Nuevas revelaciones sobre los accidentes cerebrovasculares indican que el tratamiento del hemisferio cerebral no afectado resulta tan importante como el del tejido dañado, si se quiere acelerar la curación.

En los últimos años se ha comprobado que el lado indemne despliega una mayor actividad y puede ayudar al hemisferio perjudicado. A veces segrega proteínas que estimulan la reparación de las neuronas alteradas o desencadenan la formación de nuevos vasos sanguíneos. Incluso puede llegar a extender sus neuronas, de un lado a otro, para restaurar la función.

Los tratamientos actuales contra el ictus se centran sobre todo en el tejido dañado. "Debido a que el hemisferio opuesto ha salido bien parado, suele pensarse que es mejor no actuar sobre él", explica el neurólogo de la Universidad Stanford Gary Steinberg. Sin embargo, ante los crecientes indicios de que el hemisferio sano presta ayuda de forma natural, se investiga ahora cómo potenciar esa acción curativa.

Uno de esos fármacos, auspiciado por Adviye Ergul, de la Universidad Regents de Georgia, y Susan Fagan, de la Universidad de Georgia, activa receptores del tejido indemne que ponen en marcha vías para reducir la inflamación nociva y sostener el crecimiento de las neuronas y de los vasos sanguíneos en el hemisferio donde se ha formado el trombo.

El medicamento aumenta la velocidad de recuperación en las ratas afectadas por ictus, según han descrito hace poco en Journal of Hipertensión. Ergul y Fagan afirman que el tratamiento podría estar disponible en el próximo lustro.

 

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado primero en  Investigación y Ciencia.