En la costa caribeña de Costa Rica un equipo de científicos ha encontrado un compuesto que podría servir como arma contra la Acinetobacter baumannii, una bacteria que forma parte de la lista de patógenos que han mostrado ser resistentes a la mayoría de los antibióticos convencionales.

Solo en Estados Unidos, el Centro de Control de Enfermedades calcula que se dan unas 23.000 muertes al año debido a bacterias resistentes a las medicinas que deberían destruirlas .

En los últimos años, la Organización Mundial de la Salud también ha advertido sobre este problema, causado en buena parte por nuestro uso excesivo de antibióticos durante décadas.

Aunque entre personas sanas la Acinetobacter baumannii no representa un mayor riesgo, la situación cambia en personas enfermas. Los brotes de infecciones de esta bacteria suelen aparecer en las salas de cuidados intensivos de los hospitales, donde el patógeno puede causar problemas respiratorios, como la neumonía, o aprovechar heridas abiertas para ingresar al organismo.

La Acinetobacter baumannii produce problemas respiratorios como la neumonía./CDC Public Health Image Library / Wikicommons

Para atacar dicho problema, David H. Sherman, de la Universidad de Michigan, y su equipo multidisciplinario se fueron a sitios diversos y remotos en busca de algún novedoso compuesto. Recogieron muestras de lugares como Papúa Nueva Guinea, Panamá y Costa Rica.

Analizaron casi 10.000 extractos de productos naturales en busca de uno que pudiera evitar que la Acinetobacter baumannii se aglomere en una biopelícula, una de las características que la hacen tan difícil de combatir pues de esa forma logra adherirse a superficies y, además, formar estructuras que la hacen más resistentes a medicamentos en comparación con bacterias que solo flotan libremente.

El hecho de poder aglomerarse en biopelículas implica que estas bacterias pueden aferrarse a productos sanitarios, implantes de prótesis, entre otros, explicó Sherman, quien decidió seguir está línea de investigación porque actualmente no existen fármacos que ataquen la formación de esas biopelículas.

Fue en una muestra extraída de Punta Mona, un sitio ubicado muy cerca del Parque Nacional Cahuita, donde los investigadores encontraron lo que buscaban. Los compuestos, bautizados como cahuitamicinas, se derivan de la bacteria Streptomyces gandocaensis, aislada por primera vez en sedimentos marinos recolectados en 2007 en la localidad.

Una vez encontrado el extracto inhibidor de la capacidad de la bacteria para formar biopelículas, los científicos llevaron a cabo experimentos para encontrar sus formas más potentes.

Guiselle Tamayo Castillo, una química de la Universidad de Costa Rica que participó en la investigación y es coautora del estudio publicado en Nature Communications, dice que encontrar las cahuitamicinas fue “como encontrar una aguja en un pajar”.

“Es un paso muy importante, pero es un primer paso. Uno de los grandes problemas que enfrentan los hospitales es el incremento de infecciones intrahospitalarias, que al final complican a los pacientes. Muchas de estas bacterias comienzan a exhibir resistencia a tratamientos de antibióticos, precisamente por ser intrahospitalarias, por lo que es necesario descubrir nuevos antibióticos y combatir sus mecanismos de defensa. Sin embargo, falta un poco para que algo como lo descrito en este artículo se logre transformar en un producto”, señala Tamayo.

Los siguientes pasos para estos científicos será la optimización de las cahuitamicinas y el desarrollo de pruebas preclínicas, para luego considerar si se puede llevar a ensayos clínicos en humanos. Por ahora, los científicos lo que han realizado es la protección intelectual de esta innovación.