Este debe ser uno de los videos más insólitos del año que acompañan un artículo científico: una anguila eléctrica salta de un tanque y administra descargas eléctricas a una cabeza falsa de cocodrilo. El experimento, que muestra cómo las anguilas reaccionan ante los depredadores medio sumergidos saltando fuera del agua y cómo administran descargas defensivas de electricidad de alto voltaje, surgió de la mente de Kenneth Catania, biólogo de la Universidad de Vanderbilt.

Catania ya observó de cerca esta táctica defensiva durante sus primeros experimentos en el laboratorio con anguilas eléctricas (Electrophorus electricus). Al intentar pescarlas, saltaban para atacar la montura de metal de su red. Su siguiente paso fue analizar el proceso comparando el uso de varillas de carbono y placas de aluminio. El cocodrilo de plástico del vídeo, con sus diodos intermitentes que emiten luz alimentados por la electrocución producida por la anguila, fue la espectacular demostración de este comportamiento defensivo tan inusual. Los resultados del estudio se han publicado esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Este vídeo muestra la conducta defensiva de una anguila. Vídeo cortesía de Ken Catania, PNAS, 2016.

Esta conducta defensiva permite a las anguilas electrocutar directamente a sus presas y evita a la vez que el voltaje se disipe por el agua. Según Catania, es la primera vez que se ha detallado tal comportamiento en un trabajo de investigación, aunque afirma que su descubrimiento concuerda con una observación ampliamente rebatida que hizo el explorador y naturalista prusiano Alexander von Humboldt, hace más de 200 años. En un artículo publicado en 1807, von Humboldt describía una escena con pescadores nativos de América del Sur que reunían caballos en un estanque con anguilas eléctricas. Las anguilas se descargaban atacando a los caballos. Así se las podía capturar después de forma segura, cuando estaban agotadas y sin electricidad.

Harold Zakon, especialista en peces eléctricos de la Universidad de Texas, opina que el reciente estudio es interesante porque surge de una atractiva combinación entre la historia de la ciencia y la ciencia experimental. Según él, lo que hace tan atrayente el artículo de Ken es que vinculó su propia vivencia de un comportamiento, con la observación de Humboldt. Después, hizo el trabajo experimental para comprobarlo y obtener más resultados».

Catania explica que su último trabajo se suma a otros hallazgos que demuestran que las anguilas eléctricas no se pueden considerar simples baterías gigantes que emiten descargas eléctricas. Son bastante más complejas. Como ya demostró en una investigación que llegó a los titulares de muchos medios de comunicación en 2014 y 2015, cuando las anguilas atacan pueden usar su electricidad de distintas formas. Por ejemplo, para forzar la contracción de su presa. También la pueden usar como una pistola eléctrica, para congelar los músculos de sus víctimas, y, finalmente, para controlar a las presas rápidas.

Catania desconoce qué va a investigar a continuación, pero añade que una de las cuestiones más importantes sobre las anguilas sigue sin tener respuesta: nadie sabe cómo pueden electrocutar a sus víctimas sin electrocutarse a sí mismas.

Este artículo de se reproduce con permiso y se publicó primero el 6 de junio. Su versión en español se publicó primero en Investigación y Ciencia.