Uno de los lugares más emblemáticos del mundo para la astronomía, el Observatorio gigante de Arecibo, en Puerto Rico, podría estar llegando al final de su era. La Fundación Nacional para la Ciencia estadounidense (NSF, por sus siglas en inglés), principal fuente de financiación de Arecibo –que es el radiotelescopio más grande existente y ha aparecido en las películas Contact y GoldenEye, entre otras–celebró reuniones públicas el 7 de junio  para "evaluar los posibles efectos ambientales de los cambios operacionales propuestos para el Observatorio de Arecibo", según declaraciones de la NSF. Debido a que los cambios propuestos incluyen la opción de cerrar completamente el telescopio de 305 metros de parábola, es probable que los funcionarios acaben escuchando quejas sobre algo más que la calidad del aire y las aguas subterráneas. Los defensores del observatorio tendrán la oportunidad de expresar sus opiniones en dos reuniones – en la del Hotel San Juan DoubleTree y en la del Colegio Profesional de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico– y pueden presentar comentarios por escrito hasta el 23 de junio.

Desde que se completó su construcción en 1963 el telescopio hecho a pisos encontró la fama por descubrimientos como los primeros planetas fuera del sistema solar en 1992 y la primera evidencia indirecta de ondas gravitacionales en 1974, un hallazgo que hizo ganar un premio Nobel a sus creadores, entre otros logros emblemáticos. Pero el estimado observatorio se encuentra actualmente en un umbral precario. La NSF tiene que equilibrar las operaciones de nuevas y costosas instalaciones, como el Gran Conjunto Milimétrico/submilimétrico de Atacama, en Chile, con las antiguas, como Arecibo, mientras sopesa las prioridades científicas federales y reserva el dinero suficiente para dar subvenciones a científicos individuales. Con el presupuesto de la NSF esencialmente sin cambios desde 2010, la agencia no puede permitirse el lujo de que todos sus telescopios funcionen indefinidamente, seguir con la construcción de otros nuevos y pagar a los científicos del país. Pero los investigadores que utilizan Arecibo sostienen que aún tiene una vida útil de nuevos descubrimientos por delante, aunque no sea tan brillante como los recién llegados, especialmente en algunas zonas en las que tiene una contribución única.

Las últimas declaraciones del observatorio siguen las recomendaciones hechas por dos comisiones asociadas a la NSF, en 2012 y principios de 2016, de reevaluar el papel de la agencia en el manejo del telescopio y "disminuir significativamente la financiación". Este año, la NSF también realizó un "estudio de viabilidad" para trazar diversas opciones de futuro para Arecibo y solicitó a socios potenciales propuestas de como podrían hacerse cargo de algunas de las operaciones del telescopio. La NSF actualmente financia Arecibo con $8,2 millones al año, dos tercios del costo total del telescopio, con la NASA contribuyendo el último tercio para financiar el estudio del observatorio de asteroides cercanos a la Tierra. Sin embargo, dos divisiones de la NSF –Ciencias Astronómicas y Ciencias de la Atmósfera y Geoespacio– que dividen su costo a partes iguales, están reconsiderando sus funciones.

La "declaración de impacto ambiental", para la que las próximas reuniones buscan comentario público, intentará definir los efectos terrestres de cinco escenarios hipotéticos distintos, cada uno implicando un compromiso financiero diferente de la NSF. En uno, todo se mantendría aproximadamente igual. Pero la agencia también podría asociarse con "partes interesadas" que podrían ayudar a financiar el telescopio u otras partes interesadas que desean hacerlo funcionar como un centro educativo.

Más pesimista, la NSF podría preservar el lugar, cerrándolo de manera tal que podría volver a funcionar (en algún momento en el futuro). O podría desmantelar el telescopio por completo y restaurar el área a su estado natural, como exige la ley si la agencia se despoja totalmente del observatorio y lo cierra. Estudios anteriores han dicho que un proceso de este tipo podría costar alrededor de $100 millones – financiación suficiente para más de una década de operaciones del telescopio actual–. Jim Ulvestad, director de la División de Ciencias Astronómicas de la NSF, dice que la agencia aún está investigando, no concluyendo. "No se ha seleccionado ninguna alternativa en este momento", dice. Y habrá muchas consideraciones antes de llegar a una decisión financiera final, cualquiera que esta sea. Algunos fuera de la agencia ven malos augurios. "NSF va en serio acerca de asignar la financiación de Arecibo a otros –a cualquiera–", dice Ellen Howell, ex miembro del personal científico en Arecibo y ahora miembro de la facultad en el Laboratorio Lunar y Planetario (LPL, por sus siglas en inglés) en Tucson, Arizona.

