Después de los ataques terroristas en París el pasado viernes, los funcionarios del gobierno de Estados Unidos han vuelto a encender el debate sobre la encriptación y la vigilancia del gobierno. Argumentan que el encriptado es un problema enorme en la lucha contra el ISIS, y que las empresas de tecnología deberían crear una “puerta trasera” (no autorizada) para acceder a la información cifrada para los gobiernos, algo a lo que se oponen ferozmente las empresas grandes de tecnología como Apple, Google y Facebook. Sin embargo, a pesar de la especulación, todavía no sabemos si el cifrado jugó algún papel en los atentados de París, e incluso si lo hubiera hecho, dicen los analistas de seguridad, conceder al gobierno acceso a los datos cifrados no facilitará demasiado el seguimiento de los terroristas.

La lucha por la vigilancia y los mensajes encriptados no es nueva, pero los ataques en París han fortalecido los argumentos a favor del acceso del gobierno. La senadora por California, Dianne Feinstein, dijo el lunes a MSNBC que ISIS tiene “aplicaciones para comunicarse que no pueden ser penetradas, ni aún con una orden de la corte”. Añadió además que “el Silicon Valley tiene que echar un vistazo a sus productos, ya que si se crea uno que permite a los monstruos malvados comunicarse de ese modo —para decapitar a niños, atacar inocentes, ya sea durante un partido en un estadio, en un pequeño restaurante en París, o derribar un avión— es un gran problema”.

El lunes, el director de la CIA, John Brennan, expresó preocupaciones similares sobre el cifrado en un foro de seguridad mundial. Cuando un periodista le preguntó por qué las agencias de inteligencia “ni siquiera percibieron un tufillo” de los ataques planificados, Brennan respondió: “Hay una gran cantidad de capacidades tecnológicas que están disponibles ahora y que hacen que sea extremadamente difícil, tanto técnica como legalmente, que los servicios de inteligencia y seguridad tengan la información que necesitan para descubrirlos”.

Brennan y otros funcionarios están preocupados principalmente por el cifrado de punto a punto, que impide que nadie excepto el usuario pueda acceder a los datos personales: ni siquiera las empresas de tecnología que proporcionan el encriptado pueden descifrar la información y entregarla a los gobiernos. Apps de mensajería como WhatsApp de Facebook, iMessage de Apple, Telegrama y Wickr, entre otras, usan el cifrado de punto a punto, y los funcionarios dicen que son esos tipos de servicios los que ayudan a ISIS a mantener sus comunicaciones ocultas para las agencias de inteligencia. Por eso, los funcionarios argumentan que las empresas de tecnología necesitan construir “puertas traseras” que permitirán el ingreso a los gobiernos cuando necesiten información crítica y hayan obtenido una orden judicial.

Pero muchos analistas de seguridad dudan de este razonamiento. Sí, el cifrado dificulta las investigaciones a las agencias de inteligencia, reconocen. Pero el problema de dar al gobierno acceso por una puerta trasera a una gran plataforma como WhatsApp es que los malos solo decidirán usar otras plataformas. “El cifrado es solo matemáticas, y hay docenas de paquetes cifrados de código abierto”.

“No hay manera de detenerlo”, dice Matthew Green, profesor asistente en el Instituto de Seguridad de la Información de Johns Hopkins. “La ley está hablando de aplicaciones de cifrado fácil que usted puede descargar de la App Store. Lo que hemos aprendido de los terroristas es que van a hacer un gran esfuerzo para encriptar e incluso ocultar sus comunicaciones en código. No son completamente dependientes de estas aplicaciones de uso fácil sobre las que la gente está hablando”.

El experto en seguridad informática Bruce Schneier coincide. “Los chicos malos van a escoger y seleccionar” cualquier producto de encriptado que quieran, afirma. “No se puede obligar a los terroristas a usar Apple”. Así que si el gobierno tiene acceso no autorizado a iMessage, los terroristas simplemente cambiarán a otro.

Aunque algunos funcionarios hacen que parezca que el cifrado es lo que vuelve imposible el trabajo de inteligencia, las agencias aún pueden recopilar información crítica de los mensajes que no pueden leer directamente. Los expertos en seguridad señalan que es posible acceder a los metadatos con cifrado de punto a punto, y eso les dice con quién está hablando alguien, la fecha y la hora de la comunicación y alguna otra información. En otras palabras, el encriptado no deja a los gobiernos enteramente en la oscuridad. El director del FBI James Comey ha reconocido esto, pero dice que los metadatos no son suficientes. “Los metadatos no proporcionan el contenido de cualquier comunicación”, declaró Comey. “Es información incompleta, e incluso a eso es difícil de acceder cuando el tiempo apremia”.

Aun si los gobiernos tienen acceso a la información encriptada, los analistas de seguridad dicen que no necesariamente sería suficiente para detener un ataque terrorista. Hay tanta información —y tantas falsas alarmas— que es como buscar una aguja en un pajar para predecir lo que va a suceder. “Después de que algo ocurrió, es muy fácil reclamar que se deberían haber conectado los puntos”, dijo Schneier. “Antes, hay dos millones de puntos, y no lo ve venir”.

Después de una tragedia como los atentados en París, la gente, con razón, quiere saber por qué nadie los vio venir. La encriptación es un chivo expiatorio fácil, pero los expertos dicen que el público debería saber que la instalación de “puertas traseras” en el software de encriptación no es una buena solución. “Creo que existe esa visión mágica de que se puede tener al FBI o a la NSA escuchando las comunicaciones de la gente y que eso va a detener los ataques terroristas”, dice Green. “Lo que hemos aprendido es que estos terroristas son muy adaptables y van a encontrar formas de comunicarse sin importar lo que hagas”.

El acceso no autorizado para los gobiernos también tiene un gran inconveniente, dicen los analistas de seguridad: da a los hackers, criminales y a otros gobiernos fácil acceso a la información privada de cualquier persona. Más gente podría estar de acuerdo con este intercambio luego de los atentados de París, pero hay muchos que dicen que aún no vale la pena. “La encriptación es muy importante para nuestra seguridad, y las puertas traseras son muy perjudiciales. Creo que sería un desastre para nuestra seguridad permitir ese tipo de acceso”, dice Schneier. “¿Realmente somos tan estúpidos? Puede ser, porque tenemos miedo. Ese es el problema”.