El viento arrastra las nubes. Las diminutas gotas de agua que flotan en el aire le quitan un poco de verdor y le agregan gris al bosque. Las copas de los árboles se funden con el resto del cielo.

El bosque tropical nuboso de Monteverde es uno de los sitios favoritos por los turistas que visitan Costa Rica. También ha sido punto de numerosas investigaciones científicas por su riqueza biológica. Una de las pesquisas más recientes encontró que el cambio climático está afectando la comunidad de hongos que vive en ese bosque, algo que debido a la estrecha relación que tienen los hongos con las plantas, al final de cuentas es señal de que el ecosistema como un todo está cambiando.

Los hongos y las plantas viven una relación de beneficio mutuo. Muchos hongos ayudan a las plantas incrementando el área disponible en sus raíces para absorber agua y nutrientes. A cambio, las plantas les dan azúcares. Otros hongos facilitan la descomposición de material orgánico, un proceso que libera dióxido de carbono.

Los bosques nubosos ocupan solo 1% de la superficie del planeta, pero contienen el 20% de la especies de plantas y 16% de las especies de vertebrados. En el caso específico de Costa Rica, Monteverde tiene el 2,5% de la biodiversidad mundial y el 50% de las plantas y animales de este país centroamericano.

El estudio, cuyos resultados se publicaron en la revista Ecology and Evolution y que fue dirigido por la estudiante de doctorado Caitlin Looby, de la Universidad de California en Irvine, examinó en detalle las propiedades de los suelos y las comunidades de hongos en una gradiente de elevación a lo largo de un año.

Looby descubrió que, conforme el suelo históricamente húmedo del bosque se seca debido al calentamiento global, la vida de los hongos también cambia y con ello se puede ver afectada toda la abundante “infraestructura” en forma de plantas que soporta.

Estudios anteriores ya han demostrado que el calentamiento global está aumentando las temperaturas y elevando la cortina de nubes que humedece estos bosques. Los cambios ya han traído desaparición de especies de animales y plantas.

El problema, explica la científica, es que el suelo de las secciones de bosque con elevación más alta se vuelve similar al suelo de las secciones más bajas, más secas y calientes.

Estas condiciones estimulan el crecimiento de los tipos de hongos que crecen en la zonas más bajas y que descomponen material orgánico, encontró la científica. Si esta descomposición escala, aumentará significativamente la liberación de dióxido de carbono a la atmósfera, contribuyendo al efecto invernadero y afectando todo el ecosistema.

“Las montañas de Monteverde dan una oportunidad única para predecir cómo los hongos de los suelos cambiarán como respuesta al clima. Las propiedades de los suelos de estas montañas son sensibles a la subida de la capa de nubes. Nuestro trabajo demuestra que la composición de la comunidad de hongos cambia con la elevación, así como con la temperatura y la humedad”, explicó Looby.

La capa de nubes característica de Monteverde influencia a los hongos particularmente en la época seca, pero este estudio demostró que también lo hace en la lluviosa.

El estudio demuestra que la abundancia de hongos es mayor en la época seca que la lluviosa. Esto podría deberse en parte a las mismas plantas. Durante la época seca se incrementa la hojarasca, lo cual da más sustrato que descomponer a los hongos.

También encontraron que la riqueza en especies y la diversidad de hongos declina con la elevación.

“Esta relación con la elevación, y su asociación con las condiciones climáticas, sugiere que las comunidades de hongos a lo largo de la gradiente de elevación estudiada es vulnerable al cambio climático. Nuestro estudio sugiere que las propiedades abióticas (temperatura, humedad) y bióticas (composición de las comunidades de hongos y respiración basal microbiana) de los suelos pueden ser sensibles a la subida de la capa de nubes”, se lee en el artículo.

Jim Dalling, biólogo de la Universidd de Illinois Urbana-Champaign y quien no tuvo participación en el estudio, resaltó la importancia de la investigación. "Recientemente, los ecologistas han comenzado a reconocer que los bosques montanos son importantes almacenes de carbono, mostrando bajas tasas de descomposición bajo condiciones continuas de frío y humedad. Este estudio hace una conexión importante entre el almacenamiento de carbono y la biodiversidad del suelo en las montañas tropicales", explicó.

A futuro

En una entrevista con Scientific American, Lobby dijo que su estudio hace pensar que en unos 50 años en Monteverde podría haber una pérdida de especies de las zonas más altas, así como un traslado de las adaptadas a las zonas más bajas hacia ellas.

“Veremos una disminución en el manto de nubes debido a cambios en el uso de la tierra, la deforestación y las mayores temperaturas en la superficie del océano”, justificó.

Actualmente, añadió Looby, se encuentra terminando un estudio donde movieron suelo arriba y abajo por la montaña. “De esta manera, los microbios pueden experimentar cambios en temperatura y humedad que son representativos del futuro cambio climático”, dijo.

“Monitoreamos estos microbios en el tiempo para ver cómo las comunidades cambian y si cambia la cantidad de dióxido de carbono que emiten. Los microbios en el suelo liberan diez veces más dióxido de carbono que la quema de combustibles fósiles por parte de los humanos, por lo cual es realmente importante que sepamos cómo pueden cambiar estas comunidades y las consecuencias que estos cambios tendrán”, concluyó la especialista.