Los ejecutivos de organizaciones sin ánimo de lucro no deberían tener un aspecto que se pueda asociar con el poder y el dominio, pues de ser así, es probable que tengan menos éxito en sus objetivos benéficos y liderazgo. Un reciente estudio llevado a cabo por Daniel Re, de la Universidad de Toronto, y sus colaboradores revela que las caras de los ejecutivos de compañías de negocio difieren de los rostros de los responsables de organizaciones benéficas en ese sentido: las caras que reflejan amabilidad resultan más ventajosas para las ONG, y a la inversa. Este hallazgo concuerda con estudios anteriores que confirman que las compañías dirigidas por individuos con rasgos faciales que expresan dominio, poder y agresividad resultan más exitosas.

Cuestión de semblante

El equipo de Re reunió las fotografías de los directivos de las cien organizaciones benéficas que percibían más donaciones, las cuales mostraron a 169 probandos para que las valoraran. Hallaron que las caras con rasgos faciales que asociaban con poder y domino dirigían las organizaciones sin ánimo de lucro que obtenían menos fondos económicos; el efecto contrario se había constatado en relación con los responsables de empresas lucrativas.  

En otro experimento, los autores pidieron a los participantes que valoraran las caras de directores generales de diversas empresas. Los resultados confirmaron los hallazgos anteriores: las personas con rasgos faciales que relacionaban con poder y dominio dirigían compañías de negocio, mientras que las personas cuyo rostro reflejaba afabilidad ocupaban puestos de responsabilidad en organizaciones sin ánimo de lucro.

Los autores concluyen que la relación entre la apariencia facial y el éxito de liderazgo varía según el contexto de la organización.

Este artículo se reproduce con permiso y su versión en español fue publicada primero en Investigación y Ciencia. Más información en Spektrum.