Un nuevo ensayo de una droga que algunos investigadores están calificando como “el más prometedor” en la lucha contra el alzhéimer sugiere que puede ser posible limpiar el cerebro de la proteína amiloide que es característica de la enfermedad.

El estudio fue pequeño y los investigadores advierten que es demasiado pronto para cantar victoria contra una enfermedad mortal que priva a las personas de su memoria y de la capacidad de funcionar en la vida cotidiana. Pero a pesar de los repetidos fracasos de las drogas contra el alzhéimer en el pasado, hubo espacio para entusiasmarse con el ensayo, cuyos resultados se publican esta semana en Nature. “Esta es la mejor noticia que hemos tenido en mis 25 años de trabajo en la investigación del alzhéimer”, dice Stephen Salloway, profesor de neurociencias clínicas y psiquiatría en la Universidad de Brown y coautor del trabajo.

En pacientes con alzhéimer en etapa temprana, cuanto más tiempo tomaron la droga aducanumab, y cuanto mayor fue la dosis, menos obstruido estuvo su cerebro con la proteína amiloide luego de un año de tratamiento. Los 21 sujetos que participaron en el estudio tomando la dosis más alta no tenían depósitos de proteína amiloide detectables en su cerebro después de un año. “La magnitud del efecto de este fármaco no tiene precedentes”, dice el coautor del artículo Roger Nitsch, presidente y fundador de Neurimmune, con sede en Zúrich, que inicialmente desarrolló el aducanumab.

Sin embargo, la droga también aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y derrames de fluidos potencialmente peligrosos en el cerebro, obligando a considerar un equilibrio entre su eficacia y la capacidad del paciente de tolerar una dosis suficientemente alta. Los investigadores fueron capaces de captar los signos tempranos de los efectos secundarios, conocidos como anomalías en las imágenes relacionadas con el amiloide (ARIA), a través de imágenes de resonancia magnética, dice Salloway, y nadie en el ensayo sufrió un daño irreversible.

El ensayo fue demasiado pequeño para mostrar si la reducción del amiloide cerebral provocó una diferencia en el funcionamiento cotidiano de los participantes, aunque hubo algunos indicios de que el fármaco desaceleró el deterioro cognitivo y funcional en aquellos que recibieron la dosis más alta durante más de seis meses. La mayoría de los resultados del ensayo se han anunciado anteriormente en reuniones públicas. La nueva publicación ofrece más profundidad y marca la primera vez que los resultados han sido revisados por expertos y presentados integralmente, dijeron los autores en una conferencia de prensa realizada el 30 de agosto.

El ensayo pequeño mostró promesas, pero la verdadera prueba del aducanumab está en marcha en dos estudios mucho más amplios financiados en colaboración con la compañía farmacéutica Biogen, que se ha asociado con Neurimmune para llevar a aducanumab al mercado. Esos ensayos, que empezaron el año pasado, incluirán 2.700 participantes de América del Norte, Europa y Japón, que tomarán el fármaco durante 18 meses. Si las pruebas son exitosas, las empresas van a solicitar a la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) el permiso para vender aducanumab a los pacientes.

Salloway y otros dijeron que no esperan que aducanumab, incluso si funciona bien, sea “la” solución para la enfermedad de Alzheimer. Igual que con otras enfermedades complejas como el cáncer y el VIH, es probable que sea necesario un cóctel o una serie de medicamentos. La droga también es probable que sea más útil en etapas más tempranas de la enfermedad, cuando la eliminación del amiloide puede hacer una diferencia en el desarrollo del alzhéimer, dijo el vicepresidente senior de Biogen Group, Alfred Sandrock, que dirigió la investigación y la conferencia de prensa.

Aducanumab es un anticuerpo, una sustancia natural que produce el cuerpo para combatir la enfermedad. El compuesto se obtuvo de ancianos sanos que no habían desarrollado la enfermedad de Alzheimer, bajo la presunción de que tuvieran algún tipo de factor de protección en sus sistemas inmunológicos. Aún no está completamente claro cómo funciona el aducanumab, aunque el estudio muestra que actúa sobre el amiloide en el cerebro, pero no en el torrente sanguíneo. La hipótesis sugiere que los anticuerpos que atacan el amiloide en el torrente sanguíneo se desvían y nunca llegan al cerebro. Al centrarse en el amiloide cerebral, el aducanumab parece ser capaz de cruzar hacia el cerebro para alcanzar su objetivo, dijeron los investigadores en la conferencia de prensa.

En los dos estudios más grandes, los participantes comenzarán con una dosis más baja para minimizar el riesgo de ARIA, que es más probable que ocurra al principio del tratamiento; y las personas que llevan al menos una copia del gen APOE ε4, asociado con el riesgo de alzhéimer —que son más vulnerables a ARIA— probablemente se mantendrán con una dosis más baja, señaló Salloway.

Los participantes deben tener evidencia de cantidades excesivas de amiloide en sus cerebros, como se muestra en un estudio PET, antes de sumarse al ensayo. Esto debería ayudar a evitar un problema que puede haber condenado a anteriores pruebas de medicamentos. Los investigadores creen que, en parte, esos ensayos fallaron porque incluían demasiadas personas sin excesiva cantidad de amiloide en sus cerebros y por lo tanto podrían haber tenido una forma de demencia que no fuera la enfermedad de Alzheimer. También se cree que algunos ensayos fracasaron porque trabajaron con pacientes cuya enfermedad estaba demasiado avanzada y el daño era irreversible. Por el contrario, aducanumab está siendo probado en pacientes que solo tienen una evidencia muy temprana de la enfermedad.

Esta semana, otros investigadores que trabajan en el campo del alzhéimer expresaron entusiasmo por el artículo y el estudio con aducanumab que está en curso. “Los resultados son muy impresionantes y alentadores”, dice Rudolph Tanzi, neurólogo de la Universidad de Harvard y líder con gran trayectoria en la investigación de la enfermedad. “El hecho es que [los autores son] los primeros en mostrar cierto nivel de prueba de que una terapia anti-amiloide es una forma de tratar o prevenir la enfermedad de Alzheimer”

Si el fármaco se desempeña bien en los ensayos más grandes, Tanzi dice que espera que pueda ser utilizado en personas de entre 40 y 50 años que están empezando a mostrar la primera evidencia de la acumulación de amiloide. Eliminar el amiloide en esa etapa y mantener los niveles bajos con otro tipo de medicamento, en el que Tanzi está trabajando, podría evitar que esos pacientes desarrollen la enfermedad alguna vez, señala el experto.

James Hendrix, director de iniciativas científicas globales de la Asociación del Alzheimer, también alabó el ensayo, diciendo que estaba impresionado con su diseño y con sus resultados. Hendrix dijo que el estudio también muestra lo importante que es para las personas que se ofrecen como voluntarios en estudios de investigación de alzhéimer, ayudar a comprender mejor la enfermedad y cómo tratarla. Debido al estigma que rodea a la enfermedad, los investigadores generalmente tienen dificultades para encontrar suficientes voluntarios para completar los estudios, señala, añadiendo que la Asociación de Alzheimer ofrece información sobre ensayos en curso en su sitio web.