Hay tres razones por las que no estamos constantemente plagados de cáncer. Hoy, los científicos que descubrieron esas razones – las tres formas en que las células reparan el ADN dañado que podría arruinar nuestro cuerpo–  ganaron el Premio Nobel de Química de 2015.

Esta mañana la Real Academia de Ciencias Sueca  anunció que el codiciado premio fue otorgado a Tomas Lindahl del Instituto Francis Crick y del Laboratorio Clare Hall en Hertfordshire, en Inglaterra; Paul Modrich del Instituto de Medicina Howard Hughes y la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, EE. UU.; y Aziz Sancar de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, también en EE.UU. "Yo sé que a lo largo de los años había sido mencionado para el premio", dijo Lindahl en una llamada telefónica a la academia. "Sin embargo, cientos de personas son consideradas todos los años así que me siento muy afortunado".

Él y los otros dos investigadores, que trabajaron de forma independiente a lo largo de los últimos 40 años, describieron tres mecanismos diferentes que crean errores en el ADN –la molécula que controla el comportamiento de la célula– y los diferentes procesos químicos y biológicos que reparan muchos de estos problemas.

"Todas las formas de cáncer comienzan con daño en el ADN", dijo el bioquímico Claes Gustafsson, un miembro del comité del Nobel de química. "Si usted no tuviera reparación del ADN, tendríamos mucho más cáncer. Así de importante es esto”. Agregó que las técnicas de reparación permiten comprender cómo el humo del cigarrillo, la luz del sol, e incluso sustancias mundanas como el agua pueden dañar el ADN y señalar hacia mecanismos en que el daño se puede rectificar.

No se trata solo de cáncer, dijo Diane Grob Schmidt, presidenta de la Sociedad Americana de Química, a la revista Scientific American, en una entrevista. "El conocimiento que tenemos de estos mecanismos ayudará a diseñar fármacos para reparar todo tipo de errores en el ADN", dijo. Por ejemplo, hay varias enfermedades genéticas causadas por la incapacidad de las células de reparar el ADN correctamente; trabajar en los métodos de reparación ayuda en la comprensión de estas enfermedades y cómo tratarlas.

Los descubrimientos ilustran el papel crucial y central de la química, añadió Schmidt. "Estos mecanismos se llevan a cabo, fundamentalmente, a través de la creación y la ruptura de enlaces químicos", dijo.

Los científicos solían creer que las moléculas de ADN era extremadamente estables. Después de todo, tenían que transmitir de forma fiable la información genética de generación en generación. Luego, en la década de 1970 Lindahl demostró que la muy ordenada doble hélice, y sus componentes, decaen constantemente. Todos los días, cientos de esos componentes, los bloques básicos de ADN abreviados como A, T, C y G, son noqueados fuera de su lugar en la hélice. Si el proceso continuara sin cesar, el desarrollo de la vida en la Tierra habría sido imposible. Esta idea llevó Lindahl a descubrir una serie de enzimas y reacciones, llamadas reparación por escisión de base, que trabaja constantemente para luchar contra esta decadencia. El bloque de construcción C, por ejemplo, es constantemente degradado a otra molécula que no debería estar en el ADN. Las enzimas que Lindahl encontró identifican esa molécula rota y la reconstruye en una C.

Sancar trazó otra técnica de reparación, utilizado por las células para reparar el daño al ADN causado por la luz ultravioleta, la misma cosa que ocasiona las quemaduras por el sol. Esta corrección se llama reparación de ADN por escisión de nucleótidos. Las personas que nacen con defectos en este sistema de reparación desarrollarán cáncer de piel si se exponen a la luz solar. Las enzimas de escisión cortan las lesiones. La célula también utiliza este sistema de reparación para corregir los daños de ADN que se obtienen después del nacimiento, cuando se encuentran con sustancias que causan mutaciones genéticas.

Finalmente, Modrich descubrió cómo la célula corrige los errores que se producen durante un proceso biológico fundamental: la división celular, cuando se replica el ADN. Se supone que este proceso de copia produce cadenas idénticas de ADN, pero a menudo hay porciones que no coinciden. El conjunto de productos químicos celulares que Modrich encontró, un complejo llamado reparación de genes, explora los hilos de ADN y los repara, reduciendo la frecuencia de errores durante la replicación por cerca de un millar de veces en cada ciclo de replicación

"Sin todos estos mecanismos de reparación," dice Lindahl, "no viviríamos mucho". Por su hallazgo, él y los otros dos científicos se dividirán un premio de casi un millón de dólares en tres partes iguales.