Cuando más de una especie de parásitos de la familia Plasmodium causan infección por malaria, la segunda especie en infectar el organismo puede salir beneficiada –y agravar la enfermedad–, según revela un nuevo estudio publicado recientemente en Ecology Letters.  

La malaria –enfermedad que en 2015 infectó a 215 millones de personas– es producida por varias especies de parásitos de la familia Plasmodium. Las coinfecciones con distintos parásitos de malaria suelen presentar síntomas más severos que las infecciones con uno solo, aunque hasta ahora no quedaba claro el porqué.

En el estudio realizado en ratones, científicos de la Universidad de Edimburgo, en el Reino Unido, y de la Universidad de Toronto, en Canadá, utilizaron los parásitos que actúan de manera análoga en los roedores a los dos parásitos de malaria más comunes en humanos. Así, descubrieron que una especie allana el camino de la otra.

Esto se debe a que Plasmodium chabaudi es un parásito “generalista” que ataca a los glóbulos rojos sin discriminar por madurez. Tras este ataque que hace disminuir los niveles de glóbulos rojos, el cuerpo genera nuevos, que son el objetivo del segundo parásito, el Plasmodium yoelii, “especialista” en glóbulos rojos jóvenes.

Para comprobar este efecto, los científicos compararon la densidad de P. yoelii cuando infectaban con ambos parásitos a la vez o bien primero con el generalista y luego, 10 días después,  con el especialista. Observaron que la densidad del parásito especialista era mucho mayor cuando las infecciones eran consecutivas. La variación en los niveles y tipos de glóbulos rojos debido a la infección primaria permitió la proliferación del especialista, lo que complica las posibilidades de recuperación del huésped.

DE RATONES Y HUMANOS

Aunque realizado en ratones, este estudio puede arrojar luz sobre el comportamiento de la enfermedad en humanos, ya que los parásitos que afectan a los roedores tienen homólogos que afectan a humanos. Así, Plasmodium falciparum es análogo a P. chabaudi, el generalista, mientras que el especialista Plasmodium vivax es el análogo de P. yoelii.

“Sabíamos que los parásitos de malaria humanos tenían los mismos tipos de variaciones que los de ratones, así que podíamos tener un parásito generalista y otro que infecta solo a los glóbulos rojos jóvenes. Y nos preguntamos qué ocurriría a los ratones si infectábamos con ambos parásitos a la vez, o en cambio primero uno y luego el otro”, explica Ricardo Ramiro, investigador del Instituto de Biología Evolutiva, Inmunología e Infección de la Universidad de Edimburgo, y autor del estudio.

Por razones éticas este tipo de estudio no puede realizarse en seres humanos, y es por ello que los científicos hacen hincapié en la importancia de comprender las interacciones entre parásitos. Para Silvie Huijben, bióloga evolutiva que investiga para el Barcelona Institute for Global Health  se trata de “un tema muy ignorado, pero muy importante, ya que determina muchos aspectos de la enfermedad, como su virulencia o la resistencia a medicamentos”.

La malaria, o paludismo, es una enfermedad transmitida por mosquitos hembra Anopheles, que al picar infecta al huésped. Desde el 2000 se ha logrado disminuir la mortalidad de la enfermedad en un 60%, usando mosquiteras con insecticida y el diagnóstico más rápido de la enfermedad.  La Organización Mundial de la Salud se ha trazado la meta de erradicar la enfermedad en 35 países para el 2030.