Con cerca de 3.500 millones de personas habitando en zonas en donde es endémico, el dengue es una de las enfermedades transmitidas por mosquitos más importante del mundo.

Ahora, un equipo de investigadores ha determinado cuál es el costo monetario de luchar y lidiar con las secuelas de la enfermedad. Según el análisis, publicado en la revista The Lancet, cada año el dengue pasa una factura de $8.900 millones.  

Los investigadores incluyen en esa cifra los costos asociados al diagnóstico y tratamiento de personas afectadas, pero también toma el costo del tiempo invertido en la convalecencia de la enfermedad y las pérdidas por la muerte prematura de niños y adultos.

Según el análisis cada año se dan 58,4 millones de casos sintomáticos alrededor del globo, muchos de los cuales no son formalmente diagnosticados e incluso no reciben tratamiento médico. De hecho, solo cerca de 18% de los pacientes con síntomas de dengue son tratados en un hospital, mientras que un apabullante 34% no consulta a un profesional de la salud en ningún momento durante la enfermedad. Los investigadores calculan que cada año al menos 13.586 muertes están vinculadas al dengue.

“El dengue es una enfermedad que hemos subestimado profundamente, entre otras cosas porque no tenemos buenos mecanismos para medir el número de contagios, la eficacia de los tratamientos y sus resultados”, dijo a Scientific American Donald Shepard, investigador de la Escuela Heller de Política Social y Gobierno de la Universidad Brandeis, en Estados Unidos, y coautor del artículo.

Para el cálculo los científicos recopilaron los datos disponibles sobre casos reportados, que muchas veces son escasos o incompletos. Entre sus fuentes está la Evaluación de la Carga Global de Enfermedades 2013, preparada por el Instituto para las Mediciones y Evaluación de la Salud, en Seattle, Estados Unidos. Adicionalmente, revisaron cifras extraídas de fuentes oficiales y no gubernamentales en 141 países donde el dengue es una enfermedad activa y latente. También conversaron con 24 especialistas regionales en Asia y América, quienes aportaron datos para entender mejor el problema que el dengue representa.

Con los datos de casos reportados, los investigadores usaron un modelo estadístico para calcular los potenciales casos de dengue, incluyendo los no reportados y los asintomáticos. Luego, hicieron una proyección de la distribución de esos casos a nivel regional y analizaron cuánto invierten esas regiones en combatir el dengue y las pérdidas que ocasionan las muertes asociadas.

Los países de altos ingresos con dengue, como Estados Unidos, Australia y Singapur, invierten un promedio de $2.427 en el tratamiento de un paciente que acude al hospital. En esos países, un niño que muere de dengue representa una pérdida de $800.000, mientras que un adulto que muere de la misma causa es una pérdida económica de $616.000.

América Latina es la segunda región del mundo con los costos de tratamiento más altos. Allí, tratar a una persona con dengue en un hospital requiere de una inversión promedio de $1.000, mientras que el tratamiento ambulatorio tiene un costo de al menos $100. En esa región, la muerte de un adulto representa una pérdida de $169.577, y la de un niño más de $180.000.

“Sin embargo, las regiones más golpeadas por el dengue son el sureste asiático, Asia del Este y Oceanía, con 23,9 millones de casos, 40% del total mundial estimado por nosotros”, explicó Shepard. Paradójicamente, Asia es una de las regiones donde hay menos recursos para luchar contra la enfermedad. Un tratamiento en hospital tiene una inversión de solo $376 por paciente, mientras que la pérdida financiera por la muerte de un adulto con dengue se estima en $86.000.

Los pacientes que no generan costos hospitalarios porque no se tratan con personal capacitado ni medicamentos, también son susceptibles de generar pérdidas económicas, porque deben tomar tiempo libre de sus trabajos para recuperarse de los síntomas, si los presentan.

Pedro Vasconcelos, investigador especializado en dengue y director del Instituto Evandro Chagas, en Sao Paulo, Brasil, cree que no estamos prestando suficiente atención a esta enfermedad, que prolifera con facilidad en los países en los que los servicios básicos son deficientes: “El dengue está más expandido y causa más infecciones y muertes que todos los arbovirus –enfermedades transmitidas por insectos— del mundo juntos”.

Shepard advierte que la falta de registros confiables dificulta un cálculo mucho más preciso, y reconoce que su estudio podría haber generado resultados que muchos considerarían como conservadores. De hecho, la Organización Mundial de la Salud calcula que puede haber hasta 390 millones de casos de dengue por año en el mundo, de los que solo 96 millones se manifestarían clínicamente.

“Estamos acostumbrados a ver el dengue como una enfermedad transitoria, de corta convalecencia, que deja pocas o ninguna secuela y con baja mortalidad. La vemos como un padecimiento que genera pocos años de vida perdida por discapacidad. Incluso, tenemos la falsa creencia de que solo afecta a las poblaciones pobres. Algunos creen que es una enfermedad olvidada pero es, en realidad, un riesgo latente muy grande”, dijo a Scientific American José Félix Oletta, ex ministro de salud de Venezuela y coordinador de la Red Defendamos la Epidemiología de ese país latinoamericano.

No existe una cura para el dengue, y solo sus síntomas son tratados hasta que la enfermedad pasa de manera natural. En este momento, los investigadores tienen sus esperanzas puestas en el desarrollo de varias vacunas que permitan prevenir el contagio.

“Esperamos que este estudio sirva como un llamado de atención que permita el desarrollo de mejores políticas públicas y tratamientos médicos para el control de la enfermedad”, finalizó Shepard.