Cuando el virus chikungunya llegó por primera vez al Hemisferio Occidental el año pasado, los seres humanos fueron relativamente afortunados. La enfermedad, que causa un dolor paralizante en las articulaciones que persiste durante semanas, o incluso meses, y para la que no existe un tratamiento o vacuna conocida, saltó de las islas del Caribe al territorio continental americano. Pero el tipo de chikungunya que se esparcía a través de la región entonces era uno que solo podía fácilmente propagarse a través de mosquitos Aedes aegypti. Esa casualidad ecológica fue una buena noticia para algunos países de la región, como Estados Unidos, donde el mosquito no es tan común.
 
Las personas que viven en las Américas fueron particularmente afortunadas de que la otra cepa predominante de chikungunya, una que proviene de África y ha alimentado brotes significativos en los países asiáticos en la última década, no llegara al hemisferio occidental. La cepa africana ha estado acumulando mutaciones que le permiten propagarse más fácilmente por otro mosquito, el Aedes albopictus. Ese bicho puede sobrevivir en temperaturas más frías y pone sus huevos en una variedad más amplia de lugares, por lo que es más difícil de exterminar. El nombre chikungunya tiene origen africano, viene de la lengua makonde y quiere decir “doblarse por el dolor”.
 
Sin embargo, nuevos hallazgos en Brasil sugieren que el riesgo para las Américas podría estar en aumento. Pedro Vasconcelos, director del Instituto Evandro Chagas, en Brasil, advierte que en uno de los 26 estados del país se ha detectado la cepa africana más problemática de chikungunya. Esa forma de chikungunya es la segunda en llegar a Brasil, uniéndose a la cepa derivada de Asia que ya está circulando en todo el Hemisferio Occidental, dijo a la revista Scientific American.
 
La mayoría de los casos de Brasil, dice Vasconcelos, se encuentran en el estado de Bahía ,en la costa este, el mismo lugar donde la cepa africana está apareciendo, por lo que los funcionarios creen que esa forma de chikungunya es la más común en Brasil. El país cuenta actualmente con más de 200 casos confirmados. Afortunadamente, la cepa africana vista en Brasil no parece haber desarrollado todas las mutaciones detectadas en el sureste asiático. Tales adaptaciones genéticas, si están presentes, podrían hacer que el virus sea hasta 100 veces más infeccioso para los mosquitos, dice Stephen Higgs, un experto chikungunya de la Universidad Estatal de Kansas. No obstante, esas mutaciones de un solo punto, aún podrían aparecer, y es difícil predecir la probabilidad de que eso suceda, dice Vasconcelos. Las mutaciones reducen el umbral de lo que se necesita para que un mosquito se infecte con el chikungunya, replique el virus en su cuerpo y lo transmita a los seres humanos cuando los pica.
 
El verano en Brasil comienza el próximo mes, una temporada de lluvia copiosa que va a crear caldos de cultivo más idóneos para los mosquitos, que luego pueden ir a picar a los humanos y extender el chikungunya. La aparición del genotipo africano de chikungunya "solo va a hacer una mala situación peor", dice Scott Weaver, un experto en infecciones humanas en la Universidad de Texas, en Galveston.
 
Tener dos genotipos de chikungunya en Brasil no aumentará necesariamente el riesgo de propagación de más chikungunya en Estados Unidos, dice Higgs. Pero los viajes y el comercio mundial podrían traer la cepa ahora en Brasil a Estados Unidos y otros países de la región.  En el hemisferio norte la temporada de invierno mitigará la situación, dice J. Erin Staples, médico epidemiólogo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. "Estamos empezando nuestro período de invierno en EE.UU., que protegerá a la mayoría de personas en el territorio continental de Estados Unidos, pero los viajeros a Brasil u otras áreas con chikungunya deben tomar medidas preventivas", dice, refiriéndose al uso de mangas y pantalones largos y la aplicación de repelente de insectos potente.
 
Hay dos principales candidatas de vacunas para chikungunya en este momento, pero tampoco se ha completado la prueba rigurosa requerida antes de que puedan estar disponibles para las personas. Una aún no ha sido probada en seres humanos y la otra no ha pasado todas las etapas obligatorias de las pruebas para asegurarse de que es eficaz en la prevención de la enfermedad. Exactamente qué organización o nación pueden financiar la producción en masa de estas vacunas, suponiendo que resulten eficaces, también sigue siendo una pregunta abierta. "Hay tantas cosas que no sabemos acerca de este patógeno, sobre todo cuando entra en nuevos territorios", concluyó Higgs  el pasado 4 de noviembre, en la reunión anual de la Sociedad Americana de Medicina Tropical y Salud.