Matthias Meyer acaba de publicar los resultados de lo que puede ser el proyecto de secuenciación de genoma más derrochador del mundo. En la decodificación de tan solo el 0,1% del genoma de ADN más antiguo jamás recuperado de un humano antiguo, el biólogo molecular del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania, desechó suficientes datos en bruto como para mapear el genoma humano moderno decenas de veces .

Pero el exceso era necesario, porque el ADN en estos huesos de 430.000 años de edad estaba degradado y contaminado. La hazaña de recuperación de Meyer ha revelado que los restos, de una caverna en el norte de España, provienen de los primeros neandertales y ha hecho retroceder las estimaciones del momento en que los antiguos predecesores de los humanos se separaron de los de los neandertales (M. Meyeret col., Nature http://dx.doi.org/10.1038/nature17405; 2016).

"Empezar una cosa así es ya muy ambicioso, y lograrlo es aún más impresionante", dice Ludovic Orlando, un investigador de ADN antiguo en el Museo de Historia Natural de Dinamarca, en Copenhague. "Realmente estamos llegando a los límites de lo que es posible".

El análisis aborda la confusión sobre a qué especie pertenecen los restos. Un informe publicado en 2013 secuenció el genoma mitocondrial de un fémur –que se compone del ADN de las estructuras productoras de energía de las células y que es más abundante en las células que el ADN nuclear–. Este sugirió que al menos un individuo de los identificados en los restos estaba más estrechamente relacionado con un grupo llamado denisovanos –conocidos a partir de restos encontrados a miles de kilómetros de distancia, en Siberia– de lo que lo estaba a los neandertales europeos (M. Meyer et al., Nature 505, 403- 406; 2014).

Este es un esqueleto de un Homo heidelbergensis de la Sima de los Huesos, una caverna única en el norte de España.
Javier Trueba, Madrid Scientific Films

"Es una noticia maravillosa tener ADN mitocondrial y nuclear de algo que tiene 430.000 años de antigüedad. Es como ciencia ficción. Es una oportunidad increíble", dice María Martinón-Torres, una paleoantropóloga de la University College de Londres.

Los restos son conocidos como los homínidos de la Sima, ya que se encontraron en la Sima de los Huesos, un foso de 13 metros de profundidad en las montañas de Atapuerca, España. Pocos sitios antiguos son tan importantes o intrigantes como la Sima, que guarda los restos de al menos 28 individuos, junto con los de docenas de osos de las cavernas y otros animales. Los homínidos pueden haber caído en el foso y llegado así a su muerte, pero algunos investigadores creen que fueron enterrados allí deliberadamente.

Los cráneos de los homínidos de la Sima tienen el comienzo de un prominente arco superciliar (en la frente, encima de los ojos), así como otros rasgos típicos de los neandertales. Pero otras características, y las incertidumbres en torno a sus edades –algunos estudios los sitúan en 600.000 años de antigüedad, otros cerca de los 400.000– convenció a muchos investigadores que podían pertenecer a una especie más antigua conocida como Homo heidelbergensis.

La confusión alcanzó su punto máximo cuando Meyer, su colega Svante Pääbo y su equipo reveló la conexión mitocondrial con los homínidos de Denisova. Pero esperaban que la recuperación del ADN nuclear de los esqueletos –que representa muchas más líneas de ascendencia de lo que hace el ADN mitocondrial, que se hereda exclusivamente de la línea materna– aclararía las cosas.

RECUPERACIÓN NUCLEAR

El equipo de Meyer logró recoger ADN nuclear y mitocondrial de cinco muestras de la Sima, que probablemente representen diferentes individuos. Un factor clave en su éxito, dice Meyer, fue que desde el año 2006, los arqueólogos habían refrigerado cuidadosamente dientes y tejido del omoplato hallados en la fosa para preservar el ADN antiguo, en espera de técnicas de análisis molecular avanzadas.

El ADN nuclear, reporta el equipo de Meyer en  Nature del 14 de marzo, muestra que los homínidos de la Sima son, de hecho, de los primeros neandertales. Y su edad sugiere que los primeros antecesores de los humanos divergieron de los de los neandertales entre hace 550.000 y 765.000 años – muy atrás en el tiempo como para que el antepasado ​​común de ambos fuera Homo heidelbergensis, como algunos habían planteado–.

Ahora los investigadores deberían estar buscando una población que vivió entre hace 700.000 y 900.000 años, dice Martinón-Torres. Ella cree que el Homo antecessor, conocido a partir de restos de 900.000 años de edad procedentes de España, es el candidato más sólido para el ancestro común, si tales especímenes se logran encontrar en África o el Medio Oriente.

Por su parte, las últimas secuencias mitocondriales del equipo confirman de nuevo el desconcertante vínculo entre los homínidos de la Sima y los denisovanos. Meyer sugiere que los antepasados ​​de los dos grupos poseen ADN mitocondrial que se refleja en ambos –pero que no está presente en los neandertales posteriores–. Esta eliminación podría haber sucedido por casualidad, pero Meyer ahora favorece la hipótesis de que una especie africana desconocida hasta ahora migró a Eurasia y se cruzó con los neandertales, sustituyendo los linajes de ADN mitocondrial. (Apoyando esta idea, tecnologías de creación de herramientas de piedra se difundieron desde África a Eurasia hace alrededor de medio millón de años, y de nuevo hace 250.000 años).

Es difícil descartar estas u otras ideas sin datos nuevos, dice Meyer. Sería necesario el genoma completo o casi completo de un homínido de la Sima, o datos genéticos de otros neandertales tempranos.

"Es fascinante y nos mantiene a todos en alerta tratando de darle sentido", dice Chris Stringer, paleoantropólogo del Museo de Historia Natural de Londres. Stringer dice que la recuperación de un ADN nuclear tan antiguo le da esperanza de que los investigadores podrán analizar ADN antiguo que va aún más atrás en el tiempo. "En lugar de estar atrapados en tratar de resolver los últimos 100.000 años", dice, " realmente podemos comenzar a poner algunas fechas a partir de ADN más antiguo en el árbol humano".

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó el 14 de marzo de 2016.