Los patrones de conexiones cerebrales pueden arrojar luz sobre los rasgos positivos y negativos de una persona, según una investigación publicada en la revista Nature Neuroscience el pasado 28 de septiembre. Este es el primer hallazgo del Proyecto Conectoma Humano (HCP, por sus siglas en inglés); un esfuerzo internacional para mapear las conexiones activas entre las neuronas de diferentes partes del cerebro.

El HCP, que se lanzó en 2010 con un costo de $40 millones, busca escanear las redes cerebrales –o conectomas– de 1.200 adultos. Entre sus objetivos está trazar las redes que están activas cuando el cerebro está en reposo; ya que se supone que son las que mantienen las diferentes partes del cerebro conectadas en caso de que se necesite realizar una tarea.

En abril, una rama del proyecto liderada por uno de los codirectores del HCP, el ingeniero biomédico Stephen Smith de la Universidad de Oxford, Reino Unido, publicó una base de datos de conectomas en estado de reposo de 460 personas entre 22 y 35 años de edad. Cada escaneo cerebral se complementó con la información de aproximadamente 280 características, como edad de la persona, historial de consumo de drogas, estatus socioeconómico, rasgos de personalidad, y su desempeño en diferentes pruebas de inteligencia.

El eje de la conectividad 
Smith y sus colegas realizaron un análisis informático masivo para ver cómo estas características variaron entre los voluntarios, y cómo dichos rasgos se correlacionaban con diferentes patrones de conectividad cerebral. El equipo se sorprendió al encontrar una muy clara y concreta diferencia en el modo en que se conectan los cerebros. Las personas con variables más "positivas", como más educación, mejor resistencia física, y memoria por encima de la media, comparten los mismos patrones. Sus cerebros parecían estar más fuertemente conectados que los de personas con rasgos "negativos" como el tabaquismo, el comportamiento agresivo, o historia familiar de abuso de alcohol.

Marcus Raichle, neurocientífico de la Universidad de Washington en St. Louis, Missouri, se muestra impresionado de que la actividad y la anatomía de los cerebros sea suficiente para revelar este eje "positivo-negativo". "Se puede distinguir a las personas con rasgos de éxito y vidas exitosas, de los que no tienen tanto éxito", dice.

Pero Raichle matiza que a partir de este estudio es imposible determinar cómo los diferentes rasgos se relacionan entre sí, y si las conexiones cerebrales debilitadas son causa o efecto de las características negativas. Y aunque los patrones son claros a lo largo del gran grupo de voluntarios del HCP, tomará tiempo que estos patrones de conectividad se puedan utilizar para predecir riesgos y características de un individuo determinado. Deanna Barch, psicóloga de la Universidad de Washington y coautora del estudio, dice que cuando se entiendan mejor estas relaciones causales, quizás será posible empujar cerebros hacia el lado "bueno" del eje.

Van Wedeen, neurocientífico del Hospital General de Massachusetts, en Boston, opina que los hallazgos podrían ayudar a priorizar investigaciones futuras. Por ejemplo, uno de los rasgos negativos que más empujaban el cerebro hacia el eje negativo fue el consumo de marihuana. Wedeen dice que esto subraya la importancia de proyectos como el que el mes pasado puso en marcha el Instituto Nacional de Abuso de Drogas, que seguirá a 10.000 adolescentes durante 10 años para determinar cómo la marihuana y otras drogas afectan el cerebro.

A Wedeen le resulta interesante que los patrones de conexiones asociados con buenos resultados en pruebas de inteligencia general no sean exactamente los mismos que los patrones de medidas individuales de cognición. Las personas con una buena coordinación mano-ojo, por ejemplo, tenían un eje negativo peor que quienes tenían buena memoria verbal. Esto sugiere que la biología subyacente a la cognición podría ser más compleja que nuestra definición actual de inteligencia general, y que podría estar influenciada por factores demográficos y comportamentales. "Tal vez nos fuerce a reconsiderar lo que [la prueba de inteligencia general] está midiendo", dice. "Ahora tenemos un nuevo misterio."

Muchos más datos del conectoma emergerán en los próximos años. El Harvard Aging Brain Study, por ejemplo, está midiendo las conexiones cerebrales activas en 284 personas con edades comprendidas entre 65 y 90 años, y dio a conocer sus primeros datos a principios de este año. Smith sigue ejecutando el Developing Human Connectome Project en el Reino Unido, que está escaneando los cerebros de 1.200 bebés antes y después del nacimiento, y espera lanzar sus primeros datos en los próximos meses. Mientras tanto, el HCP está analizando los datos genéticos de sus participantes, que incluyen un gran número de gemelos idénticos y mellizos, para determinar cómo los factores genéticos y ambientales están relacionados con los patrones de conectividad cerebral.

 

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó   primero  el 28 de septiembre de 2015.