Hoy en día, es habitual ver personas que utilizan su teléfono inteligente a la vez que andan por la calle. Sin embargo, existen poco trabajos científicos que hayan examinado el modo en que puede cambiar el comportamiento de estos sujetos durante sus desplazamientos. Ahora, Conrad Earnest, de la Universidad de Texas A&M, y tres colaboradores, de la Universidad de Bath, han examinado el efecto de realizar esta doble tarea en un grupo de treinta individuos que, además, se hallaban cognitivamente distraídos.

Los participantes, de 18 a 50 años de edad, siguieron un camino lleno de obstáculos mientras ejecutaban tres acciones diferentes. En el primer caso, andaban como lo hacían normalmente; en el segundo, andaban y tecleaban mensajes de texto en su teléfono celular; en el tercero, además de las dos tareas anteriores, tenían que resolver un problema de matemáticas. Los investigadores estudiaron el recorrido de cada voluntario gracias a un sistema de análisis de movimiento en 3 dimensiones y modelizaron el desarrollo de las tres tareas para evaluar las diferencias entre cada prueba.

Según publicaron en un artículo de la revista PLoS ONE, escribir mensajes de texto al caminar y someterse a una distracción cognitiva puede afectar nuestros movimientos, lo que nos convierte en caminantes más prudentes. Los resultados sugieren que los participantes tardaban más tiempo en recorrer el camino cuando realizaban la tercera tarea en comparación con la primera. En este caso, los individuos también conseguían evitar más obstáculos y aumentaban la frecuencia de paso; asimismo, disminuía su capacidad de caminar en línea recta. En concreto, cuando se enfrentaban a desafíos cognitivos, estos peatones disminuíban su velocidad para minimizar el riesgo de accidentes, por lo que eran menos propensos a tropezarse porque reducían la longitud de paso y pasaban más tiempo con ambos pies en contacto con el suelo.

Los autores del estudio señalan que nos estamos adaptando para que los cambios tecnológicos formen parte de nuestra vida cotidiana.

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado primero en Investigación y Ciencia.