Las nueces han recibido mala publicidad en los últimos años. Aunque el número de niños que desarrollan alergias a las nueces parece estar creciendo, para la mayoría de la gente, comer almendras,  maní, semillas de marañón y otras nueces hace mucho tiempo que ha sido relacionado con una mejor dieta, un peso más saludable y menor riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, entre otras cosas. Ahora el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, en EE.UU.,  ha dicho que el consumo de nueces tiende a disminuir entre los niños estadounidenses a medida que crecen.

Estudios previos en adultos demostraron que el consumo de nueces conduce a un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, así como a una condición conocida como síndrome metabólico, especialmente si se comen solas y no como parte de una barra de chocolate. Los niños y adolescentes que comen nueces como parte de una dieta saludable también son menos propensos a tener sobrepeso.

 
Consumo de nueces en niños estadounidenses 2009–2012 (National Center for Health Statistics, CDC)
Gráfico de AMANDA MONTAÑEZ

Masticar bien cada una de las nueces (de 25 a 40 veces) potenció una sensación de saciedad en los participantes involucrados en un estudio de 2009, lo que también puede ayudar a explicar sus beneficios para mantener un peso saludable –al menos en algunas personas–.

Parte de la caída en el consumo de nueces puede atribuirse a los precios, especialmente entre las familias más pobres, o al aumento de alergias a las nueces. Sin embargo, en su mayor parte parece estar relacionado con un temor que tienen muchos padres y médicos: que dar de comer nueces a los niños antes de los dos o tres años podría desencadenar una alergia a las nueces o que puedan contribuir a un aumento de peso más adelante.  Sin embargo, las pruebas más recientes sugieren que las alergias a los alimentos son más probables si se le da comida sólida a los bebés, incluyendo las nueces, antes de los seis meses de edad.