En la recién estrenada película The Martian, un astronauta varado debe buscar la manera de sobrevivir en el Planeta Rojo luego de haber sido abandonado accidentalmente por su equipo cuando este escapa de una violenta tormenta de polvo. El explorador Mark Watney pasa muchos meses intentando obtener agua, cultivando alimentos y enviando mensajes de auxilio a la Tierra. La mayoría de las herramientas que él usa en la película, la cual se estrenó el 2 de octubre, están basadas en tecnologías existentes o en desarrollo. Pero una gran excepción a esto es el material antirradiación que permite a Watney pasar buena parte de sus días fuera de su hábitat, en la superficie de un planeta que no tiene la atmósfera de la Tierra y que, por tanto, está constantemente bañado con niveles significativamente altos de radiación dañina.

“En el libro, ellos tienen este material que es muy fino, ligero y flexible, y que bloquea toda la radiación”, dice Andy Weir, autor del libro The Martian, en el cual se basa la película. “No hay nada ni remotamente parecido en el mundo real. Esa fue la magia que le di para que la historia pudiera progresar. De otra forma, Mark habría sufrido diferentes tipos de cáncer”.

Los científicos difieren cuán peligrosos serían en realidad los niveles de radiación en Marte para los futuros exploradores. La primeras mediciones del terreno vinieron en 2013, gracias al explorador Curiosity de la NASA, y sugieren que los astronautas que pasen un año viajando hacia y desde Marte recibirían una dosis de radiación de cerca de un Sievert, equivalente a un aumento de casi 5% en el riesgo de desarrollar cáncer en la vida cuando se le compara con la exposición en la Tierra. La NASA actualmente limita a los astronautas a un incremento en el riesgo de desarrollar cáncer de no más de 3% comparado con la población general. Cuando alcanzan esta cifra, se les ancla en la Tierra. Sin embargo, la agencia espacial está creando planes para enviar tripulaciones a Marte para la década de 2030, y entre la lista de tecnologías prioritarias para desarrollar con miras a una misión marciana, está la de un mejor escudo protector para radiación.

Scientific American habló con Weir sobre la posibilidad de una misión real a Marte, el prospecto de hoteles espaciales y acerca de por qué él mismo no querría viajar nunca al Planeta Rojo. A continuación, una versión editada de dicha conversación:

¿Cuánta de la tecnología que usa Watney en el libro y la película existe en la realidad?

Casi todo existe. La protección antirradiación fue la única tecnología mágica que le otorgué. Pero del resto, toda la tecnología o está vigente, o es una versión más sofisticada de lo que existe hoy.

¿Cree que los humanos llegarán alguna vez a Marte?

Por supuesto. La  única pregunta es cuándo. Pero independientemente de como retrato las misiones en el libro, creo que la primera misión tripulada será probablemente un esfuerzo [multinacional], como la Estación Espacial Internacional.

Sospecho que nos falta voluntad política para enviar una misión tripulada a Marte ahora mismo. El dinero no está allí, y la NASA no está tan bien financiada como solía estar, pero no tengo ninguna duda de que eventualmente llegaremos ahí. Me gustaría que pasara mientras yo viva pero si no, pues será. Soy tan solo una pequeña gota en el vaso cuando se trata de la historia de la humanidad.

En The Martian, la Agencia Espacial China juega un rol importante en intentar salvar a Mark Watney. ¿Cree que los chinos podrían ser los primeros en enviar gente a Marte?

No. Ciertamente tienen la capacidad de hacerlo, pero también cuestiono si tienen la voluntad política para gastar todo ese dinero. Tengo fuertes sospechas de que para el momento en que vayamos a Marte, estaremos cooperando con China.

Las compañías espaciales comerciales no aparecen mucho en la historia. ¿Cree que serán una fuerza importante para llegar a Marte?

Completamente. Los vuelos espaciales comerciales serán cruciales. Compañías como SpaceX dicen que quieren bajar los precios, y están trabajando atentamente para reducir el costo de llevar cosas a la órbita de la Tierra. Esa motivación es lo que ultimadamente nos permitirá expandirnos hacia nuestro sistema solar.

Imagínese si pudiera ir al espacio y pasar una semana en un hotel espacial por cerca de $50.000. Sería un viaje de una vez en la vida, pero muchos estadounidenses de clase media lo harían. De pronto, este sería un gran mercado y generaría aún más competencia en la industria y los precios bajarían todavía más. Estamos a tan solo un paso del auge espacial, creo yo.

Si esto ocurriera, ¿querría ir a Marte?

¡Ni loco! Yo escribo sobre gente valiente. Yo no soy uno de ellos. ¡Tengo miedo de volar!