El más grande y misterioso vecino del cinturón  de escombros entre Marte y Júpiter es un mundo helado llamado Ceres, y está en el umbral de ser explorado de cerca por primera vez por la misión Dawn de la NASA, que está programada para entrar en la órbita de Ceres el 6 de marzo .
 
Descubierto en 1801 por el astrónomo italiano Giuseppe Piazzi, inicialmente se pensó que Ceres era un planeta en pleno derecho. Eso comenzó a cambiar cuando uno de los rivales de Piazzi, el astrónomo William Herschel, señaló que Ceres solo apareció como un punto de luz en su telescopio, en lugar de un disco resuelto, al igual que los otros planetas conocidos. Para Herschel eso significaba que Ceres era probablemente demasiado pequeño para ser considerado un planeta, y acuñó el término "asteroide" para describir su apariencia de estrella. Ceres recibió una actualización menor de "planeta enano" en 2006, en el mismo proceso que degradó a Plutón a la misma condición.
 
Como sea que usted decida llamarlo, Ceres es uno de los objetos geológicos más interesantes y extraños en el sistema solar. Su forma, composición y tamaño – más o menos del tamaño de Texas y constituido por lo menos por 20 % de agua helada– lo pone un complicado lugar entre los mundos rocosos como la Tierra y los mundos helados como Europa de Júpiter, Encelado de Saturno, y otras grandes lunas de el sistema solar exterior. Aparte de las borrosas imágenes captadas por el  Telescopio Espacial Hubble en 2004, su superficie era poco conocida hasta que Dawn se asomó en su vecindario.   Ahora, con el acercamiento de la nave hacia Ceres, cada imagen que capta está revelando nuevos e impresionantes detalles del planeta enano. 

En las últimas imágenes, tomadas a 46.000 kilometros de distancia y liberadas el 25 de febrero, Dawn ha agudizado su vista sobre los misteriosos puntos brillantes que salpican la superficie llena de cráteres de Ceres, algunos de las cuales fueron vistos previamente en las imágenes del Hubble. Lo que solía aparecer como una mancha brillante sobre Ceres ahora parecen ser dos: un punto más grande y brillante al lado de uno más pequeño, y opaco, ambos en el mismo cráter. "Brillante" es un término relativo –todos los puntos brillantes son en realidad muy oscuros, pero aún mucho más brillantes que el resto de Ceres, que es más negro que el carbón–. Nadie sabe lo que esos puntos brillantes son, pero las conjeturas abundan: quizás son cicatrices de impactos recientes o minerales depositados por géiseres activos o hielo de agua de una  erupción de "criovolcanes" –o algo aún más salvaje–. En 2014, el telescopio espacial Herschel espió penachos transitorios de vapor de agua tentativamente ligados a la ubicación aproximada de los puntos blancos en las imágenes del Hubble.
 
"El punto brillante de Ceres aparenta tener un compañero de menor brillo, pero al parecer en la misma cuenca," dice Chris Russell, investigador principal de Dawn, con sede en la Universidad de California, en Los Ángeles. "Esto puede estar apuntando a un origen vulcanológico de los lugares, pero vamos a tener que esperar a tener imágenes de mejor resolución antes de que podamos hacer tales interpretaciones geológicas."
 
"Las imágenes  que tenemos ahora  son precisamente de una resolución intrigante que te permite inventar cosas," dice Mike Brown, el astrónomo del Instituto de Tecnología de California, cuyo trabajo ayudó a motivar a la reclasificación de Plutón y Ceres como planetas enanos. Las manchas blancas parecen ser hielo expuesto, pero las observaciones de Ceres con telescopios terrestres no muestran ninguna evidencia de hielo en los lugares de los puntos brillantes, dice Brown.
 
Sin embargo, el hielo no debe ser estable en la superficie de Ceres, dice Andy Rivkin, un científico planetario del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins. "Por lo que su presencia allí significaría que se trata de algo reciente, probablemente debido a impacto que lo dejara expuesto o…   bueno, probablemente esa es la única manera ", dice Rivkin. "Supongo que el criovolcanismo también podría traer hielo a la superficie, pero los impactos serían la apuesta más segura", agrega.
 
Lo único que se sabe a ciencia cierta en este momento es que las manchas son cada vez más brillantes a medida que la mirada de Dawn se agudiza, dice Mark Sykes, director del Instituto de Ciencias Planetarias y un científico de la misión Dawn. Y mientras más brillantes "se hacen más interesantes", porque el hielo de agua es una de las cosas más brillantes que los investigadores podían ver en Ceres. "Si descubrimos algo como criovolcanismo en Ceres, eso sería espectacular, ya que sería un indicador de que hay depósitos subterráneos de agua", dice Sykes. "Esto no es lo que normalmente se piensa sobre un asteroide, una papa muerta que es golpeada por sus vecinos en el espacio. Hay mucho sucediendo en este objeto, y eso podría hacer Ceres astrobiológicamente muy importante ".
 
Si Ceres demuestra ser un posible hogar para la vida extraterrestre y está ventilando  agua hacia el espacio, "esto plantea la posibilidad de que podríamos enviar otra nave espacial allí en el futuro cercano para ir a uno de estos puntos, recoger muestras del suelo, echar un vistazo y preguntar si hay insectos muertos allí", dice Sykes. Esa misión sería relativamente barata,  agrega, porque Ceres está cerca y accesible. "Es entre Marte y Júpiter, no es un entorno de radiación extrema  como el de Europa de   Júpiter, en realidad no es tan lejos como Encelado de Saturno y tiene baja gravedad por lo que aterrizar en él no requiere mucha energía. Es demasiado pronto para decir si esto está ahí, pero la perspectiva es muy emocionante".
 
Dawn se encuentra todavía en las primeras fases de la investigación de Ceres, y las mejores imágenes y los datos científicos están por venir. Con el tiempo se moverá a una posición de unos 400 kilómetros sobre la superficie para estudiar su composición y para generar mapas de alta resolución. La nave espacial pasará al menos los próximos 16 meses estudiando Ceres, pero debido a que el planeta enano podría potencialmente ser una morada para la vida en su subsuelo, Dawn no se estrellará sobre su superficie al finalizar su vida útil, como es el procedimiento habitual. En su lugar, se quedará en órbita, convirtiéndose en una pequeña luna mecánica de larga vida de Ceres.