El pueblo de Guinea ha estado peleando una lucha de vida o muerte contra el virus del Ébola desde diciembre del año pasado.  Casi el 60 por ciento de los guineanos que se han infectado con el virus desde entonces han muerto. Para hacer frente a esta enfermedad sin precedentes, el gobierno llegó al punto de prohibir  la sopa de murciélagos.

¿Por qué los murciélagos? Porque se cree que tres tipos de murciélagos de la región albergan el filovirus mortal. Esto se desprende un estudio de pequeños animales en Gabón y la República Democrática del Congo, donde el virus del Ébola parece ser endémico. La República Democrática del Congo alberga el río Ébola, que dio al virus su nombre. (Es un afluente del río Congo que le da su nombre al país.)

Aunque el ébola no mata a los murciélagos, al menos eso es lo que se sabe hasta ahora, sí mata más que seres humanos: el virus ha devastado las poblaciones de gorilas y chimpancés de la región. Por ello,  investigadores intrépidos del Centro Internacional para la Investigación Médica de Franceville, en Gabón, se dieron a la tarea de salir a atrapar pequeños animales que podrían albergar la enfermedad en las regiones forestales que recientemente habían sido devastadas. 

En total, los investigadores recogieron 679 murciélagos, 222 aves y 129 ratones y otros pequeños mamíferos a lo largo de varios años (desde el 2001) en busca de presencia del virus del Ébola. Algunos individuos de tres tipos diferentes de murciélagos de la fruta mostraron tener una respuesta inmune positiva a la enfermedad o tenían pedazos de su ARN en sus células, aunque hasta ahora nadie ha encontrado realmente el virus en estos murciélagos.

Las tres especies de murciélagos de fruta son el Hypsignathus monstrosus, el Epomops franqueti y el Myonycteris torquata.

Las tres especies están muy extendidas en África, incluyendo las regiones del oeste de África que ahora se ven afectadas por la enfermedad por primera vez, a pesar de que se trata  del extremo occidental de su área de distribución. Todos comen frutas y no está claro cómo o incluso si la enfermedad pasó de los murciélagos a humanos o si había un huésped intermediario, como simios. Los investigadores aún no saben si la transmisión  murciélago a murciélago, murciélago a humano  o murciélago  a otro animal y luego a humano es responsable del inicio del brote actual. Aún no está  claro tampoco si los murciélagos son los hospederos de la enfermedad zoonótica mortal ya que dos estudios similares, en miles de animales, entre ellos los murciélagos, en los sitios donde ocurrieron los brotes humanos en el pasado, no reflejaron ningún signo de virus del Ébola.

 Lo que sí está claro es que la transmisión de humano a humano es la principal causa de la continua aparición de brotes este momento. Un análisis genético del virus mostró que, al menos desde mayo, no ha habido ninguna evidencia de cualquier cruce de murciélagos o cualquier otro animal a los seres humanos. De hecho, la genética de la enfermedad es casi la misma genética desde Liberia a Guinea, lo que sugiere un único salto de un animal a un ser humano que ocurrió en Guinea oriental. Las personas que tienen la enfermedad sufren de fiebre alta, diarrea, vómitos, dolor y algunas veces sangrado. El contacto con estos fluidos corporales es la forma en que la enfermedad se propaga de persona a persona, los síntomas de infección pueden aparecer a tan solo dos días del contacto con el virus, pero también puede demorar hasta 21 días en manifestarse. De hecho, la genética sugiere que el brote en Sierra Leona se deriva de un solo funeral celebrado en Guinea a finales de abril, según un artículo publicado en Science en agosto. Cinco de los co-autores de ese documento murieron de ébola en el curso de la investigación de las raíces de la epidemia.

Cerca de 8.400 personas han sufrido de la enfermedad y casi la mitad (4.033) han muerto, según la Organización Mundial de la Salud. Esos son solo los casos reportados, por lo que las cifras de la OMS probablemente subestiman el impacto real de la enfermedad. La epidemia se ha visto agravada por la desconfianza del gobierno: un persistente rumor de que el ébola no existe todavía circula en la región al igual que uno que dice que fue introducido a propósito por los trabajadores médicos internacionales.

Para contrarrestar estos rumores líderes religiosos musulmanes en Guinea se encargaron de difundir el mensaje de la buena higiene en unos 7.000 sermones a lo largo del reciente Festival Tabaski. El Gobierno, por su parte,  llevó a cabo una campaña de mensajes de texto también incentivando la higiene. En este caso, la higiene se refiere sobre todo a mantenerse alejado de los fluidos corporales de los afectados por el virus del Ébola – lo que implica poner fin a las prácticas funerarias tradicionales, que incluyen una limpieza a fondo del cadáver, que sigue siendo contagioso varios días después de la muerte–. Otras reglas son relativamente simples: lavarse las manos con frecuencia, no dar la mano y no comer carne de animales encontrados muertos en el bosque.

No obstante, algunas de las medidas adoptadas por los grupos internacionales y los gobiernos nacionales, como las cuarentenas, pueden haber agravado la epidemia, según el antropólogo médico Barry Hewlett, de la Universidad del Estado de Washington. Hewlett publicó una crónica de la respuesta local de  brotes en el centro de África a finales de 1990 y principios de 2000 titulada "Ebola, Cultura y Política: La Antropología de una enfermedad emergente." La mayoría de los brotes anteriores provenían de personas que encontraban, descuartizaban y se comían monos hallados muertos en el bosque, aunque algunos parecen haber comenzado con soldados que llevan la enfermedad  y se movían a través de las regiones. La clave para detener un brote es la confianza, una confianza desarrollada entre los enfermos, los infectados, la población local y las autoridades, un ambiente en que las normas de higiene pueden ser promulgadas. Tal confianza es fácilmente destruida por una cuarentena impuesta a fuerza que atrapa a los sanos con los enfermos, anota Hewlett.

En la semana número 41 del brote en Guinea la propagación de la enfermedad no muestra signos de desaceleración, con la mayoría de los casos  reportados hasta la fecha apareciendo solo en las últimas tres semanas. Los trabajadores de salud están registrando unos 100 nuevos casos por semana, incluso en la capital de Conakry. Aún no está claro de dónde vino el virus cuando hizo el salto a los seres humanos en diciembre pasado en los bosques del este de Guinea. "Los seres humanos han estado respondiendo a brotes mortales durante miles de años", señala Hewlett. "Tenemos la mente adaptada para lidiar con ellos, hemos acumulado conocimientos culturales para adaptarnos con relativa rapidez." Pero tal y como está la situación, la OMS predice que el brote no terminará antes del próximo año – y eso es en el mejor de los escenarios–. Mientras tanto,  el anfitrión del virus Ébola aún se esconde en algún lugar de los bosques.