Un equipo de astrónomos ha descubierto un agujero negro de proporciones descomunales en una galaxia distante. Con una masa estimada entre 3.500 y 7.000 millones de masas solares, el objeto parece dar cuenta del 10 por ciento de la masa total de la galaxia en la que se encuentra, una relación que supera entre 10 y 50 veces a la observada en el universo actual.

La galaxia que ha propiciado el hallazgo, CID-947, se halla tan distante que los astrónomos la observan tal y como era hace casi 12.000 millones de años; es decir, unos 2.000 millones de años después de la gran explosión. Su agujero negro central no solo presenta una masa exagerada en comparación con la de la galaxia, sino que es equiparable en términos absolutos a algunos de los mayores agujeros negros supermasivos conocidos hasta la fecha. El descubrimiento, firmado por Benny Trakhtenbrot, del Instituto Politécnico de Zúrich, y otros investigadores, podría obligar a revisar los modelos de coevolución de los agujeros negros supermasivos y sus galaxias. Los resultados aparecieron publicados la semana pasada en la revista Science.

Casi todas las grandes galaxias albergan en su centro un agujero negro supermasivo: un astro cuya masa puede alcanzar desde varios millones hasta decenas de miles de millones de masas solares. Debido a su gran tamaño, estos objetos influyen de manera directa sobre la evolución de las galaxias que los acogen, y viceversa: por un lado, crecen gracias al gas y las estrellas de la galaxia; por otro, la violenta actividad que tiene lugar en su entorno (mayor cuanto más grande es el agujero negro) barre y agita el gas frío, lo que frena la tasa de formación estelar galáctica.

Dada su insólita masa, cabría pensar que el agujero negro de CID-947 tendría que haber atemperado en buena medida la tasa de formación estelar de su hospedadora. Sin embargo, CID-947 parece estar creando estrellas al ritmo habitual de una galaxia de su época cósmica. Es decir, no solo el agujero negro central ha crecido mucho más de lo esperado, sino que, por algún motivo, no parece haber amortiguado el nacimiento de nuevas estrellas.

Las observaciones del universo actual muestran que los agujeros negros supermasivos suelen crecer hasta alcanzar entre el 0,2 y el 0,5 por ciento de la masa de la galaxia en la que viven. El único caso conocido de un sistema tan desproporcionado como CID-947 es el de NGC 1227, una galaxia cercana cuyo agujero negro, con una masa de 17.000 millones de soles, da cuenta del 14 por ciento de su masa total. De hecho, los autores creen probable que, con el tiempo, CID-947 se haya convertido en un sistema similar a NGC 1227. Sus resultados sugieren que estos agujeros negros hipertrofiados podrían ser más abundantes de lo que se pensaba y que, en cualquier caso, seguirían una ruta evolutiva muy distinta de la observada en los sistemas de menor masa.

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado primero en Investigación y Ciencia.