El café y el té podrían servir para algo más que para mantenerlo despierto. Según una serie de estudios recientes, también pueden ayudar a mantener el cerebro sano. Los investigadores han relacionado el consumo de estas bebidas con la protección frente a la depresión, la enfermedad de Alzhéimer y la enfermedad de Párkinson.

Un amplio estudio investigó la relación entre la depresión y el consumo de café, té y bebidas azucaradas [ver recuadro] siguiendo más de 250.000 adultos durante 10 años. Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. registraron el consumo de cada tipo de bebida durante 1995 y 1996, para posteriormente comparar estas cifras con los valores de depresión auto-diagnosticados por los participantes, pasado el año 2000. Los resultados mostraron que el consumo de café estaba asociado a un riesgo ligeramente menor de depresión, según un artículo publicado el pasado mes de abril en la revista PLoS One. El estudio encontró poco efecto debido al consumo de té, pero otras investigaciones sí han demostrado el efecto protector de esta bebida.

Un estudio publicado en noviembre 2013 encontró que  las personas mayores de origen chino que bebían regularmente cualquier tipo de té, tenían un riesgo significativamente menor de padecer depresión: concretamente un 21% menos de riesgo quienes bebían té entre uno y cinco días a la semana y un 41% menos de riesgo quienes lo bebían a diario. Los investigadores tuvieron en cuenta las actividades de ocio de los participantes para asegurar que era el té, y no la socialización a la hora del té, lo que proporcionaba el efecto protector.

Algunos estudios sugieren que los consumidores de café y té tienen también menor tasa de declive cognitivo, pero la evidencia es más confusa. Las investigaciones en roedores que han analizado compuestos específicos del café y el té, apoyan la idea de que algunas de estas substancias químicas reducen el riesgo de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson. En uno de estos estudios, publicado online el pasado mes de junio en Neurobiology of Aging, el hecho de complementar la dieta de ratas con un componente del café llamado eicosanoilo-5-hidroxitriptamida, protegió el cerebro de los animales frente a los cambios patológicos típicos de la enfermedad de Alzhéimer. En 2013 otro experimento determinó que el mismo compuesto de café tiene efectos protectores frente a la enfermedad de Párkinson en ratones. La cafeína no solo puede proteger al cerebro, sino también favorecerlo: en setiembre un artículo en la misma publicación informó que mezclar cafeína con el agua que bebían los ratones, disminuía las marañas proteicas típicas de la enfermedad de Alzhéimer, a la vez que prevenía el déficit en la memoria espacial.

Aún es demasiado pronto para corroborar si el café y el té protegen realmente el cerebro, pero la mayoría de los investigadores están de acuerdo en que su consumo diario no es dañino.
 


Dulce y Triste
Los refrescos y las bebidas afrutadas, ya sean con azúcar natural o edulcorantes, se asocian con un incremento del riesgo de padecer depresión, según el mismo estudio que determinó que el café y el té poseen un efecto protector (es la primera investigación en este campo que ha monitorizado un gran número de participantes durante años).
Quienes bebieron más de 4 refrescos a diario durante 1995 y 1996, tenían un 30% más de riesgo de desarrollar depresión en los 5 a 10 años siguientes. Las bebidas con edulcorantes artificiales obtuvieron los peores resultados: en todas las categorías de bebidas observadas, aquellos que optaban por las versiones “light” eran los que poseían un mayor riesgo de depresión. Por ejemplo, los participantes con una ingesta diaria de cuatro o más vasos de bebidas afrutadas edulcoradas tenían un 51% más de riesgo que los que no consumían, mientras que una ingesta similar pero en refrescos aumentaba el riesgo en un 31%.
Los expertos advierten que es muy pronto para afirmar que el azúcar o los edulcorantes son los causantes de la depresión, ya que es posible que las personas con más predisposición a la depresión elijan tomar bebidas más dulces.