es extraído y el ADN nuclear de la madre —que, junto con el ADN del padre, comprende la mayoría de las instrucciones genéticas que forman a un niño— se inserta en su lugar. (El ADN mitocondrial representa menos de 0,1 por ciento de todo el genoma humano y contiene solo 37 genes). La donación de óvulos, que serán fertilizados por el esperma del padre, lleva tanto el ADN mitocondrial sin mutación y el ADN nuclear de la madre. Y al igual que con otros procedimientos de fertilización in vitro, el óvulo fertilizado se implanta en la madre.
 
Preguntas sin responder
Entonces, ¿por qué sería tan controversial un procedimiento para tratar un trastorno genético grave? El año pasado, un consejo asesor de la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) analizó el reemplazo mitocondrial y concluyó que se deben realizar más estudios antes de que el procedimiento pueda ofrecerse a las futuras madres. El panel indicó que persisten preguntas científicas sobre los efectos a largo plazo de este tipo de procedimientos. Por ejemplo, ¿los fragmentos de ADN mitocondrial mutado residual podrían ser polizones inadvertidos y causar problemas de salud en las futuras generaciones de niños?
 
Aunque los primates no humanos nacidos a través de este método han sobrevivido hasta la edad adulta, todavía no hay estudios que hayan monitoreado a sus futuras generaciones. “Realmente espero que la medida del Reino Unido tenga un efecto profundo y que impulse a nuestra FDA hacia la acción”, dice Susan Solomon, directora ejecutiva de la Fundación de Células Madre de Nueva York. Esperar más datos de animales en las próximas décadas, dice Solomon, sería un requisito que conllevaría mucho tiempo y quitaría a las madres de hoy la posibilidad de estar relacionadas genéticamente con sus hijos sin correr el riesgo de tener consecuencias graves para la salud.
 
Cuando se trata de tecnología para la reproducción, el Reino Unido ya cuenta con experiencia que allana el camino para que Estados Unidos pueda actuar, dice Solomon. El Reino Unido fue el primero en permitir la fecundación in vitro en 1978, lo que despejó el camino para millones de estos nacimientos en EE. UU. y en otros países.
  
Gran parte del furor público, sin embargo, todavía está contaminado con preocupaciones sobre los bebés de diseño. Quienes se oponen al procedimiento sostienen que si los médicos pueden alterar embriones de esta manera, ¿quién puede decir que eso finalmente no llevaría a la selección de otro material genético para hacer niños más inteligentes, más fuertes y más atractivos?

“El comité de la FDA observó la misma evidencia que analizaron los reguladores británicos y llegó a una conclusión muy diferente”, detalló en un correo electrónico Marcy Darnovsky, directora ejecutiva del Centro para la Genética y la Sociedad, y opositor del procedimiento. El comité, escribió Darnovsky, concluyó que los riesgos conocidos y las áreas de incertidumbre eran muy grandes como para permitir que empiecen los ensayos clínicos”.
 
Desde que el panel asesor de la FDA se reunió en febrero pasado, la agencia federal le pidió al Instituto de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos que elabore un informe de consenso que explore los temas éticos y de políticas sociales sobre el tema. La agencia tuvo su primera reunión el mes pasado y se espera que se congregue varias veces más en los próximos meses. Mientras tanto, antes de que el procedimiento sea legal en el Reino Unido, la Cámara de los Lores —la cámara alta del Parlamento británico— todavía tiene que pasar la disposición.
 
Más aún, una agencia regulatoria del Reino Unido, equivalente a la FDA, regularía esa acción y revisaría la ciencia, dice Evan Snyder, presidente del Comité Asesor de Terapias Celulares, Tisulares y Genéticas de la FDA. Incluso si la transferencia mitocondrial recibe aprobación científica de esa agencia, señala Snyder, será difícil encontrar una clínica de fertilidad que pueda realizar esos procedimientos. “Solo un puñado de personas en el planeta puede hacer esto, por lo que no se puede desarrollar en clínicas de fertilidad en todo el mundo”, dice. Sin embargo, aún queda por saber si la acción del Reino Unido provocará o no una consideración más rápida en Estados Unidos, o si será una cuestión de peso para el IOM. Snyder espera que este panel se ocupe de este tema de nuevo en dos años, probablemente después de que el IOM haya emitido sus propias conclusiones.