Después de días de incertidumbre sobre la fecha y el lugar dónde caería la nave rusa Progress M-27M, fuera de control desde finales de abril, el misterio se ha resuelto. El carguero espacial se desintegró anoche, tras su reingreso a la atmósfera terrestre a las 10:04 p.m. EDT, en algún punto indeterminado sobre las aguas del océano Pacífico. Así lo ha confirmado la agencia espacial rusa Roscosmos que, en principio, no ha informado de que se haya producido ningún daño.

El carguero M-27M (de la misión Progress 59) transportaba suministros para la Estación Espacial Internacional (ISS) tras ser lanzado el 28 de abril desde el cosmódromo de Baikonur (Kazajistán). En sus bodegas llevaba cerca de 2,5 toneladas de carga, que incluía combustible, oxígeno, alimentos, equipos científicos y diverso material para los tripulantes del complejo orbital. No había ningún componente crítico para la estación, pero el incidente obligará a acelerar la próxima misión de reabastecimiento.

Cargueros similares (como el que aparece en la imagen) seguirán operando, aunque los responsables de la misión analizarán lo que ha fallado.