El año 2016 fue el más caluroso de los últimos 137 años, momento en que se empezó a llevar registros, y el tercer año consecutivo en alcanzar el primer lugar, una muestra de lo mucho que el mundo se ha calentado a lo largo del último siglo debido a las actividades humanas, anunciaron científicos del gobierno estadounidense el miércoles.

2016 es un “punto de datos al final de muchos puntos de datos que indican” un calentamiento a largo plazo, dijo Deke Arndt, jefe de la sección de monitoreo de los Centros Nacionales de Información Ambiental.

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Las lecturas de las estaciones meteorológicas alrededor del globo representan la tendencia a largo plazo del calentamiento de la Tierra desde 1880 hasta el presente. Los años calurosos registrados se enumeran en la columna de la derecha, siendo 2016 el más caliente hasta ahora. Crédito: NASA/Joshua Stevens, Earth Observatory

Aunque el récord era esperado, el anuncio conjunto de la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) se produjo en medio de las audiencias de confirmación del Senado a los nominados al gabinete del presidente electo Trump, muchos de los cuales han expresado dudas sobre la ciencia climática establecida, tal como lo ha hecho el mismo Trump.

Muchos científicos del clima, expertos en política y ecologistas están preocupados por el potencial de la administración entrante de limitar el financiamiento para la ciencia del clima y revertir el progreso nacional e internacional hacia la mitigación de los gases de efecto invernadero que están calentando el planeta.

Según los datos de la NOAA, la temperatura media mundial para 2016 fue de 1,69°F (0,94°C) por encima de la media del siglo XX y 0,07°F (0,04°C) por encima del récord anterior establecido el año pasado.

En los registros de la NASA, 2016 estuvo 1,8 °F (0,99 °C) por encima del promedio de 1951-1980.

Cada agencia tiene métodos ligeramente diferentes de procesamiento de los datos y diferentes períodos de referencia que utilizan para la comparación, al igual que otros grupos alrededor del mundo que monitorean las temperaturas globales, lo que genera números de año a año ligeramente diferentes.

Pero a pesar de estas diferencias, todos estos registros “están captando la misma señal a largo plazo. Es una señal bastante inconfundible”, dijo Arndt. O como le gusta decir: “están cantando la misma canción, incluso si están tocando notas diferentes a lo largo del camino”.

Varios lugares alrededor del mundo registraron un calor récord para el 2016, incluyendo Alaska y una franja del este de Estados Unidos. Los Estados Unidos contiguos tuvieron su segundo año más caluroso en el registro, según NOAA, pero si se incluye la extraordinaria calidez experimentada en Alaska, 2016 sería el más caliente para el país en su conjunto.

Los primeros ocho meses del año registraron un récord mundial, según los datos de NOAA, fueron parte de una racha sin precedentes de 16 meses récord de calor consecutivos.

De los 17 años más calientes registrados, 16 se han producido en el siglo XXI (con la excepción del fuerte El Niño en el año 1998).

Si bien El Niño desempeñó un papel importante en el aumento de las temperaturas mundiales durante 2015 y 2016, la mayor parte de esas altas temperaturas se debió al exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero emitidos por los humanos durante el siglo pasado, en particular el dióxido de carbono.

En 2016, las concentraciones de CO2 también superaron permanentemente por primera vez en la historia humana la marca de las 400 partes por millón; durante los tiempos preindustriales, esa concentración era de 280 ppm.

Como ejemplo de cómo los gases de efecto invernadero han afectado las temperaturas mundiales tenemos que, 2016 fue casi 0,5 °F (0,9 °C) más cálido que 1998, ambos años experimentaron fenómenos de El Niño comparativamente fuertes. Incluso el 2014, antes de que surgiera el más reciente El Niño, era más cálido que 1998.

Casi 120 países, entre ellos Estados Unidos, han ratificado el acuerdo climático de París de 2015 y se han comprometido a evitar que los impactos más graves del calentamiento se materialicen reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero. El acuerdo cita un objetivo de mantener el aumento de la temperatura global “muy por debajo” de 2 °C (3,6 °F) por encima de los niveles preindustriales para finales de este siglo, con un límite de 1,5 °C como una meta más agresiva.

Para mostrar lo cerca que está el mundo de superar esos límites, Climate Central ha estado reanalizando los datos de la temperatura global promediando los números de la NASA y la NOAA y comparándolos con una referencia más cercana a los tiempos preindustriales. Ese análisis muestra que 2016 estuvo 1,2 ° C (2,16 ° F) por encima de la media de 1881-1910.

El promedio de las temperaturas globales durante todo el año 2016 en comparación con los últimos años.

“Claramente hemos pasado un grado por encima de las temperaturas preindustriales”, y probablemente no bajará por debajo de ella sin una erupción volcánica importante (que tiende a enfriar las temperaturas globales), dijo Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA.

No está claro cuándo podremos llegar a alcanzar los 1,5 °C, dice Schmidt, depende tanto de la rapidez con que se emitan los gases de efecto invernadero –que depende de la rapidez con la que los países actúan para limitar sus emisiones– y de cuánto más dióxido de carbono puede ser emitido antes de que la meta de 1,5 °C se rompa, lo cual es todavía algo incierto.

”Estamos más cerca de lo que nos gustaría estar”, dijo.

Con El Niño desaparecido, y La Niña debilitada a partir de 2017, este año no es probable que continúe la racha y supere al 2016, dicen los científicos del clima. Pero incluso si 2017 es más frío que 2016, será solo una ligera disminución en comparación con la tendencia de calentamiento a largo plazo –de hecho, la oficina meteorológica del Reino Unido espera que 2017 todavía figure entre los años más calientes en el registro–.

“Todavía va a estar entre los primeros cinco años en nuestro análisis. Estoy bastante seguro de eso”, dijo Schmidt.

Este artículo se reproduce con permiso de Climate Central. El artículo fue publicado por primera vez el 18 de enero de 2017.