El empresario republicano y estrella de televisión Donald Trump será el próximo presidente de Estados Unidos. Aunque la ciencia tuvo un papel pequeño en la dramática y dura campaña de este año, muchos investigadores expresaron su miedo e incredulidad cuando Trump derrotó a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton el 8 de noviembre.

“Trump será el primer presidente anti-ciencia que hemos tenido”, dice Michael Lubell, director de asuntos públicos de la Sociedad Estadounidense de la Física, en Washington DC. “Las consecuencias van a ser muy, muy severas”.

Trump ha cuestionado la ciencia subyacente al cambio climático –en un momento sugirió que era un engaño de China– y se comprometió a sacar a los Estados Unidos del acuerdo climático de París.

Aunque ha ofrecido pocos detalles sobre las políticas de investigación biomédica, Trump dijo el año pasado que ha oído cosas "terribles" sobre los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos; ridiculizó a la NASA llamándola "agencia de logística para la actividad de la órbita baja terrestre", también dijo que ampliará el papel de la industria espacial comercial en el programa espacial estadounidense.

Las duras posiciones de Trump en cuanto a la inmigración –incluyendo un compromiso para prohibir la entrada de musulmanes a Estados Unidos y un plan para construir un muro a lo largo de la frontera con México– han preocupado a los defensores de la investigación que dicen que tales posturas podrían disuadir a científicos extranjeros talentosos de trabajar o estudiar en instituciones estadounidenses.

"Creo que, como mínimo, disminuirá el interés de científicos de otros países en venir aquí", dice Kevin Wilson, director de políticas públicas y relaciones con los medios en la Sociedad Estadounidense de la Biología Celular, en Bethesda, Maryland.

Algunos investigadores ya están pensando en abandonar Estados Unidos después de las elecciones. “Como canadiense que trabaja en una universidad de los Estados Unidos, creo que estudiaré la posibilidad de regreso a Canadá", escribió en Twitter Murray Rudd, que estudia economía ambiental y política en la Universidad Emory, en Atlanta, Georgia. (Lea más reacciones de los científicos.)

JUEGO DE NÚMEROS

Trump superó los 270 votos electorales, el margen necesario para la victoria, justo antes de las 3 a.m. del 9 de noviembre en la ciudad de Nueva York, donde observaba los resultados electorales. Clinton, que mantuvo una estrecha ventaja en las encuestas que precedieron al día de las elecciones, obtuvo un fuerte apoyo entre las mujeres, las minorías y los graduados universitarios, pero eso no fue suficiente para superar el inesperado y fuerte resultado de Trump.

Los republicanos también barrieron en el Congreso, manteniendo el control de la Cámara de Representantes y el Senado. Eso facilitará que Trump impulse sus prioridades políticas y nominados para puestos clave –incluyendo a líderes de agencias científicas como la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica– y para la vacante actual en la Corte Suprema.

“La defensa de la ciencia será de vital importancia para los investigadores", dice Jennifer Zeitzer, directora de Relaciones Legislativas de la Federación de Sociedades para la Biología Experimental en Bethesda, Maryland. Esto significa asegurarse de que la administración Trump entienda cómo las investigaciones financiadas con fondos federales beneficia a todos los estadounidenses, dice Zeitzer.

Muchos científicos que reaccionan a los resultados electorales en las redes sociales dijeron que la posibilidad de los recortes de fondos es una preocupación importante. "Hago investigaciones sobre el cáncer de mama para mi doctorado", tuiteó Sarah Hengel, estudiante de posgrado de la Universidad de Iowa, en Iowa City. "Asustada no solo por mi futuro, sino por el futuro de la investigación y los próximos años @NIH Budget (presupuesto del NIH)”.

"Esto es aterrador para la ciencia, la investigación, la educación y el futuro de nuestro planeta", escribió en Twitter María Escudero Escribano, investigadora posdoctoral en electroquímica y conversión energética sostenible en la Universidad de Stanford, en California. "Supongo que es hora de que vuelva a Europa".

CLIMA INCIERTO

La vacante de la Corte Suprema podría poner en manos de Trump la suerte de una de las claves principales de la estrategia sobre el cambio climático del presidente estadounidense, Barack Obama. El tribunal está revisando un reglamento para reducir las emisiones de las plantas de electricidad existentes. Los republicanos han bloqueado el intento de Obama de nominar a un magistrado para cubrir la vacante de la Corte, pero Trump debería ser capaz de llenar rápidamente la posición. Su nominado, aún no nombrado, podría emitir el voto decisivo en el caso climático.

Cumplir su compromiso de salir del acuerdo de París podría tomar más tiempo: legalmente, no podría hacerlo durante cuatro años. Pero la elección de Trump podría influir en las negociaciones sobre el clima que se están llevando a cabo actualmente en Marrakech, Marruecos, donde los países están determinando cómo implementarán el acuerdo de París. Estados Unidos es el segundo mayor emisor del mundo y Obama desempeñó un papel clave en la elaboración de ese acuerdo.

David Victor, científico político de la Universidad de California, en San Diego, dice que es probable que la comunidad internacional se mantenga en pie de guerra con el acuerdo. Una posibilidad, dice, es que China pueda surgir como líder mundial en el cambio climático.

Victor también dice que la elección de Trump tendrá implicaciones enormes para las relaciones internacionales en general. "Va a manchar gravemente la imagen de los Estados Unidos", dice. "Cerca de la mitad de la población ha votado por alguien que por casi cualquier medida no es apto de servir como presidente”.

Este artículo se reproduce con permiso y se publicó por primera vez el 9 de noviembre de 2016.