A medida que los humanos desarrollaron civilizaciones en Eurasia y el norte de África, también iban domesticando animales que les proporcionaban comida y les ayudaban con ciertas labores, tales como caballos, vacas, cabras, cerdos y ovejas. Sin embargo, hasta ahora no se había encontrado evidencia alguna de cría  deliberada de animales en el Norte y centro del continente americano.

Hallazgos recientes en Teotihuacán, la metrópolis que existió a unas 30 millas al noreste de donde hoy en día se encuentra la Ciudad de México, demuestran que en dicha región sí se dio la práctica de domesticación de animales

 “Ha habido excavaciones anteriores en las que se han encontrado muchos conejos. Pero en un lugar en particular encontraron evidencias de que ellos tenían una relación intensa con los conejos. También había una estatua de un conejo. Hay evidencia de que quizás los estaban sacrificando. Pero este recinto llamado Oztoyahualco tenía más del doble de huesos de conejo que en otros lugares de la ciudad. Parece que este recinto era diferente”, dice Andrew Somerville de la Universidad de California en San Diego.

Somerville y su equipo hicieron pruebas a 134 huesos de conejos en este lugar que data de hace 2.000 años, y los compararon con 13 muestras actuales. Si los conejos de la antigüedad se alimentaban de vegetación salvaje, los isótopos de carbono en sus huesos hubieran mostrado evidencia de lo que se conoce como el camino fotosintético C3. Pero los cultivos domesticados de aquel entonces, como el maíz o la fruta del cactus, contenían lo que se conoce como el camino C4, que deja un isótopo de carbono diferente en los huesos.

“Afortunadamente pudimos demostrar que los conejos de este complejo tenían valores de carbono más altos, significativamente más altos. Lo que quiere decir que tenían dietas muy diferentes a las de otros conejos dentro de la ciudad, y también dietas que eran significativamente diferentes a las dietas de los conejos salvajes de la región. Creemos que esta es una evidencia muy fuerte que demuestra que en realidad los humanos los estaban cuidando, los estaban alimentando y manejando”.

Es cierto que la evidencia de carbono podría ser también el resultado de que los conejos estaban atrapados dentro de cultivos de maíz, de los que se alimentaban. Pero la presencia de un corral y la estatua de un conejo llevó a los científicos a concluir que los animales estaban siendo criados, lo cual cambia nuestro entendimiento de las ciudades del nuevo mundo, según señalan los expertos en el  estudio aparece en la revista PLOS One.

“Esa es una de las suposiciones sobre el Nuevo Mundo: que ellos simplemente no tenían una relación estrecha con los animales. Que el manejo, especialmente en lo concerniente a animales, no era un factor importante en la organización o el suporte de estas grandes ciudades. Lo que estamos demostrando es que quizás había un manejo tan intensivo (de los animales) como en las ciudades del Viejo Mundo, pero hay menos evidencias arqueológicas visibles. Los conejos dejan menos rastros que las vacas o los caballos”, concluye Somerville.