Escondida en medio de los bosques nublados de los Andes colombianos, científicos han descubierto una nueva y pequeña especie de rana dorada. El equipo de científicos de la Universidad de Antioquia y del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá (STRI), reportan su descubrimiento en la edición de Febrero de la revista Amphibia-Reptilia.

La nueva especie, bautizada Pristimantis dorado, fue hallada mientras cantaba en medio de arbustos, cerca del Parque Nacional Chingaza, a 16 kilómetros de Bogotá y a unos 2.650 metros sobre el nivel del mar.

“Decidimos nombrar esta especie Pristimantis dorado por su coloración dorada y como un tributo a El Dorado, una mítica leyenda que relataba la existencia de una ciudad construida de oro en Suramérica, y que muchos conquistadores españoles perecieron buscándola durante siglos,” dice Mauricio Rivera-Correa, profesor de la Universidad de Antioquia e investigador asociado al Grupo Herpetológico de Antioquia en Medellín, Colombia, y autor principal del estudio.

“Los españoles asumieron que la riqueza de Colombia estaba en su oro, pero hoy entendemos que su verdadera riqueza está en su biodiversidad,” añade Andrew Crawford, investigador asociado a STRI y profesor en la Universidad de Los Andes, quien también participó en el estudio.

La rana dorada recién descubierta es diminuta: mide menos de dos centímetros. Foto de Santiago Castroviejo-Fisher.

El descubrimiento de esta nueva especie en un sitio tan próximo a la capital colombiana, con casi 10 millones de habitantes, demuestra cuánto de nuestra biodiversidad queda aún por descubrir, dice Crawford. “Con esta nueva especie, el número de especies de anfibios descritos para Colombia sube a 800. Cada día se descubren nuevas especies de anfibios en Colombia. En estos momentos ni siquiera podemos estimar cuán diversa es la fauna de anfibios en este país,” añade Crawford.

La nueva rana de oro
Pristimantis dorado es una rana diminuta, con sus 1,7 centímetros de largo es la más pequeña especie de su género. Es de color dorado con marcas marrones y su vientre es blanco con pequeños puntos negros.  Los machos son peculiares pues carecen de las estructuras típicas de las ranas para producir sonidos. Sin embargo son capaces de producir cantos consistentes en una serie irregular de clics, explica Crawford.

Las ranas de esta especie no necesitan agua para reproducirse pues han evolucionado un método más práctico. “El terreno montañoso de los Andes probablemente llevó a la evolución de tantas ranas terrestres, en las cuales los huevos se desarrollan directamente en pequeños ranas bebés, sin pasar por la fase de renacuajo,” dice Crawford. “La reproducción en este género se da en la hojarasca, el suelo, bajo las raíces o en bromelias, por ejemplo, pero no al margen de charcos, lagunas, riachuelos o ríos,” añade Rivera-Correa.

El vientre de Pristimantis dorado es blanco con puntos negros. /Foto de Santiago Castroviejo-Fisher.

Con más de 800 especies de anfibios, Colombia es el segundo país con mayor diversidad de este grupo de animales a nivel mundial, superado solo por Brasil. “El género de ranas Pristimantis, conocidas como ranas de lluvia, constituye uno de los más importantes componentes de la diversidad en Colombia, debido a que el 20% de la diversidad de anfibios del país pertenecen a este género,” dice Rivera-Correa.

Actualmente esta y muchas otras especies de anfibios se encuentran en reisgo de perder su hábitat. “Esta nueva especie, se encuentra en medio de dos ciudades, y no muy lejos de la capital colombiana y solo se le ha encontrado en dos sitios”, explica Crawford. “Si ambos bosques fueran talados podríamos perder esta especie”.