Esta no es la primera vez que el futuro de Arecibo ha sido precario. Una rápida búsqueda en Google le informará de diversas campañas "¡Salve Arecibo!" de la época de 2007 –por ejemplo, tras que un informe encargado por la NSF recomendara la disminución de la financiación de la agencia para el telescopio a partir de 2007 de $10,5 millones a $ 4 millones en 2011–. Su subsidio anual actual de $8,2 millones es un compromiso. Y el observatorio tiene compañía en su crisis actual. El Telescopio Green Bank, en West Virginia, el Very Long Baseline Array que se extiende por todo Estados Unidos, y varios telescopios más antiguos en Kitt Peak, Arizona, están atravesando problemas presupuestarios similares, tratando de elaborar nuevas asociaciones privadas (con ayuda de la NSF) después de que la agencia decidiera cortar sus ayudas. Y según a los documentos y correos electrónicos obtenidos por The Sydney Morning Herald, el radiotelescopio Parkes en Australia se enfrenta a una escasez de fondos similar. Una "recomendación probable", según The Herald, será que Parkes y otros centros de Australia "recauden fondos externos al cobrar el acceso a los servicios del telescopio". Green Bank, Arecibo y Parkes son tres de los radiotelescopios más poderosos del mundo –históricamente abiertos a los científicos que exitosamente presenten propuestas para usarlos– y problemas financieros gubernamentales pueden llevarlos a todos a un eventual cierre o a los brazos de intereses privados, donde aquel que pague elegirá qué tipo de ciencia se hace.

Arecibo actualmente se utiliza para la radioastronomía, ciencias espaciales y atmosféricas, así como para estudios radar de cometas, asteroides y planetas. Estas áreas están llenas de potencial para  que el observatorio haga muchos descubrimientos emocionantes en el futuro, dicen los defensores. Xavier Siemens, un astrónomo de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, está especialmente entusiasmado con la posibilidad de usar Arecibo para detectar ondas gravitacionales –ondas en el espacio-tiempo– procedentes de agujeros negros supermasivos. Debido a que es el plato radiotelescópico más grande y sensible del mundo, Arecibo es uno de los mejores instrumentos disponibles para la detección de púlsares, los restos que giran a una gran velocidad de las una vez enormes estrellas. En la actualidad, científicos como Siemens utilizan Arecibo y el también amenazado Telescopio de Green Bank para encontrar y monitorear una red de púlsares que esperan ayude a detectar ondas gravitacionales.

Sin Arecibo, dice, esa búsqueda quedará coja. Aunque el Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser (LIGO, por sus siglas en inglés), que anunció la primera detección de ondas gravitacionales en febrero con mucha fanfarria, seguirá en funcionamiento, este capta ondas distintas a las de los estudios de púlsares, como Arecibo. "Lo que es realmente sorprendente para mí es que a raíz del descubrimiento de las ondas gravitacionales NSF va a cerrar el radiotelescopio más sensible del mundo y dificultar la detección, la apertura de la única ventana de ondas gravitacionales que se puede abrir en los próximos años", dice. "Es surrealista".

Puede ser surrealista, pero Howell cree que también es realista. "Me temo que la NSF ya ha tomado una decisión colectiva de reducir su apoyo a mucho menos de los actuales $8 millones por año a quizás nada", dice Howell. "Creo que esto es una vergüenza, después de tantos años de logros científicos, cuando se podría hacer continuar la productividad con tan poco".

Michael Nolan, ahora en la LPL, trabajó en Arecibo durante 20 años y fue director desde 2008 hasta 2011. Afirma que el observatorio solía tener buenos amigos en las altas esferas, específicamente en la división de Ciencias de la Atmósfera y Geoespacio de la NSF. "Los dos principales defensores están ahora retirados, y parece que su voz también lo está", dice. "La división astronómica ha dado la impresión de estar dirigida por gerentes en lugar de defensores durante mucho tiempo, aunque, por supuesto, no estoy al tanto de sus discusiones internas".

Y mientras que las deliberaciones de la NSF aún no han dado lugar a una decisión de alejarse del observatorio por completo o en absoluto, el retraso de lo que puede ser inevitable no está haciendo ningún favor al telescopio, argumenta Nolan. Los líderes de Arecibo no pueden pedir a nuevos donantes potenciales que compensen un déficit específico porque no saben si o la cantidad en la que NSF podría disminuir su ayuda. Recordando su tiempo en Arecibo, y el riesgo habitual en el que se encontraba, incluso en aquel entonces, Nolan desea que la instalación no tuviese que ser rescatada tan a menudo del borde del precipicio: "¿Conoce la frase de Los Increíbles?", pregunta. "’A veces solo quiero estar a salvo, ¿sabes? Durante un poco de tiempo".

Además de su importancia científica, Arecibo también juega un papel concreto y terrenal en la comunidad. Existe una economía alrededor de la instalación rural, que proporciona puestos de trabajo a los residentes locales e infunde la zona con el efectivo de los visitantes, turísticos y científicos. La declaración medioambiental también evaluará los impactos humanos. Si la NSF decide cerrar el grifo y ninguna otra organización se decide a llenar el vacío, las consecuencias se propagarán a través de la ciencia y la sociedad, del espacio y el tiempo. "Si Arecibo tiene que cerrar porque la NSF tiene otras prioridades, no será posible resucitarlo pronto, cuando o si llegamos a entrar en razón", dice Howell de la LPL. Ella y muchos científicos estarían de acuerdo en que un Arecibo vacío sería –como dice Jodie Foster en Contact– un "gran desperdicio de espacio".