Una dieta altamente especializada combinada con crecientes infecciones de transmisión sexual están amenazando al tierno marsupial emblemático de Australia. La destrucción del hábitat y la invasión humana han reducido su número en las últimas décadas, pero la “enfermedad por clamidia rápidamente se está convirtiendo en la principal amenaza para muchas poblaciones de koalas”, dice Peter Timms, profesor adjunto en la Universidad Tecnológica de Queensland y experto en genética del koala. Este sobrecrecimiento bacteriano puede causar infertilidad, ceguera e incluso la muerte. La enfermedad actualmente infecta a la mitad de los 80.000 koalas salvajes que se estima que hay en Australia, el único lugar en el que viven en estado salvaje.

Para combatir este flagelo, los cuidadores de animales han utilizado antibióticos a gran escala, y con éxito relativo. Los animales enfermos son llevados a un centro de rehabilitación, son tratados con un ciclo completo de antibióticos de amplio espectro (como cloranfenicol o enrofloxacina) y luego devueltos a su hábitat natural.

Pero algunos investigadores ahora están preocupados de que los antibióticos estén destruyendo la microbiota intestinal de los koalas, en particular, los microbios que digieren las hojas de eucalipto que de otro modo serían tóxicas, y que es su única fuente de alimento.

“Los koalas representan un caso de estudio fascinante de un extremo raro en los mamíferos, en el que conocemos funciones específicas del microbioma que son necesarias para sobrevivir”, dice Jonathan Eisen, biólogo evolutivo de la Universidad de California, en Davis.

Ahora, Katie Dahlhausen, estudiante de doctorado en el laboratorio de Eisen, está poniendo en marcha un estudio para evaluar cómo los antibióticos están alterando los icónicos microbios de estos animales. A fin de este año, ella prevé embarcarse en una expedición financiada por crowdfunding para tomar muestras de caca de koala en Australia. Las firmas genéticas de los microbios en las heces deberían revelar cuáles microbios permanecen después de los tratamientos con antibióticos, y cómo los tratamientos contínuos podrían afectar a futuras generaciones.

Legado perdurable

En los seres humanos, los antibióticos pueden causar efectos secundarios leves, como diarrea e infecciones oportunistas, debido a que estos fármacos matan la flora nativa. Pero la mayoría de la gente normalmente se recupera rápidamente y al final se restablece un ecosistema microbiano intestinal que funciona, incluso aunque no sea idéntico al que tenía antes del tratamiento.

Para los koalas, sin embargo, perder una especie particular de microbios podría obstaculizar su capacidad para procesar su única fuente de alimento. Las hojas de eucalipto no son muy nutritivas y contienen altos niveles de taninos, que son tóxicos para la mayoría de los mamíferos. Los koalas tienen un proceso digestivo especialmente largo y lento que les da más tiempo para absorber el valioso combustible y los nutrientes de esta fuente de alimento poco favorable. Pero parte del poder digestivo probablemente derive de la enterobacteria que degrada el complejo proteínas-taninos, que son microbios que pueden descomponer a los taninos. Si estas bacterias son tan importantes como sospechan los investigadores, “su eliminación impedirá la capacidad de los koalas de extraer los nutrientes de una fuente de energía que ya es bastante pobre”, dice Alex Greenwood, jefe de enfermedades de la fauna silvestre en el Instituto Leibniz de Investigación para Zoológicos y Vida Silvestre de Berlín, quien es co-autor de un análisis de las microbiotas de los koalas publicado a principios de mes. Incluso con un sistema digestivo sano, los koalas pasan la mayor parte del día durmiendo para conservar la energía que reciben de sus dietas, mientras se dedican a comer durante casi todas sus preciosas horas de vigilia, señala Greenwood.

Un microbiota alterada también podría poner en riesgo a futuras generaciones cortando la herencia microbiana tradicional que se transmite de la madre a sus crías. Al destetarse, los cachorros se alimentan con una sustancia de su madre conocida como pap. Este excremento similar a las heces es rico en microbios del tracto digestivo de la madre, incluyendo una cantidad particularmente alta de enterobacterias vivas que degradan el complejo proteínas-taninos. “El pap es tan importante para la biología de los koalas que los cuidadores siguen utilizando leche y pap de una madre donante para cuidar a los cachorros”, dice Dahlhausen. Ella sospecha que los tratamientos con antibióticos en koalas hembra podría reducir o eliminar su carga de bacterias críticas que pueden pasar a sus hijos.

A pesar de estos ataques microbianos sospechosos, detener el tratamiento para la clamidia no es actualmente una opción, pues la infección continúa propagándose. Por eso, los investigadores están buscando alternativas a los antibióticos convencionales. En 2013, Timms y sus colaboradores descubrieron un gen (el gen interferón gamma de los koalas) que parece ayudar a regular el sistema inmune y defenderse de infecciones, incluyendo la clamidia. El grupo ahora está utilizando esta información genética para crear una vacuna para proteger a los koalas contra esta infección de transmisión sexual, y ha mostrado resultados prometedores en su primera prueba de campo, dice Timms. El experto también trabaja en drogas más específicas que “matarán sólo a la clamidia y no a las bacterias intestinales amigables y esenciales”, dice.

El trabajo de Dahlhausen y otros también está ampliando nuestra visión del reino animal. “Tendemos a pensar en un animal como un individuo único, pero todos los animales —incluyendo los humanos— representamos a una inmensa comunidad de microbios”, señala Greenwood. “Cuanto más aprendemos, más nos damos cuenta de lo importante que son estos microbios para hacer de cada uno el individuo que es. Un koala es un koala en parte debido a las bacterias que viven dentro de él y sobre él”. Y tal vez la nueva investigación ayudará a mostrar un camino microbiano hacia delante para mantenerlos de esa manera.