Gafas inteligentes para ayudar a caminar a las personas con párkinson, un aparato para realizar fondos de ojo con el celular, una “vacuna arquitectónica” para el Chagas y una solución para el desperdicio de alimentos… Ese fue el aporte latinoamericano en el Berlín Falling Walls Lab, un concurso mundial de innovación celebrado a principios de noviembre donde se presentaron las 100 ideas finalistas desarrolladas por jóvenes científicos o inventores.

Los cuatro proyectos latinoamericanos destacaron entre un grupo que incluyó trabajos de 45 países. Aquí el detalle de las innovaciones latinoamericanas:

 

Marcar el paso al párkinson

El colombiano William Contreras presentó un sistema de gafas inteligentes con auriculares que mejora la capacidad de caminar en los pacientes con párkinson.

“El párkinson es más que solo manos temblorosas. A veces, los pacientes son incapaces de levantar los pies y solo pueden caminar muy lentamente. También sufren una pérdida de la percepción de la profundidad visual, incluyendo el suelo”, explica Contreras, neurólogo especializado en esta enfermedad.

Las gafas Listenmee lograron una solución a ese problema con la música. “Como seres humanos, naturalmente nos movemos en sincronía con señales rítmicas externas. El párkinson interrumpe el ritmo interno que necesita para caminar sobre dos pies”, asegura el científico. A través de una aplicación también creada por Contreras, las gafas seleccionan automáticamente las canciones de Spotify que le dan el ritmo preciso para que el paciente lo siga y mejore su andar.

A su vez, las gafas utilizan una pantalla translúcida para crear imágenes superpuestas al mundo real a través de la realidad aumentada, al igual que Pokémon Go, que orientan al paciente con respecto al suelo.

Los resultados revelaron mejoras en la velocidad de marcha de un 38,1 por ciento, un 28,1 por ciento en la cadencia y en la longitud de zancada un 44,5 por ciento, según un trabajo publicado en la revista científica Human Movement Science. 

El producto está patentado y en plena etapa de investigación y desarrollo para en un futuro comercializarlo.

El colombiano William Contreras es el creador de las gafas Listenmee. Crédito: William Contreras

 

 

Vacunar las casas contra el Chagas

La mexicana María Aurora Urrusti propuso una solución para frenar el avance de la enfermedad de Chagas que afecta a 7 millones de personas en el mundo y mata a 10.000 al año.

“Se la cataloga como una enfermedad olvidada por la investigación farmacéutica porque está vinculada a la pobreza. Si no hay recursos para una vacuna, ¿por qué no pensar en ‘vacunar’ la casa?”, propone Urrusti, estudiante de arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam).

El parásito que provoca la enfermedad (Tripanosoma cruzi) es transmitido por un insecto conocido como chinche del beso o vinchuca. “Su presencia se ha asociado a las casas construidas con adobe, debido a que se esconde fácilmente entre sus grietas. Pero este tipo de construcción es una alternativa llena de virtudes ecológicas, económicas, estéticas y resalta la identidad local”, dice.

La solución es utilizar cal en su construcción. “La cal funciona como estabilizador, aumenta la resistencia mecánica, sirve como pintura, protege de la humedad y es biocida por sus cualidades alcalinas”, detalla.

Urrusti cree que se puede usar cal para reparar las grietas de estas casas, pero también estucar y realizar murales con cal dentro de las casas que sirvan para prevenir la presencia de estos insectos.

La técnica no es novedosa, pero fue olvidada, asegura la estudiante de arquitectura. Estudios experimentales anteriores demostraron que la cal es efectiva para limitar la presencia del vector del mal de Chagas.

Fondo de ojo con el celular

El brasileño José Augusto Stuchi desarrolló Smart Retinal Camera (SRC), un dispositivo que se acopla al celular y sirve para hacer una prueba de fondo de ojo. Se trata de un equipamiento mucho más económico que los que utilizan los oftalmólogos, pero además tiene otras ventajas. “El producto es unas 10 veces más barato que los retinógrafos actuales (80.000 dólares) sin perder la calidad de la imagen obtenida. Además, permite realizar pruebas de angiografía con fluoresceína, una técnica que capta con mayor detalle las estructuras del fondo de ojo”, comenta Stuchi, uno de los fundadores de la startup Phelcom.

El prototipo ya fue probado en un ojo mecánico de alta calidad, un simulador del ojo natural. El año que viene empezarán los ensayos clínicos en personas. “La expectativa es que el equipo esté en el mercado brasileño en 2018”, asegura.

Otro aspecto interesante de SRC es que un asistente puede realizar la prueba en un lugar remoto. Como las imágenes se suben a la nube, un especialista en Sao Paulo puede analizarlas y dar su diagnóstico. “Más de seis millones de brasileños tiene algún problema visual, pero en el 85 por ciento de los municipios de mi país no hay oftalmólogos”, detalla.

José Augusto Stuchi desarrolló Smart Retinal Camera (SRC), un dispositivo que se acopla al celular y sirve para hacer una prueba de fondo de ojo. Crédito: José Augusto Stuchi

Reducir los desperdicios de alimentos

Desde Chile, Isadora Schimidt propuso una idea para evitar que se desperdicien alimentos en los supermercados. “Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), hasta un tercio de los alimentos se estropea o se desperdicia sin ser consumido por las personas”, comenta Schmidt, quien es diseñadora por la Universidad Gabriela Mistral.

Las razones son una política de venta de los supermercados que incluye altos precios y poca flexibilidad y una mala manipulación que acelera la descomposición de los alimentos.  La solución de Schmidt es calcular que el precio sea inversamente proporcional al tiempo de vida del producto.

“Es posible reducir el desperdicio mediante la variabilidad de precios y la reposición inteligente. Así, mientras más tiempo lleve el producto en la góndola, más barato será. Diseñamos un tótem contiguo a las góndolas que va a generar un precio final de acuerdo con la fecha de elaboración del producto”, explica la diseñadora.

También crearon tipo de góndolas con una inclinación y cobertura que evitan la manipulación en exceso de los productos. Schmidt estima que este sistema ayudaría a reducir la merma de alimentos en un 30 por ciento en los supermercados y beneficiar también a los consumidores y al ambiente.

“Por el momento estamos dialogando con los supermercados para convencerlos de la idea y luego avanzar en la aplicación del modelo a escala piloto”, comentó la diseñadora.